Endesa quiere seguir creciendo en el sector de las renovables en España y Portugal. Y lo quiere hacer por la vía rápida. La eléctrica, que se dispone a convertirse en accionista único de Enel Green Power España –la filial verde en el país de su matriz, la italiana Enel-, busca ahora más compras para continuar con su expansión en el negocio renovable, según ha desvelado el consejero delegado de la compañía, José Bogas, en una reunión con grandes inversores celebrada la semana pasada.

Endesa cerrará formalmente en unas semanas la compra del 60% que no controlaba en Enel Green Power por 1.207 millones de euros. Una operación con la que la eléctrica se refuerza en el sector de las energías verdes al convertirse en propietario directo de 1.706 megavatios en instalaciones renovables (el 95% eólicas) y de una cartera de proyectos en construcción de otros 700 MW más.

La compañía trabaja en una actualización de su plan estratégico que previsiblemente hará pública en noviembre. Una hoja de ruta retocada que contempla expresamente el crecimiento en renovables como uno de sus puntos clave, y que se producirá tanto de forma orgánica como a través de adquisiciones, una vez que Enel Green Power quede finalmente integrada en el perímetro del grupo energético y pase a denominarse Endesa Renovables.

Endesa no quiere quedarse al margen de la reordenación del sector renovable que se vive en España, y baraja tanto con compras corporativas como por la absorción de activos concretos. El negocio verde está atrayendo inversores y se acumulan las operaciones. En unos meses se han producido más de una decena de grandes transacciones con un precio conjunto de unos 5.000 millones de euros, con los fondos KKR (que compró Gestamp Solar), Oaktree (que tomó el control de Eolia) y Cerberus (Renovalia) como grandes protagonistas. En paralelo, Isolux ultima la venta al fondo I Squared de T-Solar, en una operación que podría cerrarse en octubre.

¿Nueva política de dividendos?

Uno de los pilares que contempla la nueva versión del plan estratégico es dotar de más visibilidad al dividendo. El consejero delegado de Endesa ha trasladado a los grandes inversores internacionales su intención de mantener a largo plazo una retribución al accionista particularmente atractiva, según confirman a El Independiente fuentes conocedoras de los planes del grupo. El año pasado la compañía ya anunció una nueva política de dividendo: en 2015 y 2016 el dividendo ordinario contemplaba un pay out del 100% (el reparto de la totalidad del beneficio) y, en todo caso, se aseguraba un incremento del 5% de la retribución cada año; y para 2017 y 2018 se garantizaba los pagos de todo el beneficio neto entre los accionistas.

Bogas no ha especificado cuál será la política de dividendo a partir de 2019, pero la impresión con que se han quedado la mayoría de los inversores que estaban presentes en el encuentro es que la intención de la compañía pasa por retomar la estrategia de incrementos anuales -quizá otra vez del 5% anual- en lugar de garantizar el reparto de todo el beneficio sin más. En cualquier caso, Endesa ya es una de las compañías más generosas con sus accionistas, al repartir todo su beneficio en dividendos, cuando la media del sector distribuye el 75% de su resultado.

Aun así, los analistas confían en la capacidad de Endesa de crecer a ritmos del 5%. Ángel Llamazares, analista de Renta 4, estima que este año incremente su beneficio ligeramente por encima de esta cifra, hasta los 1.200 millones de euros. El experto considera que el dividendo de la compañía, líder en energía eólica, tiene visibilidad hasta 2019, fecha en la que cambiará la regulación de las energías renovables, lo que podría llevar a Endesa y demás grupos del sector a modificar sus políticas de remuneración al accionista para ajustarla a un entorno menos halagüeño.»Endesa es uno de los valores menos volátiles y más rentables por dividendo del mercado (5,8%), de ahí que sea considerado un refugio por muchos inversores. En el año, se anota un 1,7%, mientras el Ibex 35 cede un 8,42%», apunta Llamazares.