Para Turquía «se acerca el invierno». Así lo consideran los analistas de Nomura, que reflejaban así, hace pocas semanas, los desafíos a los que se enfrenta la economía del país, amenazado por una serie de incertidumbres externas e internas que dibujan un escenario poco favorable para sus intereses.

La cadena de atentados que ha sufrido el país en las últimas semanas han supuesto un golpe considerable para la confianza en el país, golpeando a la importante industria turística del país, ya renqueante desde el fallido golpe de estado del pasado verano. Y no en menor medida, el giro en la política monetaria de Estados Unidos, plasmado en la subida de los tipos de interés el pasado 14 de diciembre, también complica las perspectivas para la economía turca.

La caída de la lira, que pierde un 13,6% frente al euro en 2016, golpea los ingresos de las compañías en el país

«Debido a sus grandes necesidades de financiación exterior y a su estructura de deuda externa denominada en dólares, Turquía sufrirá bajo el escenario de Trumpflation (la inflación que se prevé que generen las políticas del nuevo presidente estadounidense, Donald Trump) de mayores tipos en Estados Unidos y un dólar más fuerte. La trama doméstica tampoco ayuda, ya que las tensiones se están acelerando en la política nacional e internacional, mientras que el déficit externo se está ampliando a pesar de la desaceleración del crecimiento», explican los analistas del banco nipón.

El principal termómetro de estas tensiones ha sido la lira. La moneda turca ha tocado recientemente los niveles más bajos de su historia en su cambio frente al dólar y también frente al euro. Sólo en 2015 ha perdido un 13,6% de su valor frente a la divisa europea; desde 2010, el recorte ronda el 50%. Y la debilidad podría prolongarse: Nomura estima que el dólar alcanzará el nivel de 3,65 liras en un plazo de tres meses, lo que implicaría una depreciación adicional del 4% de la moneda turca.

Golpe a BBVA

Todo esto supone un nuevo frente de preocupación internacional para un buen número de compañías españolas con presencia en el país.

Uno de los casos más destacados es el de BBVA. La entidad entró en Turquía a finales de 2010, con la compra de un 25% del banco turco Garanti. Y el 27 de julio del pasado año cerraba la adquisición de otro paquete de acciones, hasta elevar su participación a alrededor del 40%.

Desde entonces, los títulos de Garanti han sufrido un recorte del 3%. Sin embargo, considerando la depreciación de la lira, el valor en euros de la participación de BBVA en el banco turco se ha reducido más de un 20%, hasta los 3.538 millones. Esto significa que en sólo 16 meses el valor de mercado de las acciones de Garanti en manos de la entidad española se ha reducido en 896,3 millones de euros.

El valor en euros de la participación de BBVA en Garanti se ha reducido en casi 900 millones en sólo 16 meses

La entidad registra en Turquía un 13% de sus beneficios atribuidos, lo que convierte al país en uno de sus mercados principales, sólo por detrás de México, España y América del Sur, según se refleja en las cuentas de los nueve primeros meses de 2016.

A pesar de las dificultades económicas y sin tener en cuenta el impacto divisa, el negocio de BBVA en el país se ha mostrado resistente a lo largo del año, reflejando una elevada fortaleza de los ingresos recurrentes y una notable mejora de márgenes. El repunte de la tasa de mora, no obstante, queda como reflejo del complicado panorama económico en que desempeña Garanti su negocio.

En un reciente encuentro con los analistas de Fidentiis, BBVA reconocía que más que la evolución del negocio el principal riesgo en Turquía se centra en la evolución de la divisa.

Impacto en Mapfre y Técnicas Reunidas

Otra compañía que mira con especial interés la evolución de los acontecimientos en Turquía es Mapfre. La aseguradora mantiene una presencia destacada en el país desde que en 2007 adquirió la compañía Genel Sigorta, aunque entró en 1987, a través de su filial de reaseguros.

Durante los primeros nueve meses de 2016, generó en el mercado turco 653,5 millones de euros en primas, un 3,8% de su volumen total, con un crecimiento del 28%. La filial turca de Mapfre recibió el pasado agosto el respaldo de Fitch, que confirmó su ráting, alabando su buen desempeño y la prudente política de inversiones.

Técnicas Reunidas también tiene razones para observar con inquietud los acontecimientos en la economía turca. La compañía de ingeniería cuenta con varios proyectos en Turquía que le reportan, según estimaciones de FactSet, hasta un 14% de sus ingresos. Uno de los principales contratos adjudicados a la firma presidida por José Lladó fue para la construcción y puesta en marcha de una refinería en Turquía por 1.010 millones de euros.

Aunque en muchos casos los importes de este tipo de contratos suelen fijarse en dólares, un deterioro fuerte de la economía puede dar lugar a retrasos e incluso suspensiones en los pagos.

Compañías hoteleras como Meliá, Barceló o Riu observan con inquietud el deterioro del turismo, por los atentados

Algo similar le ocurre a OHL, que tiene en Turquía uno de los proyectos que más dificultades le han generado en los últimos tiempos. El grupo construye un túnel para unir Asia y Europa bajo el Bósforo en Estambul. La dirección de la compañía ha reconocido en los últimos meses que la inestabilidad que afecta al país es una preocupación adicional, que se suma a las dificultades técnicas de la obra.

El sector hotelero es uno de los que observa con mayor inquietud la situación, ya que la ola de atentados que ha sufrido el país dibuja un panorama poco alentador para el turismo. Meliá es una de las firmas con presencia en Turquía, donde obtiene alrededor del 0,48% de sus ingresos, según FacSet. Otras compañías no cotizadas, como Barceló y Riu también están presente en territorio turco.

Inditex, Repsol, Indra o IAG son otras de las compañías españolas con intereses en Turquía -dentro de un listado compuesto por más de 100 empresas, según datos del ICEX- para las que la llegada del invierno económico al país puede devenir en algo más que un ligero resfriado.