Los mercados de deuda han vuelto a sentir la sensación de avanzar sin abrigo. Tras años de protección, bajo el amparo del dinero de los bancos centrales, un escalofrío ha recorrido a los inversores desde que en la tarde de este martes se conoció que en el seno del Banco Central Europeo se estaría conformando cierto consenso a favor de iniciar una retirada progresiva del programa de compra de activos (QE), según informó la agencia Bloomberg.

La inquietud inversora no ha tardado en manifestarse de forma contundente y generalizada. La rentabilidad del bono español a 10 años, que este lunes marcaba mínimos históricos, en el 0,86%, se situaba ayer por encima del 1%, por primera vez en dos semanas. El interés de los títulos de Italia y Portugal remontaba más de 10 puntos básicos, alcanzando máximos desde junio, los de Holanda, Finlandia o Francia se alejaban a toda velocidad de la barrera de los tipos negativos y el bono alemán limitaba los suyos al -0,02%, siete puntos por encima del -0,09% del día anterior.

El BCE está comprando deuda pública europea (y activos bancarios) desde marzo de 2015, primero a un ritmo de 60.000 millones de euros al mes y, desde abril del presente ejercicio, en dosis de 80.000 millones mensuales. Además, desde junio, en ese pack de compra se incluye deuda corporativa.

Este programa, a través del que la institución ha adquirido más de 1,2 billones de euros en activos, está previsto que se mantenga hasta, al menos, el próximo marzo y, en cualquier caso, como suele apuntar Draghi en cada una de sus comparecencias, «hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de inflación que sea compatible con su objetivo de inflación».

Los miembros del BCE sopesan una reducción gradual del QE, de unos 10.000 millones al mes, según Bloomberg

Según la información de Bloomberg, los miembros del BCE estarían estudiando iniciar una reducción progresiva del QE, que podría ser de unos 10.000 millones al mes, al estilo de como hizo la Reserva Federal de EEUU cuando retiró su propio programa de compra de deuda. El inicio de esta reducción, en cualquier caso, no estaría aún determinado y, de hecho, según la misma información, no sería descartable la extensión de las compras de deuda más allá de marzo de 2017.

Aún teniendo en cuenta esto, ni siquiera el desmentido lanzado desde la institución europea ha logrado calmar los ánimos del mercado. Tal vez, porque, como sugiere Markus Allenspach, responsable de análisis de renta fija de Julius Baer, existen razones para que se produzca un reajuste de los precios de la deuda.

La previsión de un crecimiento más sólido en la eurozona, que debería reforzar el incipiente repunte de la inflación, y las advertencias de distintos miembros del BCE -el último el economista jefe, Peter Praet, este martes en Madrid- sobre las consecuencias negativas de los tipos de interés en mínimos, son algunas de las razones aducidas para considerar que el mercado debe asumir que los bancos centrales no seguirán sirviendo dinero sin limitaciones.

No obstante, otras firmas, como Capital Economics o Danske Bank defienden que, pese a la noticia de Bloomberg, lo lógico es que el BCE amplíe su actual programa de estímulos. «En nuestra visión, es demasiado pronto para discutir la retirada del QE y esperamos que el BCE anuncie una extensión de sus compras de activos por seis meses en la reunión de diciembre», señala el banco danés.

Temor a una burbuja

Los estímulos del BCE, en combinación con los implementados por otros bancos centrales, como el Banco de Japón, han dado un notable impulso a los precios de los bonos, provocando la caída de sus rentabilidades (evolucionan de forma inversa a los precios) a niveles históricamente bajos. Se estima que en el mundo hay algo más de 10 billones de euros en títulos de deuda cotizando a tasas negativas. De éstos, casi 5 billones corresponderían a deuda europea, según datos del índice Bloomberg Barclays Global Aggregate Index.

Algo más de 10 billones de euros en deuda a nivel mundial cotizan en negativo, la mitad de ellos en Europa

Este fenómeno inédito ha generado preocupación entre muchos expertos, que advierten de la formación de una gran burbuja en los mercados de deuda. Uno de los más explícitos en este sentido fue Bill Gross, afamado gestor de deuda de Janus Capital, quien llegó a apuntar que «el mercado de deuda es una supernova que algún día estallará».

A estos niveles, el simple planteamiento de la retirada de los bancos centrales se antoja compleja y peligrosa para la estabilidad de los mercados. Como planteó recientemente el jefe de estrategia macro de Algebris Investment, Alberto Gallo, las políticas de los bancos centrales «han creado un monstruo que constantemente necesita ser alimentado, para evitar que se vuelva contra ellos». Ese monstruo sería el mercado de deuda: «Invertir hoy en el mercado de deuda es como subirse a la espalda del monstruo, sabiendo que puede despertar en cualquier momento».