Nintendo presentó en la madrugada de este jueves su nueva y esperada creación: la Nintendo Switch. La firma nipona presenta así sus cartas para competir con Sony y Microsoft, responsables de la PlayStation y la Xbox, en el cada vez más poblado mercado de las videoconsolas.

Switch presenta la novedad, si bien ya se había adelantado, de que es una consola híbrida. Sirve tanto de playing station clásica como de dispositivo portátil, con la idea de que el jugador pueda continuar con la partida si tiene que salir de casa.

Estará a la venta el próximo tres de marzo por un precio de 299,99 dólares, poco más de 280 euros al cambio actual, si bien es muy probable que acabe costando alrededor de 299 euros.

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Para apoyar el lanzamiento, Nintendo ya ha anunciado una serie de títulos que llegarán para impulsar las ventas y garantizar el éxito. Los primeros en confirmar su presencia en Switch han sido Super Mario y Link, que protagonizarán Super Mario Odyssey y las nuevas aventuras de la saga Zelda respectivamente. Nintendo también ha anunciado a bombo y platillo que la franquicia FIFA también estará disponible tras años de ausencia.

Batacazo bursátil

La nueva consola de Nintendo había levantado gran expectación en el mercado, después de que la propia dirección de la compañía hubiera señalado su papel fundamental a la hora de devolver los beneficios operativos al entorno de los 100.000 millones de yenes, alrededor de 819 millones de euros, anuales.

Pero la presentación de Switch no logró convencer a los inversores, lo que se tradujo en un recorte próximo al 6% de las acciones de Nintendo, hasta los 23.400 yenes. De este modo, prolonga la mala racha reciente, desencadenada por la fría acogida a su juego Mario Run y que le ha llevado a perder cerca de un 20% de su valor en apenas un mes.

El precio de la consola ha excedido las estimaciones de los analistas, que se situaban en un rango entre 250 y 280 dólares. Este elevado precio se añade a otras dudas ya expresadas en el mercado en las últimas semanas, como la duración de la batería en una consola, que según las estimaciones está entre las dos y las cinco horas.

También genera escepticismo la capacidad de Switch de imponerse a los smartphone como dispositivo de referencia a la hora de jugar en el exterior. «Existe la posibilidad de que esta nueva experiencia de juego no sea comprendida de inmediato», señaló Takeshi Koyama, analista de Mizuho Financial, en un informe reciente citado por Bloomberg.

Con todo esto, los expertos insisten en que serán las primeras semanas las que dictaminen el buen rumbo o no de Switch, lo que será clave en el rumbo en bolsa de Nintendo a medio plazo. «Las primeras dos semanas de ventas serán críticas para Nintendo y tendrán que vender los dos millones de unidades que pronostican.. El éxito de Switch se determinará al principio», considera Hideki Yasuda, analista en Ace Research Institute.

Mucha competencia

El primer año de vida será el que marque sí la consola es un éxito o un fracaso. Batir las cifras de la Wii, lanzada en 2006, sería un resultado espectacular para la casa nipona, si bien puede ser una cuesta demasiado empinada para una consola menos ambiciosa que las últimas que han llegado al mercado.

Estar en el entorno de los siete millones de unidades vendidas durante los 12 primeros meses ayudaría a cambiar el ánimo de los inversores. De momento, el jefe ejecutivo de Nintendo, Tatsumi Kimishina, ya dijo que los planes de la firma pasan por colocar en el mercado dos millones de unidades sólo en el mes del lanzamiento.

La meta podría estar en replicar los resultados de las dos últimas versiones de la Xbox de Microsoft que han llegado al mercado. En el año 2005 la 360 vendió casi 10 millones de unidades, resultados prácticamente similares a los de la One, que debutó en 2013.

Difícil será superar las 13,2 millones de unidades de Wii que vendió Nintendo en el año 2006, o las 13,5 que consiguió despachar Sony de su modelo estrella, la PlayStation 4, conquistando los hogares de todo el mundo en 2013.

El año Nintendo

2016 ha sido un año más que bueno para Nintendo, protagonizando dos de los grandes bombazos del curso. En julio lanzó al mercado Pokemon Go, la aplicación más descargada del año, que apenas unos días después de su lanzamiento disparó las acciones de la compañía y dobló su capitalización bursátil hasta el entorno de los 28.000 millones de dólares, más de 26.200 millones de euros.

En los primeros nueve meses del año los resultados de Nintendo arrojaban un beneficio de más de 330 millones de dólares, 310 millones de euros, triplicando así el beneficio del mismo periodo del año anterior. Los analistas apuntan a que cuando se cierre su ejercicio fiscal, a finales del mes de marzo, el beneficio de Nintendo se aproxime a los 410 millones de euros.

Cuando el boom de Pokemon Go comenzaba a disiparse, salió a escena Mario Bros. El buque insignia de Nintendo hizo su primera aparición en un dispositivo móvil durante el Apple Event del pasado 7 de septiembre, en el que Tim Cook presentó al mundo la séptima generación del iPhone.

En tal marco se coló Shigeru Miyamoto, el creador del popular fontanero, para presentar Super Mario Run, una simple aplicación que significaba la llegada del personaje a los dispositivos iOS. El éxito fue tal que sólo en su primer día rozó los tres millones de descargas -lo que no evitó el batacazo en bolsa– y desbancó a Pokemon Go, que apenas logró alcanzar las 900.000. En sus primeros tres días de vida, Mario ya estaba en más de 40 millones de dispositivos, una cifra importante teniendo en cuenta que sólo está disponible en la App Store de Apple.