Los gigantes tecnológicos estadounidenses han formado una alianza para, por fin, poner coto a la difusión de contenidos abusivos en internet. El acoso, las amenazas e, incluso, la difusión de vídeos e imágenes terroristas son, por desgracia, el pan nuestro de cada día en redes sociales como Facebook o en YouTube.

Por eso, los principales actores de esta industria han unido fuerzas para identificar y eliminar contenidos «extremistas» de internet. Facebook, Google, Twitter y Microsoft han publicado un comunicado conjunto en el que se comprometen a una «colaboración que derive en una mayor eficiencia a la hora de retirar este tipo de contenidos».

La comunicación entre estas compañías es esencial. De nada sirve que Facebook aplique medidas muy restrictivas si esos mismos contenidos circulan impunemente por Twitter y YouTube. De momento no han anunciado detalles de la estrategia conjunta que van a seguir, pero ya se sabe que, de momento, las publicaciones eliminadas al momento serán aquellas que incumplan las políticas de todas las compañías.

Obra de Microsoft

Para identificar estos contenidos, esta suerte de cártel tecnológico se va a servir de un software de Microsoft diseñado por Hany Farid, que responde al nombre de PhotoDNA. En esencia, es una herramienta desarrollada originalmente para detectar imágenes y vídeos de abusos a menores e identificar a aquellos que las difundieran. Con unas pequeñas modificaciones el software hará lo mismo con publicaciones terroristas.

Su funcionamiento se basa en unas huellas digitales conocidas como hashes. Estas marcas cibernéticas permiten identificar ciertos contenidos para que, rápidamente, sean retirados y eliminados. Dichas huellas quedarán registradas en una base de datos que compartirán todas las compañías implicadas y que ayudará a que todas estén al tanto de las acciones del resto.

Este tipo de medidas ya se abordaron en una reunión con altos cargos de la Administración Obama que tuvo lugar en enero en la Casa Blanca. En aquella cumbre estuvieron representantes de Apple, Facebook, Twitter y Microsoft, aunque la empresa de Mark Zuckerberg ha asegurado que esta asociación no es una consecuencia directa de aquél encuentro.

Presiones europeas

El principal motivo para esta repentina asociación hay que buscarlo en Bruselas. La Comisión Europea lleva algún tiempo presionando de manera constante a las empresas tecnológicas por su permisividad y pasividad a la hora de perseguir los contenidos de corte terrorista, las amenazas o el acoso en la Red.

Precisamente estos gigante estadounidenses firmaron con la CE una suerte de código de buena conducta el pasado mes de mayo. En este documento se comprometían a revisar todas las quejas por publicaciones abusivas e, incluso, a «desarrollar narrativas» para contrarrestarlas.

Sin embargo, este compromiso no se ha cumplido. Según la comisaria de Justicia de la Unión Europea, Vera Jourova, sólo el 40% de las denuncias de los usuarios por publicaciones abusivas son revisadas por las compañías en un plazo de 24 horas. El porcentaje sube hasta el 80% si alargamos el plazo hasta las 48 horas. Puede parecer que las denuncias se gestionan rápidamente, pero un vídeo o una imagen se pueden viralizar en cuestión de minutos y difundirse por todo el mundo.

Según Jourova, la empresa que más rápido responde a estas denuncias de sus usuarios es YouTube, mientras que la más lenta es Twitter. No sorprende, ya este es uno de los puntos más negros de la firma fundada y presidida por Jack Dorsey.

Soluciones

Las propias autoridades europeas ya han advertido en varias ocasiones de que, si es necesario, acabarán por aprobar una legislación para obligar a los gigantes mediáticos a perseguir las publicaciones abusivas.

De ahí que las empresas tecnológicas hayan dado un paso adelante que, además, les sirva como justificación ante los reguladores continentales. No quieren tener que enfrentase a un caso similar al de Alemania, donde el auge de contenidos filonazis tras la llegada de refugiados ha llevado al Ejecutivo germano a tomar medidas contra Facebook. Fue el propio ministro de Justicia alemán, Heiko Maas, el que amenazo a Facebook con tomar medidas legales en caso de que los contenidos no fueran perseguidos y retirados de inmediato.