Ciento treinta y cinco días después de que el pueblo británico sorprendiera al mundo entero votando a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea no resulta sencillo encontrar evidencias de los males que, según se preveía, generaría este evento. La economía británica mantiene una pujanza notable, con un crecimiento del 0,5% en el tercer trimestre del año, y el principal índice bursátil del país, el Ftse 100, acumula desde entonces una ganancia superior al 5%.

Sólo la libra se ha mantenido en este periodo como un elocuente altavoz de las incertidumbres del Brexit. La divisa británica ha llegado a ceder un 18,5% frente al dólar estadounidense, hasta sus niveles más bajos en dos décadas, y un 16% en su cruce contra el euro. Y no faltaban análisis que apuntaban a caídas adicionales de la libra, conforme aumentaba el miedo a que la separación entre Reino Unido y Europa desembocara en una ruptura brusca (el conocido como hard Brexit).

Pero el mal tono de la moneda británica empieza a remitir, del mismo modo que la posibilidad de un hard Brexit se diluye. La libra ha alcanzado sus niveles más elevados en un mes, al borde de los 1,25 dólares y los 1,13 euros, tras registrar su mayor repunte semanal desde el pasado marzo.

La resolución de la Justicia británica, anunciada este jueves, que establece que debe ser el Parlamento, y no el Gobierno, el que apruebe la puesta en marcha del proceso de desconexión, ha sido clave en esta remontada. Como observan en el banco alemán Berenberg, la decisión del alto tribunal británico «tiene el potencial para cambiar considerablemente los cálculos del Brexit».

Esto no significa, ni mucho menos, que los expertos empiecen a descontar un bloqueo de los parlamentarios a la decisión del pueblo británico, aunque en Berenberg consideran que no es una opción «inverosímil». Pero sí que la postura del actual gobierno conservador presidido por Theresa May, que se ha mostrado inflexible en cuestiones clave para la negociación podría verse suavizada.

La libra firma su mejor semana desde marzo, ante la posibilidad de que el Parlamento evite un Brexit duro

De hecho, el Ejecutivo británico ya ha mostrado su disconformidad con el fallo del alto tribunal y pretende apelar a la Corte Suprema, que, se prevé, tomaría una decisión definitiva a inicios de diciembre. Si confirma el veredicto emitido este jueves «puede retrasar la invocación del Artículo 50 -el que marca el inicio del proceso- hasta después de la fecha límite actual de finales de marzo de 2017», confirman en ABN Amro.

Más importante aún que ese retraso en el inicio de un proceso que podría prolongarse hasta dos años, resulta la posibilidad de que los parlamentarios obliguen a May a variar su hoja de ruta actual. «Conviene recordar que 458 de los 650 miembros de la Cámara se oponían al Brexit antes el referéndum», indican en Bankinter.

Para los analistas de Berenberg, «es improbable que el Gobierno estuviera en posición para continuar un completo hard Brexit». Al contrario, consideran que sólo obtendría el visto bueno de los parlamentarios «si acuerda intentar seguir una salida de la Unión Europea que mantenga un alto nivel de acceso al mercado y -presumiblemente- pocas restricciones a la inmigración desde la Unión Europea».

Cambio en la política monetaria

Además, la libra recibió el mismo jueves otro impulso alcista por parte del Banco de Inglaterra, que se mostró reacio a tomar nuevas medidas de estímulo que puedan propiciar un incremento significativo de las previsiones de inflación. «La decisión del Banco de Inglaterra de dejar los tipos de interés sin cambios fue según lo previsto. El tono del Informe de Inflación, sin embargo, fue más duro de lo anticipado, con el Comité de Política Monetaria indicando que hay límites a los que una inflación por encima de su objetivo puede ser tolerada», comentan en Lloyds.

Teniendo en cuenta todo esto, los expertos empiezan a revisar al alza sus perspectivas para la libra. Así, en ABN Amro calculan que «en el corto plazo la recuperación de la libra continuará, conforme los especuladores cerrarán parte de sus posiciones cortas».

Este escenario encierra connotaciones positivas para la economía británica. «Si la libra se aprecia un poco durante los próximos meses, puede que la inflación no se eleve tan alto el próximo año como se pensaba, algo positivo para el gasto real y el crecimiento en el corto plazo», observan en Berenberg.

Sin embargo, en los mercados no todos los activos han recibido esta apreciación de la libra como una buena nueva. El Ftse 100 británico encajaba este viernes su mayor caída desde los días posteriores al Brexit y firmaba un descenso semanal superior al 4%. Y es que la debilidad de la moneda ha sido, precisamente, uno de sus grandes motores en los últimos meses, ya que facilitaba la inversión exterior y, al mismo tiempo, favorecía a las empresas con negocios en el extranjero. Si la libra confirma su viraje, la bolsa británica precisará de nuevos alicientes.