El escándalo de las emisiones de los vehículos diésel se ha cobrado una nueva víctima. La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ha acusado a Fiat Chrysler de haber cometido fraude al instalar un software ilegal, que le permitía exceder los límites legales de emisiones, en más de 104.000 vehículos.

La noticia ha sentado como un jarro de agua fría sobre las acciones de la compañía. Tanto en Milán como en Nueva York, la cotización de Fiat Chrysler ha registrado un súbito desplome, superior al 18%. Esto ha supuesto la pérdida de más de 3.200 millones de euros de capitalización bursátil en apenas minutos.

Según la agencia estadounidense, la compañía instaló de forma ilegal un software en los motores diésel 3.0 de los modelos de los años 2014, 2015 y 2016 del Jeep Grand Cherokee y las pick up Ram 15000 vendidos en Estados Unidos.

La compañía podría encarar una multa de 37.500 dólares por vehículo si se probara que ha violado las reglas de emisiones, según indica Reuters. Esto significaría que la sanción total podría rondar los 4.000 millones de dólares.

La investigación sobre Fiat Chrysler sucede al descubrimiento, en septiembre de 2015, de que Volkswagen había cometido empleado un software para ocultar excesos de emisiones por encima de los límites legales en más de 580.000 vehículos vendidos en Estados Unidos. Entonces, las acciones de Volkswagen se depreciaron más de un 30% en dos días.

Volkswagen, que este miércoles accedió a pagar unos 4.300 millones de dólares para cerrar una serie de acusaciones de las autoridades estadounidenses, ha tenido que abonar ya multas por un importe cercano a los 22.000 millones de dólares por este caso.

Tras el escándalo del fabricante alemán de automóviles, la EPA anunció su intención de vigilar que los vehículos diésel vendidos en el país cumplieran estrictamente los requisitos legales sobre emisiones.

Este jueves, Cynthia Giles, funcionaria de la EPA, ha afirmado que «no divulgar el software que afecta a las emisiones en el motor de un vehículo es una violación seria de la ley que puede resultar en la contaminación dañina del aire que respiramos».

Los fabricantes de vehículos tienen la posibilidad de instalar dispositivos auxiliares de control de emisiones en circunstancias muy concretas para proteger el motor de daños, pero esto debe ser comunicado a los reguladores, lo que no fue cumplido por Fiat Chrysler, según el informe preliminar de la EPA.

Por su parte, la presidenta del consejo de California Air Resource, Mary Nichols, ha celebrado que «una vez más, un fabricante de automóviles importante tomó la decisión empresarial de evitar las reglas y fue atrapado».

Desde la compañía de automoción se han mostrado «decepcionados» con la acusación de la EPA y reafirman su convicción de que sus mecanismos de control de emisiones cumplen la normativa vigente. «Fiat Chrysler EEUU (FCA US) espera la oportunidad de reunirse con la división de cumplimiento de la EPA y representantes de la nueva administración para demostrar que las estrategias de control de emisiones de FCA US están debidamente justificadas, y por lo tanto no son dispositivos inhibidores de controles bajo las regulaciones aplicables, y resolver este asunto rápidamente», ha señalado en un la firma mediante un comunicado.