La nueva legislatura estrena un Congreso de los Diputados con más espacio para los grupos de influencia del que han tenido nunca en los pasillos de la Cámara.

En esta nueva aritmética parlamentaria, sin mayorías absolutas ni bipartidismo, la negociación va a ser la clave no sólo entre el Gobierno y los partidos de la oposición. También las empresas y lobbistas se preparan para marcar agenda en la legislatura más incierta. 

Las empresas y lobbistas se preparan para marcar agenda en la legislatura más incierta

“Este año va a ser distinto”, afirma Carmen Muñoz, directora de Asuntos Públicos de Llorente y Cuenca, consultora que asesora empresas como Gas Natural Fenosa, Uber y Microsoft. “Es un momento de cambio fascinante en el que hay que reinventar todo el proceso de relación entre empresas y política”.

A partir de esta semana empieza la carrera para influir en los Presupuestos Generales (PGE). Todas las miradas van a estar puestas en su tramitación, que trasladará a números las políticas del Gobierno.

Además de los PGE, hay otros muchos sectores pendientes de la Cámara. Uno de los ejemplos donde más trabajo van a tener los lobbies es en la economía colaborativa, ya sea representando los intereses de empresas como Airbnb o BlaBlaCar, o a los sectores tradicionales con los que compiten (hoteleros, transporte, etc). Hace falta nueva regulación y todos quieren salir ganando.

«Desde el punto de vista regulatorio, queda todo por hacer en el campo de la economía digital», dice Muñoz. «Los políticos normalmente son más favorables de entrada a alinearse con el sector tradicional, para proteger los empleos y empresas que ya pagan impuestos. Pero la economía digital necesita unas leyes apropiadas para generar empleo. En mi experiencia, es uno de los sectores donde la conversación con los políticos es más pedagógica, están abiertos a seguir escuchando porque hay que buscar soluciones». Y añade: «Como en la mayoría de los sectores, esto no es o blanco o negro».

Los taxistas son uno de los ‘lobbies’ más influyentes de España

No sólo las grandes empresas luchan por sus intereses. El libro Que vienen los lobbies (Ed. Destino), que estudia cómo funcionan estos grupos de influencia, destaca precisamente entre las asociaciones más influyentes de España están los taxistas, de los más efectivos frenando regulaciones. Ningún político quiere que le paralicen la ciudad y eso les da un poder de negociación muy persuasivo.

Más incertidumbre

Esta legislatura trae muchas novedades. “Antes se hacía una previsión a cuatro años, y los primeros 100 días eran la clave que marcaban prioridades por cuatro años», explica Muñoz. «Ahora tenemos una hoja de ruta con la vista puesta en mayo, porque no sabemos si quiera si esta legislatura irá más allá de esos primeros 200 días”.

El 20-D dejó un Congreso renovado, con un 60% de caras nuevas, muchas de los cuales no contaban con experiencia parlamentaria previa. Eso permite a los grupos de presión hacer una labor formativa que les permite ganar relevancia en el día a día.

Con un 60% de caras nuevas sin experiencia parlamentaria, los grupos de presión hacen más labor formativa

«Estos meses han servido para presentarse, conocer a este nuevo interlocutor e identificar puntos de encuentro», explica Alfredo Gazpio, director de Asuntos Públicos de la consultora Kreab, que asesora a empresas que van del sector energético al de alimentación. «También los programas electorales han sido mucho más permeables y participativos que hace unos años, porque los partidos buscaban ideas para diferenciarse», añade. 

En este trasvase de poder del Ejecutivo al Legislativo, las principales reformas van a volver pasar por el Parlamento. Ya no van a poder aprobarse leyes por decreto con la excusa de la urgencia como en la legislatura pasada, cuando se llevaban al Congreso como un mero trámite, pero no con el fin de discutirse.

A partir de ahora tendrán que aprobarse las leyes de manera consensuada. Esto abre la puerta a que los grupos minoritarios tengan más posibilidades de sacar adelante alguna propuesta legislativa.

Los grupos minoritarios tienen más posibilidades de sacar adelante alguna propuesta legislativa

«Todos los grupos quieren competir en llevar iniciativas a debate para que se les vea como innovadores y como comprometidos con la ciudadanía», observa Muñoz. «Ya se notó en la legislatura fallida esa efervescencia en las propuestas. Eso nos da más espacio a hacer nuevas propuestas y generar debate, pero ralentizará la toma de decisiones». Se aprobarán menos iniciativas porque se requerirá más tiempo en tramitar cada una de las propuestas.

Durante la legislatura fallida, los partidos también utilizaron el Congreso como plataforma electoral, registrando 40 proyectos de ley y casi 900 PNLs. Aunque no tengan carácter vinculante, definen el enfoque y posicionamiento de cada grupo.

Antes los ‘lobbies’ se centraban en los ministerios, ahora la clave está en el Congreso

«La legislatura pasada te sentabas con un partido de la oposición para llamar la atención sobre un tema, pero en realidad sólo servía para poner el tema encima de la mesa, no había opción de que sirviera para definir una política», reconoce Alfredo Gazpio.

Ahora, sin embargo, la oposición sí que les puede servir para marcar agenda. Especialmente en las PNL (las proposiciones no de ley), que sitúan un debate en la agenda parlamentaria.

