Casi como si de una red de metro se tratará, el mapa del fondo marino es tremendamente intrincado. Cientos de miles de kilómetros de cable de alta capacidad están sepultados bajo el fondo de mares y océanos para que, simplemente, usted pueda estar leyendo esto. Esos cables transportan, a velocidad de vértigo, los ingentes datos que genera internet.

Y son las grandes compañías que dominan la red de redes las que están invirtiendo en seguir aumentado ese mapa. Los últimos en hacerlo son Google y Facebook, que se han puesto manos a la obra para empezar la construcción del cable submarino más largo del mundo. Tendrá una longitud de 12.800 kilómetros, pues unirá la distancia que separa la ciudad estadounidense de Los Angeles de las costas de Hong Kong.

Ambos gigantes dedicarán 400 millones de dólares, 360 millones de euros, para hacer posible este hito de la tecnología. El cable, de alta velocidad, transportará 120 terabytes de datos por segundo. Será Pacific Light Data Communication la empresa que se encargue de materializar el proyecto, que debería funcionando para mediados de 2018 y recibirá el nombre de Pacific Light Cable Network (PLCN).

Conexión española

Este cable será el más largo del mundo, pero no será el más potente. Ese honor recae en Marea, un proyecto que anunciaron al alimón Facebook y Microsoft y que conecta las costas de Virginia Beach, en Estados Unidos, con Bilbao gracias a sus 6.600 kilómetros de longitud.

Pese a ser más corto que el futuro PLCN, la fortaleza de Marea está en que será capaz de llevar 160 terabytes por segundo cuando se ponga en marcha en el primer trimestre del año 2017.

El destino no será el único momento en el España tenga un papel decisivo dentro de Marea. Será Telxius, filial de Telefónica, la que se encargará de apoyar en todo lo necesario para su buen funcionamiento a este lado del Atlántico.

Marea se encargará de transportar los datos que produzcan Microsoft y Facebook durante los próximos cinco lustros, lo que casi garantiza a los dos gigantes una independencia respecto al resto de actores que dominan el mapa del transporte de datos a alta velocidad.

Google, una potencia

Dado su tamaño, y el uso que se hace en todos lados del mundo de sus servicios, Google necesita mayor soporte para transportar sus datos. El gigante de internet invirtió 300 millones de dólares, 270 millones de euros, en el año 2014 para construir un cable que conectara la costa oeste de Estados Unidos con Japón.

Conocido como Faster, este proyecto contaba con la participación de otras cinco grandes compañías, entre las que se encuentra China Mobile International. En funcionamiento este año, Faster soporta una capacidad de 60 terabytes por segundo y fue construido por NEC Corporation, una empresa nipona con sede en Tokio.

Otrora el fabricante del ordenador más rápido del mundo, NEC es responsable de más de 200.000 kilómetros de cable a lo largo y ancho de la geografía mundial.

Datos en España

La mayoría de los cables que tienen origen y final en España cuentan con una cosa en común: son propiedad de Telefónica.

El gigante de las comunicaciones es responsable de los Pencan, una serie de cables que salen desde las costas del sur de Andalucia y viajan hasta las Islas Canarias para dar soporte a todas las comunicaciones del archipiélago. Casi todos ellos cuentan con una longitud que va desde los 1.400 kilómetros del Pencan 7 hasta los 1.854 kilómetros del Pencan 6, que parte desde Conil.

El cable más largo que toca las costas españolas es el Columbus III, que supera holgadamente la longitud de Marea. Este hilo pasa por Conil y viaja, vía Portugal y tras salir de Italia, hasta la localidad de Hollywood, en las costas de Florida.

En su camino recorre una distancia de 9.833 kilómetros y en él tiene una participación destacada Telefónica, que se encarga también del mantenimiento del cable en el país luso a través de su filial allí.

Un futuro por explotar

Según TeleGeography, que registra todos los cables que hay en todo el mundo, hay más de 350 hilos recorriendo el suelo de los mares y océanos de la tierra. Y el número se puede disparar en los próximos años.

O al menos así cree su director de investigaciones, Alan Mauldin, que considera que «el boom de los cables de alta velocidad no ha hecho más que comenzar». Mauldin destaca que los cables que comenzarán a funcionar entre el año en curso y 2018 tendrán un valor de 9.800 millones de dólares,más de 8.800 millones de euros, para las empresas que se hayan embarcado en el proyecto de construirlos.

De la misma manera señala a Japón como el gran responsable del aumento del número de cables, pues los estudios dicen que en el plazo de dos años los nipones tendrán 10 cables más funcionando o en construcción.

Lo cierto es que la tendencia es esa. Las telecomunicaciones a alta velocidad son un campo clave para la humanidad, por no hablar ya de lo que suponen para el modelo de vida al que nos estamos acostumbrando.

La cantidad de contenidos audiovisuales que se generan en internet obligan a construir una vía por la que llevarlos a todos los rincones del planeta a la máxima velocidad posible, pues de ello depende la rentabilidad de muchas grandes compañías. Y el modo más seguro, rápido y eficiente de hacerlo es por debajo de los océanos.