El ministro de Energía, Álvaro Nadal, comparecía esta tarde en la comisión del ramo del Congreso de los Diputados para explicar la actuación de su departamento ante la escalada de precios de la electricidad, que se han disparado en los últimos días hasta los máximos de tres años.

Y a ello se ha limitado: a explicar las causas de la subida y a recapitular las medidas anunciadas ya. Porque descarta abordar una reforma del mercado eléctrico que sirve para fijar parte de la tarifa regulada –algo más de un tercio- que pagan 11 millones de consumidores. La forma en que se fijan los precios de la electricidad no se tocará, como ya había adelantado esta mañana el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El ministro de Energía descarta reformar el sistema de fijación de precios de la electricidad

El ministro ha defendido que hasta 23 países europeos comparten el mismo sistema de fijación de precios de la electricidad (aunque no ha precisado que al cliente español, a diferencia del resto de países, se le aplica la cotización del mercado para determinar parte de su recibo final). El mercado mayorista español es de carácter marginalista, esto es, la última tecnología necesaria para cubrir la electricidad demandada marca el precio de todas las demandas, con independencia de que todos los tipos de energía anteriores sean más baratos.

«No tenemos un problema de asignación de recursos en ese mercado. En otros países han intentado poner en marcha el sistema de puja y lo han tenido que abandonar», ha dicho el ministro. «Nadie defiende un sistema que no sea marginalista. Por eso lo tienen el resto de países de Europa».

Las causas de la subida

Nadal ha explicado que la combinación de toda una serie de factores están en el origen del alza del mercado mayorista de la electricidad. Como causas generales, se encuentran la subida de los precios internacionales del petróleo y del gas; la dependencia de todos los países del sur de Europa del gas argelino, que es más caro que el noruego o el ruso que compra el norte y el este del continente; la escasa interconexión eléctrica con el resto de Europa.

Y, como factores específicos de la situación de  España, el ministro ha apuntado el incremento de la demanda eléctrica y de gas por la ola de frío; la exportación de electricidad a Francia por el parón de varias de sus centrales nucleares; y la situación “anormalmente mala” de escasez de viento y agua que limitan el uso de la eólica y la hidroeléctrica, y abocan a recurrir a las centrales de gas y carbón, que son más caras (y que, al ser las últimas en entrar en el mercado para cubrir la demanda, marcan el precio al que se paga la electricidad producida por todas las demás).

El repunte de precios «acabará remitiendo»

A pesar de esa aparente tormenta perfecta, de todos esos factores que se dirían excepcionales, Nadal ha subrayado que el mercado mayorista eléctrico español “ha tenido la capacidad de absorber esta situación mejor que los de nuestros vecinos europeos”. «Los episodios punta acaban remitiendo. Espero que éste remita pronto, cuando haya una normalización de factores».

Y, además, el ministro cree que el actual comportamiento de los precios no ha sido del todo excepcional. Quizá sí la confluencia de causas, pero no el resultado. “No es la primera vez que ocurre. No es nada extraordinario y tampoco es un récord de precios, que se produjo en 2013″, con la diferencia que entonces la evolución del mercado no se utilizaba para fijar parte de la factura de la luz de millones de clientes. “No ocurre con mucha frecuencia, pero ocurre”, ha resuelto el ministro.