La iniciativa legislativa dependerá menos del Gobierno y más de los demás partidos. «Nunca el Parlamento ha tenido tanto interés para los lobbies«, afirma Gazpio. Hasta ahora tenía más sentido para ello centrar sus esfuerzos en los miembros del Gobierno. 

“Con una mayoría absoluta los ministerios tenían más influencia. Era un trabajo mucho más fino”, dice Jorge Villarino, socio director de Regulación de Vinces, consultora estratégica en asuntos corporativos y de gobierno que trabaja asesorando para empresas como la tecnológica Intel o el estudio NBC Universal. 

Dicen los expertos en influir a los políticos que, con tantos parlamentarios nuevos, notan que los nuevos grupos son más receptivos pero son más desconfiados. Todos necesitan expertos a los que escuchar para empezar a entender cómo funciona la regulación en determinados sectores.

«Un diputado me decía esta semana que donde más ha aprendido es en las áreas donde creía tener las ideas claras», dice Muñoz. «Dejan de tener claro que su posición sea un sí o un no, porque descubren matices a medida que escuchan nuevos puntos de vista». 

Es mucho más eficaz preparar también al tercer sector, porque el lobby también se hace en la sociedad civil

Pero el trabajo del lobbista no sólo se centra en el Parlamento aunque llegar a él sea su objetivo final. A veces dan rodeos. «Ese diputado al que quieres llegar también se ve con ONGs, con asociaciones de consumidores…», dice Jorge Villarino. «Es necesario influir al entorno previamente. Antiguamente solo se hacía sólo con el político, pero es mucho más eficaz preparar también al tercer sector, porque el lobby también se hace en la sociedad civil. A mayor legitimidad social, mayor capacidad de influencia», concluye.

Transparencia

En el Congreso de los Diputados todavía no es pública la agenda de las reuniones entre lobbies y diputados. En Cataluña, sin embargo, ya es obligatorio que los políticos publiquen sus reuniones con grupos de interés y además adjunten los documentos que se han intercambiado. En Madrid está en trámite.

«En los gobiernos de mayoría absoluta costaba más hacerse un hueco en la agenda», dice Muñoz. «Los diputados antes recelaban mucho del lobby y no le gustaba que lo asociaran a asociaciones y empresas. Poco a poco se va normalizando la función de los grupos de interés en el Gobierno, porque los políticos asumen que tienen que cubrir sus lagunas de información para dar la imagen de pluralidad».

Los políticos tienen que cubrir sus lagunas de información y dar la imagen de pluralidad

Y ahora que los lobbies van a estar más presentes que nunca en el Congreso, reivindican que su papel es positivo para todos. Ya sea para tramitar una nueva regulación energética, una ley antipiratería o una reforma educativa, hay muchos grupos de interés involucrados.

«Somos fuentes de información», dice Villarino. «¿Quién conoce mejor su sector que los actores principales? Ya luego tomará el legislador la decisión que quiera, pero qué menos que lo haga bien informado escuchando todos los puntos de vista posibles».

El Congreso está más abierto al debate que plantean los grupos de interés pero también más polarizado. «Los partidos van a caer en un debate más político, casi electoral, de lo que sería en una legislatura normal», pronostica Muñoz. Esto supone un arma de doble filo para las empresas.

«Hay que tener mucho cuidado porque si la iniciativa cae en las redes de lo politizado, no va a prosperar», advierte la lobbista, que define su trabajo como una labor de puente, sutil, «que adapta el mensaje de las empresas a las necesidades de los grupos políticos y el interés de la ciudadanía».

Tener claras las tendencias legislativas a nivel europeo es una de las estrategias más frecuentes para colar los mensajes y debates públicos de interés en las empresas. Si la Unión Europea debate una directiva sobre renovables, el empaquetado del tabaco o cierto tipo de medicamentos, es el mejor momento para estas industrias de hacerse oír.

Vuelven los inversores

«Es muy buena noticia que no haya terceras elecciones desde el punto de vista de mercado», afirma Gazpio. «Nuestras oficinas del resto de países (la consultora Kreab, con matriz en Estocolmo, está presente en 30 países) llamaban durante estos meses para preguntar cómo iba la formación de Gobierno. Y, cuando a los clientes internacionales les decían que no había novedades, metían a España en el cajón hasta que las hubiera».

Sin embargo, que no haya habido Gobierno no quiere decir que no haya habido actividad lobbista en estos 10 meses. «Las comunidades autónomas y los ayuntamientos han marcado mucha agenda», dice Jorge Villarino. «Ha sido una gran oportunidad para que la política regional tuviera más protagonismo».

El jueves todas las empresas estarán pendientes de la composición del nuevo Gobierno

Sectores relacionados con grandes operaciones dependientes de gasto público, como infraestructuras y energía, son algunos de los que más han notado que el BOE estaba en barbecho. También las operaciones relacionadas con los fondos soberanos, que buscan inversiones a largo plazo con rentabilidades moderadas, han paralizado operaciones hasta que hubiera formación de Gobierno, ya que se valora mucho el contexto regulatorio estable y seguridad jurídica.

«Hay muchas inversiones dependiendo de que en el Gobierno ya hay un interlocutor claro», dice Gazpio.

El jueves todas las empresas estarán pendientes de la composición del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy.