Entre los glamourosos Hollywood Boulevar y Sunset Boulevard, muy cerca de las colinas de la meca del cine y de las famosas letras que las adornan, se encuentra Vine Street. La calle, que conecta los dos mediáticos paseos, es el cuartel general de la aplicación Vine, que tiene las horas contadas. Twitter, su propietaria, ya ha anunciado que echará el cierre a la aplicación. «En los próximos meses vamos a suspender la aplicación móvil», afirmó la empresa en un comunicado.

Fue el 9 de octubre de 2012 cuando la red social de los trinos pagó 30 millones de dólares, unos 27 millones de euros al cambio actual, para hacerse con la aplicación que habían creado Dom Hofmann y Rus Yusupov en junio de ese mismo año. Twitter integró el uso de Vine, que nació con una duración de seis segundos cada loop, y el número de usuarios creció hasta superar los 40 millones con alrededor de 200 millones de personas viendo vines al mes.

Sólo cuatro años después Twitter cierra la empresa tras anunciar un nuevo trimestre en pérdidas, que han provocado un despido del 9% , lo que supondrá la salida de unos 350 empleados del área comercial. «Estamos realizando los cambios necesarios para posicionar Twitter de cara al crecimiento a largo plazo», comentó su CEO, Jack Dorsey.

Reunión de emergencia

El pasado otoño, viendo que las cifras de audiencia comenzaban a tambalearse, 18 de los 50 mayores viners del mundo tuvieron una reunión. Decidieron plantearle a Twitter las mejoras que ellos consideraban necesarias para recuperar el buen rumbo.

A la reunión acudieron directivos de Vine que se comprometieron a trasladar a sus jefes las propuestas de esa suerte de cártel, que habían formado los mayores responsables de atraer audiencia a la aplicación. Estos lo pusieron claro: «Queremos 1,2 millones de dólares por cabeza y nos comprometemos a hacer, cada uno, 12 vines al mes».

Con casi 1,1 millones de euros de salario, por decirlo así, los viners pensaban atraer, literalmente, miles de millones de reproducciones a la aplicación. Eso serviría para volver a llevar al alza los números y conseguir enganchar a más gente.

Además pedían una serie de cambios entre los que estaban la posibilidad de incluir enlaces, o la necesidad de implementar una política de protección ante el acoso y los insultos. Precisamente ese último ha sido uno de los aspectos de Twitter que más críticas ha recibido.

Al final de la reunión el número de viners que solicitaba el subsidio de Twitter se elevó hasta 21. La cosa se calentó y estos acabaron diciendo que dejarían de producir vídeos (que se cuentan como loops en la aplicación) si sus demandas no eran satisfechas.

Negativa de Twitter

La red social, que atraviesa una infinita travesía por el desierto, se negó en redondo. Seguramente hubiera implementado las mejoras que solicitaban los viners, pero las millonarias demanda de sueldos no ayudaron demasiado a inclinar la balanza en su favor.

En ese momento murió Vine. Es cierto que los pequeños loops de gatitos o aquellos que muestran acciones destacadas de eventos deportivos son muy populares, pero el verdadero tráfico lo generaban los viners. Estos, con millones de seguidores, no tienen nada que envidiar a youtubers o a estrellas de otras redes sociales.

Lo cierto es que, según las informaciones publicadas por el portal especializado .Mic, los viners lanzaron la petición a Twitter a sabiendas de que Dorsey se iba a negar. Para entonces ya estaban concentrando sus esfuerzos creativos en sus perfiles de Instagram o Youtube.

Cifras millonarias

Lo cierto es que los viners han ganado mucho dinero con sus pequeños vídeos. Según publica el Daily Telegraph, Jerome Jarre ha cobrado alrededor de 2,74 millones de euros en los tres últimos años por publicar sus vídeos en la red social. Por cada loop de menos de un minuto, el bueno de Jarre se embolsaba 25.000 dólares, 22.850 euros, gracias a sus 8,6 millones de seguidores.

«No hay ni una estrella de vine que no sea millonaria». Esas han sido, según .Mic, las palabras de Alx James, que cuenta con 8,16 millones de seguidores en Vine. «Estaremos bien, aunque es triste que no funcionara», ha afirmado.

En la misma línea se mostró DeStorm Power, que cuenta con 6,1 millones de seguidores: «Eramos responsables de miles de millones de reproducciones. Es triste ver como ha acabado todo, pero nadie está preocupado. Se fueron a otras redes sociales».

Sea como fuere, lo cierto es que los problemas financieros de Twitter han sido los que han acabado con Vine. De momento no hay noticias de cual es la fecha exacta en la que Dorsey echará el cierre, pues su compañía no lo ha comunicado, pero los usuarios ya pueden descargarse todos los vídeos publicados en caso de que deseen guardarlos.

Además de los motivos económicos, hay que mirar más allá. Instagram y Snapchat, las dos redes sociales más de moda junto a la todopoderosa Facebook, permiten desde hace algún tiempo grabar pequeños vídeos de unos segundos y eso le ha costado caro a Vine al igual que le está costando caro a Twitter.