La crisis financiera ha dejado secuelas en la sociedad difíciles de borrar y a día de hoy siguen estando muy presentes. En España, el 28,6% de la población se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión, lo que se traduce en nada menos que 13.334.573 personas, según el VI Informe anual sobre el riesgo de pobreza y exclusión de EAPN correspondiente al ejercicio 2015. Para acabar con esta alarmante situación, la Unión Europea se ha propuesto el objetivo de reducir esta cifra a 1,4 millones de personas en nuestro país.

Durante los años de recesión se ha incrementado de forma continua el número de familias en situación de pobreza y sólo ha sido en el último año cuando la tendencia ha cambiado, decreciendo el número en algo más de 300.000 personas.

Para medir esta situación, el indicador Arope (At Risk of Poverty and/or Exlusion), que permite realizar una comparación a nivel europeo, tiene en cuenta tres factores: pobreza relativa, baja intensidad del trabajo y privación material severa. El primero es el que más peso tiene dentro del indicador, afectando a un 22,1% de la población, porcentaje que equivale a 10,4 millones de personas.

Un 2,2% de la población sufre los tres factores que integran Arope, la peor situación económica y social posible

El factor de baja intensidad de empleo en los hogares afecta al 11,8%, según el informe, mientras que el 6,4% sufre de privación material severa, lo que corresponde a casi tres millones de personas. Éste último agrupa a individuos que viven en hogares cuyos miembros no pueden permitirse al menos cuatro de nueve conceptos de consumo básico definidos a nivel europeo. “No poder irse de vacaciones una semana fuera del hogar al año” y “no poder afrontar un imprevisto de 650 euros” son los factores de mayor incidencia (41,6% y 39,8% respectivamente).

Existe un 2,2% de la población que sufre los tres factores que integran Arope. Se trata de 1.025.736 personas que se encuentran en la peor situación económica y social posible.

Desigualdad territorial

España es el tercer país con mayor desigualdad de la Unión Europea, sólo por detrás de Rumanía y Serbia, según el informe de EAPN. El 10% más rico obtiene una cuarta parte de los ingresos de toda la población, algo en lo que influyen “las diferencias en la renta per cápita y el PIB, así como las distintas políticas sociales de las Comunidades Autónomas”.

Andalucía es la comunidad con mayor tasa de población en riesgo de pobreza (43,2%), seguida de Ceuta (41,7%)

Dentro del territorio nacional existe una clara diferencia entre el norte y el sur, como refleja el mapa, siendo Andalucía la comunidad que sufre las mayores tasas Arope, con un 43,2%, seguida de Ceuta, con un 41,7%. O lo que es lo mismo, cerca de la mitad de su población se encuentra en riesgo de pobreza.

Las comunidades situadas en la mitad norte son las que tienen las tasas más bajas. Navarra (13%) y País Vasco (17,6%) son las regiones con el porcentaje de población en riesgo de pobreza más bajo. La diferencia entre comunidades es palpable.

Los jóvenes, los más pobres

Si bien es cierto que la diferencia entre hombres y mujeres no es significativa -con un 29,4% y 28,9% respectivamente-, ésta sí que es más notable en función de la edad. Son los “adultos jóvenes”, es decir, los que tienen edades comprendidas entre los 16 y los 29 años, los más afectados por esta situación. Concretamente, el 38,2% está en riesgo de pobreza, dos puntos más que en 2014. También la tasa en menores de 16 años es significativa (35,4%), y aunque en este grupo de edad se ha reducido desde el ejercicio anterior, todavía tres de cada 10 niños en España se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social.

En la situación opuesta se encuentran los mayores de 65 años que, con un 13,7%, son el grupo con el porcentaje más bajo, aspecto que podría estar relacionado con las pensiones. El grupo comprendido entre los 30 y los 64 años tiene una tasa Arope del 28,5%.

Tener trabajo no garantiza salir de la pobreza

Si el empleo es un factor importante para salir de la pobreza, en ocasiones la precariedad laboral hace que ya no sea una solución definitiva. Tanto es así que en el 14,9% de los hogares en situación de pobreza hay adultos con un empleo o pensión.

El panorama que viven las personas con niños es más complicada si cabe, ya que sus tasas Arope son hasta un 30% más elevadas que las de aquellos hogares compuestos sólo por adultos. Los hogares monoparentales son los que más sufren el riesgo de pobreza, ya que más de la mitad de las personas que viven en este tipo de hogar se encuentra en esta situación.

Estos datos evidencian que la mejora en las cifras macroeconómicas no tienen todavía repercusión suficiente en la economía familiar.