Al menos doce parejas de halcón peregrino, el animal más veloz del mundo, viven en la ciudad de Madrid, según el censo de 2018 que ha realizado la Sociedad Española de Ornitología SEO/BirdLife. Allí encuentran abundantes palomas para la caza y evitan la rivalidad con el búho real, su principal competidor en el mundo de la rapiña. Se trata de una magnífica noticia, dado que la presencia de fauna en las grandes ciudades está en franco declive.

Aunque pueda resultar chocante en un principio, una parte importante de la fauna que tiene su hábitat natural en el entorno urbano genera beneficios para la salud física y mental de los humanos. Pongamos un ejemplo: una familia de golondrinas come hasta 4 kilos de insectos al año; un murciélago hasta 600 mosquitos en una hora. Además, un estudio publicado en febrero de 2017 en BioScience afirma que las personas que viven en barrios con más aves, árboles y arbustos son menos propensas a sufrir depresión, ansiedad y estrés.

Se trata en su mayoría de especies insectívoras como aviones comunes, gorriones, vencejos, autillos, cernícalos primilla, salamanquesas o depredadores de otras especies que pueden convertirse en una plaga. Construyen sus nidos en las fachadas de las casas, bajo las tejas o se asientan en los mechinales de muros antiguos, aprovechando la abundancia de alimentos, los escasos competidores y la temperatura templada de las ciudades.

Protección de nidos de aves en edificios, una cuestión colectiva

Nido de golondrinas. Autor: José Manuel Arcos

Nido de golondrinas. Autor: José Manuel Arcos

La despoblación rural, el uso de pesticidas y las nuevas tendencias en arquitectura son algunas de las principales causas de que esta colaboración ancestral e “invisible”, que los ecólogos llaman mutualismo, esté desapareciendo de manera brusca en los últimos años. Un ave tan habitual como el gorrión común ha sufrido un descenso de entre el 50 y el 95 por ciento de su población en grandes ciudades como París, Londres, Praga, Madrid o Hamburgo.

En España, la legislación no permite retirar ningún nido una vez está instalado, salvo que se solicite una autorización especial. Aunque la nidificación de aves se protege por ley, existen casos sonados de atrocidades contra especies protegidas como el de las cigueñas blancas en Lleida. El pasado mes de febrero, la SEO/Birdlife denunció la muerte de varios ejemplares de este tipo de ave sistemas de paraguas invertido colocados en diversas iglesias de la ciudad catalana. Meses más tarde, la ONG alertó de la utilización en la catedral de Lleida de otro tipo de sistema anti-nido, formado por un rotor y dos hélices, que hirió gravemente a otros ejemplares en plena época reproductora.

La necesidad de restaurar edificios históricos muchas veces colisiona con el imperativo de proteger a estas especies, que además de aportarnos beneficios, tienen derecho natural a ocupar su propio espacio. Para Beatriz Sánchez, ambientóloga responsable del programa de biodiversidad urbana de SEO/BirdLife, el caso de Lleida “es un claro ejemplo de autorización motivada para la retirada de nidos, pero debería contener medidas de compensación. Está justificado que se actúe si hay peligro para las personas, pero no es necesario causar daño a las aves”.

Pareja de cigueñas blancas. Archivo SEOBird Life

Pareja de cigüeñas blancas. Archivo SEOBird Life

La Sociedad de Ornitología Española es muy activa en iniciativas de conservación de las especies urbanas. Entre sus recientes actividades está el rescate de la emblemática colonia de vencejos en la restauración de la muralla de Lugo ante la presión de la ciudadanía, o la instalación de cajas nido en un edificio de nueva construcción en La Lastrilla (Segovia), para favorecer la anidación del gorrión común.

Biodiversidad, asignatura pendiente de la edificación sostenible

La eficiencia energética, la accesibilidad y la innovación son valores al alza en materia de construcción recogidos en el Código Técnico de Edificación en España. Sin embargo, no existe en esta normativa ni una sola mención al mantenimiento de la fauna que durante siglos ha compartido los edificios con las personas, convirtiéndolos en su hábitat natural.

Ante esta carencia, el Instituto Alavés de la Naturaleza – Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) ha organizado el “I Simposio Internacional sobre Fauna y Edificios, manejo y conservación”, dirigido al sector de la construcción, administraciones públicas y organizaciones especializadas en la conservación de la biodiversidad. El congreso, que se celebrará el 22 y 23 de noviembre en Vitoria-Gasteiz, tiene como objetivo el intercambio de conocimiento, técnicas, herramientas y diseños para integrar adecuadamente la conservación y el fomento de la biodiversidad en la edificación, sin comprometer los aspectos estéticos ni de eficiencia energética, y aumentando el grado de sostenibilidad de las nuevas construcciones.

 Gorrión. Archivo SEOBird Life

Gorrión. Archivo SEOBird Life

Beatriz Sánchez, ponente en estas jornadas, apunta como referencia el modelo de Reino Unido, donde la ley de edificación obliga a realizar un estudio previo de impacto sobre la biodiversidad presente en el espacio donde se va a construir, o incluso en los edificios donde se proyecta una rehabilitación. “Es un protocolo similar al de los estudios arqueológicos previos a las obras que se realizan en España”.

La legislación principal de la que se nutren los británicos es la llamada The Wildlife Act 1981, que habla de la destrucción de puestas y nidos activos de aves. No obstante, en el área de medio ambiente cuentan con unas guías que indican qué estudios previos deben realizarse en aquellos lugares que sean susceptibles de dañar a la fauna protegida. Por otro lado, los dueños de los edificios históricos tienen la obligación de rellenar un cuestionario especial, comunicarse con las administraciones locales y contratar a un consultor para hacer un estudio previo antes de realizar cualquier obra.

Sin duda, los urbanitas de nuestro país tenemos todavía mucho que avanzar en la convivencia con la fauna salvaje.