La compraventa de vivienda de ciudadanos británicos en España en el tercer trimestre del año, esto es, inmediatamente después del referéndum en el Reino Unido que votó dejar la Unión Europea, se desplomó. Una tendencia que aparece reflejada sin equívocos en las estadísticas trimestrales de los registradores de la propiedad: si del total de viviendas adquiridas por extranjeros en el tercer trimestre de 2015 (de julio a septiembre) los británicos representaban el 23,12% de las operaciones, en el mismo periodo de 2016 los compradores con esta nacionalidad se precipitaron hasta el 17,66%.

Una caída de casi seis puntos porcentuales en términos interanuales tras el Brexit en un contexto en el que el número de extranjeros que compran viviendas en España no cae, sino que se mantiene con robustez. «Sin duda los efectos del Brexit se están dejando notar», advierte la Estadística Registral Inmobiliaria, «dando lugar, como una de sus numerosas derivadas, a una depreciación de la libra con respecto al euro y, en consecuencia, a un incremento de precios por el efecto divisa, que sin duda influye en la demanda».

Los demás países, estables

La compraventa de extranjeros sobre el total es estable: 13,52% en el tercer trimestre del año pasado, 13,31% en el actual. El desplome británico se ha compensado por un aumento bastante notable de las demás nacionalidades. Hay que bajar diez puestos para encontrar un país cuyos ciudadanos compren menos que hace un año en España: Francia se mantiene rozando el 9% sobre el total de foráneos, Alemania, Suecia y Bélgica suben casi un punto. Le siguen Italia, Rumanía, China y Marruecos.

«Todo parece indicar un mantenimiento de la demanda extranjera en cifras próximas a las actuales durante los próximos trimestres», vaticina la estadística registral. El siguiente país en caer es Rusia por culpa de las sanciones: si en 2013 los compradores de casas rusos en 2013 iban terceros con un nada desdeñable 10%, en el tercer trimestre de 2016 se hunden hasta el 2,74%. Los compradores marroquíes superan por primera vez en mucho tiempo a los rusos, que caen en picado desde 2014 con motivo del embargo por la anexión de Crimea. Los líderes históricos son los británicos.

«Claro que el impacto de la libra fuera del Reino Unido ha sido inmediato para los compradores», presidente de la Fundación de Estudios Inmobiliarios y socio director de Horizone. «Pero aunque todos estamos a la expectativa, puede que no haya motivos para dejar de dormir por el Brexit«, agrega. «¿Tendrá la salida del Reino Unido efectos importantes a medio plazo sobre el sector inmobiliario español? No creo, porque el atractivo de España sigue ahí. ¿Tendrá efectos en la compra global de activos? Pues probablemente más que sobre lo anterior», responde Gil, que observa el vaso medio lleno.

Precisamente este martes 22 de septiembre un estudio de Fotocasa sugería que solo tres de cada diez propietarios de vivienda afirma creer que el Brexit golpeará al mercado de la vivienda en España.  «El Brexit tendrá un efecto limitado en el mercado inmobiliario español en general», concede Beatriz Toribio, de Fotocasa. «Pero no así en las zonas de la costa mediterránea y las islas, donde la preocupación de los propietarios es grande».

Tercer trimestre consecutivo

El descenso de británicos es una tendencia que nadie sabe cuándo frenará, si lo hace. Con el 17,66% del total de compras de viviendas por extranjeros, se trata del tercer trimestre consecutivo en el que Reino Unido cae. Y el segundo seguido en el que el porcentaje está debajo del 20%, ya que en el segundo trimestre del año éste se situó en el 19,73%.

Con todo, no hay aún una nacionalidad que dispute la primera plaza al comprador británico: los chinos no alcanzan el 5% y su potencial todavía no se nota en España. Un ejemplo del intento fallido puede ser la compra y posterior venta del emblemático Edificio España por parte del Grupo Wanda. Los próximos retos, dice el informe registral, son «la continuidad o no del efecto Brexit” y los «movimientos en determinadas divisas con respecto al euro» más allá de la libra.