Imagine un mundo en el que residencias privadas, hoteles y edificios estatales son capaces de cubrir la mayor parte de sus necesidades diarias con una fuente de energía limpia y generada localmente. Imagine un mundo en el que cada casa puede vender a su vecino el excedente de energía que produce. No hablamos de una hipótesis, sino de una realidad que ya ponen en práctica decenas de miles de ciudadanos en el mundo. Las baterías y los sistemas de almacenamiento domésticos están destinados a liderar la revolución energética, pero su implantación todavía es muy incipiente en España. Otros países como Alemania e Italia, sin embargo, están muy avanzados.

Las baterías inteligentes suponen una importante ventaja con respecto a las placas fotovoltaicas convencionales, que permiten un ahorro máximo del 35% de la energía que consume un hogar al día. La nueva generación de baterías permite acumular la energía solar durante el día, especialmente al mediodía que es el momento de mayor radiación solar, para consumirla más adelante, cuando sea necesario.

LG, Tesla –con su Powerball presentado en 2016- o la española Solar Rocket son algunas de las compañías que comercializan este tipo de acumuladores de energía, aunque el líder mundial no tiene su sede en Silicon Valley, sino en el pequeño pueblo bávaro Wildpolsried de 4.000 habitantes, conocido entre otras cosas porque produce el 100% de su energía renovable y limpia. Allí nacieron las SonnenBatteries, comercializadas en España desde hace un año y medio por una empresa de Olot llamada Webatt.

Instalaciones de SonnenBatteries en Europa.

Hablamos con el CEO de esta empresa, Franc Comino, para que nos explique cuál es en su opinión el futuro de estos sistemas en España. “La filosofía del prosumer es imparable; es decir, la idea de que todos podemos producir, consumir y compartir nuestra propia energía sin depender apenas de las compañías eléctricas y sin contribuir a la contaminación ambiental. En estos momentos, la legislación española permite instalar baterías con la que puedes llegar a ser autónomo hasta en un 95%, pero todavía no se ha regulado la posibilidad de vender el exceso de producción que un sistema de autogeneración produce en un hogar. Cuando eso se pueda hacer, el retorno de la inversión se acortará a la mitad, de 10-15 años a 6 ó 7”.

Los precios de este tipo de baterías, con 27 años de vida útil, oscilan de media entre los 6.000 euros –una pequeña caja de 60×60 de 2Kwh de energía acumulada- hasta los 24.000 euros –en el caso de las Sonnen, sería de un tamaño similar al de una nevera, pero de 20 centímetros de profundidad-. Este método se puede escalar a cualquier tipo de edificio, hoteles, etcétera. Basta con sumar en paralelo varias baterías.

La penetración en Alemania es tal que han creado la SonnenCommunity  una comunidad de propietarios con baterías que pueden compartir su energía de producción propia con otros miembros de la comunidad.

Otra de las ventajas de estos módulos integrales es que no solo recogen la energía de las placas fotovoltaicas que se instala el usuario en la azotea, el tejado o jardín, sino también tiene la posibilidad de instalar adicionalmente un generador eólico (molinos de tres metros de diámetro), de modo que el algoritmo del software calcule qué tipo de fuente de energía conviene consumir en cada momento. En el caso de que el acumulador se agote o algo falle, la batería inteligente se reenganchará a la red eléctrica convencional.  Son uno de los inventos más esperanzadores en el camino hacia el cumplimiento de Objetivo número 7 de Desarrollo Sostenible:energía limpia y asequible.

Una iniciativa de y quiero