«Formar gobierno es sólo un pequeño paso y gobernar será una tarea complicada para cualquiera que tome las riendas». En esta frase de los analistas de Bank of America Merrill Lynch se resume el sentir mayoritario de la gran banca internacional sobre la situación política en España.

La decisión adoptada este domingo por el Comité Federal del PSOE de permitir, mediante la abstención de sus diputados, un gobierno del Partido Popular ha sido asumida por los principales actores del mercado como el movimiento definitivo que permitirá el fin de un bloqueo político que se ha prolongado por más de 300 días. «El PP va a obtener la confianza del Parlamento en la investidura del domingo y el nuevo gobierno estará formado a mediados de noviembre, poniendo así fin a un bloqueo político que ha durado casi un año», apuntan en N+1 Equities.

La expectativa de que España tenga finalmente gobierno, evitando así unas terceras elecciones, ha sido acogida con un unánime aplauso por parte de las firmas de análisis. Y, de hecho, la bolsa y la deuda española firmaron este lunes una jornada especialmente rentable. «Es un hecho positivo», comentan en Morgan Stanley, dado que «la senda de la política económica puede resultar ahora más clara».

La formación de un gobierno liderado por el PP aleja el temor a que se produzcan cambios regulatorios profundos

Como recalcan en UBS, la formación de un gobierno presidido por Mariano Rajoy, de corte similar al que ha regido el país en los últimos cuatro años, es una opción que aleja los temores a que tengan lugar en el país profundos cambios regulatorios en el corto plazo.

Sin embargo, el optimismo generado por el desbloqueo político puede resultar bastante efímero, debido a que, como afirman en HSBC, el desempeño del nuevo Ejecutivo «no va a ser un camino de rosas, ya que será un gobierno débil y en minoría, que tiene que hacer frente a muchos desafíos».

De hecho, algunas firmas intentan calcular cuánto recorrido puede tener el próximo mandato de Rajoy. Así, en N+1 Equities consideran que «la duración del gobierno liderado por el PP dependerá de cuánto tiempo necesite el PSOE para reconstruirse y la visibilidad es aún baja».

En el terreno de la desconfianza se alinean también los analistas de JPMorgan, para quienes la fractura interna que se ha generado en el PSOE, «apoya nuestra creencia de que el nuevo gobierno será débil y es poco probable que dure mucho». Así, no dudan en afirmar que «es probable que la incertidumbre regrese en un futuro no muy lejano».

El desafío de los ajustes

Sin ir más lejos, los problemas podrían resurgir a finales de noviembre, cuando el nuevo gobierno se enfrente al reto de aprobar los presupuestos de 2017. Para los expertos de HSBC, «el desafío más inminente» para un nuevo ejecutivo será la reducción del déficit fiscal, para cumplir con la senda marcada por Bruselas.

El banco británico señala que aún asumiendo las previsiones de déficit dibujadas por el Ministerio de Economía en el anteproyecto de presupuesto para el próximo año (3,6%), que consideran muy optimistas, aún serían necesarios recortes de alrededor de 5.500 millones de euros para cumplir con el 3,1% de déficit exigido por Europa.

Desde HSBC explican que, dado que el PP ha descartado elevar impuestos, la única opción para llevar a buen puerto esos nuevos ajustes sería mediante una reducción del gasto, que tendría que incidir sobre el gasto regional, o un recorte de las pensiones. «Puede ser difícil pasar cualquiera de estas opciones a través del Parlamento, dada la falta de mayoría del PP y que la mayoría de los otros partidos se opusieron a más austeridad durante la campaña electoral», explican.

En este contexto, la entidad británica no descarta que se abra una disputa entre el gobierno y las autoridades europeas que desemboque en una congelación de los fondos estructurales que Europa debería destinar a España. «El impacto de esto en el crecimiento de España puede ser considerable, ya que podría afectar a fondos europeos por valor de más de un 1% del PIB», advierten.

Si el Gobierno no logra aprobar los ajustes exigidos, la UE podría congelar el traspaso de fondos estructurales

Teniendo en cuenta que la política fiscal ha sido un apoyo al crecimiento, «cualquier endurecimiento de esta posición, ya sea como resultado de recortes adicionales o de la suspensión de los fondos estructurales de la Unión Europea» significaría que «el crecimiento del PIB es probable que se reduzca el próximo año», según HSBC.

Esto, además, en un escenario en el que la economía española perderá el apoyo de algunos de los vientos a favor que le han permitido capear sin demasiado daño el largo periodo de bloqueo político. Desde Morgan Stanley señalan que «el crecimiento es probable que se reduzca el próximo año, conforme el impulso pasado proveniente de la debilidad de la moneda, la caída de los tipos de interés y los bajos precios del petróleo se extingue».

No obstante, desde el banco estadounidense se muestran optimistas con las perspectivas de España en el corto plazo. «El PIB español seguirá superando la media de la eurozona, según nuestros números», indican. Las perspectivas a medio plazo quedan a expensas de si se reanudan las reformas estructurales y la consolidación fiscal, una tarea para la que «cierto grado de estabilidad política y un gobierno con un mandato pleno son condiciones previas para que ocurra, por lo que éste es también un paso adelante desde este punto de vista», comentan.

Al fin y al cabo, lo único cierto por el momento es que la decisión del PSOE de abstenerse ha sido recibida con alivio por los mercados. Ahora, como explican en el banco canadiense RBC, queda por confirmar que todo salga según lo previsto en la sesión de investidura del próximo fin de semana «y a continuación pasaremos a si Rajoy puede gobernar con eficacia con un gobierno en minoría durante los próximos cuatro años».