Los murciélagos pueden devorar hasta 1.200 insectos por hora; aproximadamente la alimentación equivale a un tercio de su peso. Se estima que al año pueden consumir nada menos que cuatro toneladas de insectos. Es por ello que en muchos lugares de España se está fomentado el uso de estos mamífero como insecticida natural. Una buena alternativa al uso de plaguicidas o productos químicos.

“La lucha biológica contra plagas es una técnica en auge en todo el mundo. Durante los últimos años, entre la comunidad científica ha crecido exponencialmente el interés por el papel de los murciélagos como controladores de plagas agrícolas y, si bien en nuestro país todavía escasean los estudios, en el Delta del Ebro los murciélagos han demostrado ser un activo a tener en cuenta en la lucha contra el barrenador del arroz”, señala a El Independiente David Campos, responsable de Proyectos y Comunicación de la Fundación Limne.

“El mismo estudio demuestra que si se logran establecer poblaciones de más de 12 murciélagos por hectárea en los arrozales, el control que ejercen sobre las plagas permite ahorrar cerca de 50 euros anuales en pesticidas, con los beneficios ambientales que se derivan de ello”, añade Luis Hernández, portavoz de la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos. Este experto puntualiza que “después de los roedores, los murciélagos constituyen el grupo de mamíferos más diverso de la Tierra, con casi 1.300 especies. En España contamos con 35 especies, todos ellos insectívoros, y son tan apreciados porque habitualmente consumen aproximadamente 1/3 de peso corporal en alimento por noche”.

Usados como plaguicidas

En la Comunidad Valenciana, principalmente en la provincia de Castellón, ya se utilizó este sistema para controlar la plaga de mosquitos que se extendía sin control. La Fundación Limne instala desde hace años cajas refugio en balcones y fachadas en la que los murciélagos pueden habitar. “Se han colocado cajas refugio en varias poblaciones de esta comunidad autónoma, siempre en colaboración con ciudadanos anónimos que han cedido sus balcones al proyecto, o en colaboración con ayuntamientos que han cedido espacios públicos. Una vez al año revisamos la ocupación de las cajas para ver su marcha y esperamos cruzar esos datos con los que recogen los servicios de control de plagas de los municipios en lo que hemos puesto refugios”, explican desde Limne.

Pero no sólo el Levante español utiliza a los murciélagos para controlar, por ejemplo, las plagas en los campos de arroz o en la chufa. Este año, en Leganés se puso en marcha una iniciativa para controlar la plaga de la procesionaria del pino, entre otras. En el Delta del Ebro se utiliza para controlar a del lepidóptero barrenador del arroz y en el país vecino, Portugal, Bayer Crop Sciencie lanzó una prueba con su proyecto Baydiversity con más de diez nidos de quirópteros.

Mosquitos, moscas, polillas, mariposas nocturnas, escarabajos, arañas, escorpiones y ciempiés forman parte de su dieta. Los murciélagos insectívoros -también lo hay fructívoros, nectarívoros, carnívoros y los vampiros (hematófagos)- se alimentan gracias a su hocico y sus pequeños dientes afilados, pero también cazan con el rabo o las alas, dependiendo de la especie.

En peligro

Todos los murciélagos se encuentran están amenazados en un grado u otro. Las causas son diversas: pérdida de refugios, alteración de sus hábitats, uso de pesticidas, actos vandálicos por parte de seres humanos o debido a las molestias que causan las visitas frecuentes a los refugios.

En determinados comunidades están protegidos. “Por ejemplo, están incluidos en los anexos de la Directiva de Hábitats de la Comunidad Valenciana (92/43 /CE) y en el Convenio de Berna. Algunos de ellos, además, se encuentran amparados por el Catálogo Español de Especies Amenazadas (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero”, señala David Campos.

Según su hábitat, los murciélagos pueden ser arborícolas, cavernícolas o fisurícolas. “Las actuaciones de conservación y los seguimientos de la Administración Pública se han centrado tradicionalmente en las especies cavernícolas, al ser las más amenazadas, por lo que desde la Fundación Limne siempre nos hemos centrado más en murciélagos fisurícolas, si bien también hemos adecuado casas de apero abandonadas en campos, con permiso de los propietarios, para que pudieran ser usadas por los quirópteros”, concluye el responsable de Proyectos y Comunicación de la Fundación Limne.