Sacyr y Repsol han mantenido en los últimos años una relación turbulenta. Desde que a finales de 2006 la constructora se hizo con un 20% de la compañía petrolera, los vínculos entre ambas han estado marcados por las luchas de poder, la carga de la deuda de Sacyr asociada a la compra de las acciones de Repsol y los movimientos y especulaciones sobre la venta de estos títulos.

Diez años después de aquello, las horas más tensas de aquel episodio parecen haber quedado atrás. Pero los vínculos entre ambas compañías aún son elevados y crean una relación de dependencia muy significativa: Sacyr ha sufrido en bolsa tanto o más que Repsol los avatares de la crisis del petróleo y se ha beneficiado igualmente de la mejora de perspectivas que han impulsado a la petrolera durante 2016.

Pero esta estrecha dependencia va camino de diluirse. Sacyr ha emprendido en los últimos meses una carrera para limitar su exposición a los vaivenes de Repsol en bolsa. Este miércoles anunció la firma de un contrato de derivados por el que se protege de futuras depreciaciones de la petrolera, a costa de sacrificar parte del potencial de revalorización. Ya en septiembre anunció una operación similar, de modo que actualmente tiene cubierto mediante derivados un 3,3% del capital de Repsol, de un total del 8,3% que aún mantiene bajo su control.

La respuesta del mercado a la noticia ha sido muy favorable. Los títulos de Sacyr avanzaban en la mañana del viernes más de un 4%, alcanzando la cota de los 2,2 euros, su nivel más elevado desde diciembre de 2015. «Se trata de una noticia positiva, que reduce la sensibilidad de Sacyr a los vaivenes de Repsol en el mercado, que es una de las cuestiones que más le ha penalizado en los últimos tiempos», señala Carolina Morcos, analista de Renta 4.

Del mismo modo, el acuerdo permite a Sacyr avanzar en sus esfuerzos por reducir la deuda asociada a la compra de los títulos de la petrolera, para la que en su día solicitó un préstamo de 4.900 millones. Hoy, esa deuda se sitúa en unos 772 millones de euros, según estimaciones de N+1 Equities, después de que la compañía señalara que amortizará 319,5 millones de ese préstamo con los fondos obtenidos del contrato de derivados.

Los expertos interpretan la cobertura de las acciones como un paso para la reducción de la participación en Repsol

«La reducción en el préstamo de Repsol debe facilitar el proceso para refinanciar el saldo, que vence en enero de 2018», observan en N+1, donde resaltan que el valor de la participación del 5% de Repsol que no está cubierta con derivados es superior al importe actual de la deuda.

Aunque la operación no supone estrictamente una venta de las acciones, los expertos no dudan en considerarla en la práctica un paso hacia una progresiva reducción del peso de Sacyr en Repsol. «La cobertura se puede interpretar como una potencial reducción de participación en un negocio que no es el core de Sacyr, ya que el derivado puede ser liquidado canjeando las acciones y vemos poco probable que Sacyr vuelva a endeudarse para liquidarlo en efectivo», opinan en Banco Sabadell.

Mejora su perspectiva

Así, poco a poco, Sacyr logra incrementar su independencia de Repsol, un matrimonio que no le ha arrojado excesivas alegrías sobre el parqué. Baste señalar que desde su entrada en el capital de la petrolera, Sacyr ha visto esfumarse más de su valor en bolsa, una pérdida en la que, obviamente, también ha tenido un peso fundamental el deterioro de la actividad de construcción e inmobiliaria en España, tras el estallido de la crisis.

Ahora en cambio, la compañía de preside Manuel Manrique quiere atraer el interés del mercado sobre la marcha de su negocio, que parece haber entrado en una dinámica más favorable. Especialmente en el área de concesiones, donde ha registrado un incremento de ingresos superior al 15%, gracias a «la favorable evolución de los tráficos en España, la aportación de ingresos procedentes de Chile y Colombia, y de la entrada en explotación de varias autopistas», apuntan en Renta 4.

La buena marcha del negocio de concesiones y una posible venta de Itínere podrían revitalizar la cotización de Sacyr

«La división de concesiones es uno de los principales motores de crecimiento del grupo por su gran visibilidad y recurrencia de flujos de caja, donde proyectos greenfield, rotación de activos maduros y refinanciaciones con condiciones más favorables serán los principales protagonistas», considera Morcos. La venta de participaciones no estratégicas como la de Itínere es vista como otro de los potenciales catalizadores para un valor al que Renta 4 otorga un potencial superior al 13% y al que Fidentiis valora en un rango de precios que, en el mejor de los casos, implicaría un avance de hasta el 50%.

De momento, ya acumula una remontada del 70% desde los mínimos que registró el pasado febrero. Y el valor apunta más arriba mientras suelta lastre en Repsol, dejando atrás uno de los matrimonios empresariales más convulsos de la última década en España.