Si la moda tuviera que poner un color a 2016, seguramente sería el negro. Mientras Blanco cerraba el año negociando con los sindicatos la salida de los casi 800 trabajadores que aún quedan en la compañía, Hakei entraba en fase de liquidación a tan solo cinco días de terminar 2016. Tan sólo dos ejemplos de una larga lista de marcas de moda a las que hemos despedido desde el inicio de la crisis.

El sector textil, que parecía haber visto la luz al final del túnel durante 2014 y 2015, ha vuelto a caer en facturación en 2016. Un 2,2%, según indica el barómetro de ACOTEX, la patronal del ramo.

¿Por qué, tras haber remontado siete años de caída libre, el sector ha vuelto a sufrir en 2016? El presidente de ACOTEX, Eduardo Zamácola, achaca las pérdidas a varios factores: la inestabilidad por la ausencia de Gobierno, los cambios en el clima y el “mal efecto del black Friday”. “La liberalización de las rebajas, que ya viene de lejos, ha provocado que los clientes solo quieran comprar cuando hay descuentos agresivos”, asegura.

El “abuso” de las rebajas ha hecho mucho daño al sector, según Santiago Barbadillo, de Barbadillo y Asociados, una compañía que gestiona franquicias desde hace más de 20 años. “Las empresas que han querido compensar la falta de facturación con rebajas más agresivas se han visto abocadas a una mayor inestabilidad, lo que ha podido en muchos casos ser fatal”, asegura.

12.000 tiendas de ropa menos en una década

Entre 2006 y 2015 se perdieron casi 12.000 tiendas de ropa, según datos de ACOTEX. Sin embargo, esos datos no afectan a los comercios low cost, tanto gigantes como Primark como otras que vienen pisando fuerte como Shana, Okeysi o Mulaya. La crisis no ha pasado por ellos, pues, entre 2011 y 2014, la franja de bajo coste aumentó su cuota de mercado del 7’3 al 12’2%.

En lo que a franquicias se refiere, la crisis también ha golpeado al sector. “La moda, después del inmobiliario, ha sido el sector más afectado por la crisis”, explica Barbadillo. El consultor asegura que, en estos últimos años, las franquicias de moda han tratado de adaptarse al mercado con una bajada del ticket medio en moda de entre el 20 y el 30%.

Pero no es solo una cuestión de precios, sino de agilidad. “Una marca ya no puede vivir de dos colecciones anuales”, dice Zamácola, tiene que adaptarse. Ese es uno de los errores comunes que el presidente de la patronal ve en las cadenas que han desaparecido en los últimos años, aunque no el único. “En general fueron compañías que se lanzaron a una expansión agresiva, que no supieron ver la crisis, lo que nos pasó a casi todos, ni tampoco adaptarse al mercado con la suficiente flexibilidad”.

Para Pedro Mir, profesor de Marketing de ISEM Fashion Business School (Universidad de Navarra), la agilidad es clave para las que han conseguido recuperarse, pero no la única razón. «Las marcas que quieran sobrevivir tienen que estar en permanente escucha al consumidor para poder adaptarse». Y es que, al contrario que suele ocurrir en las compañías, en el caso del textil las grandes son más ágiles que las pequeñas. «Ganarán los jugadores que sepan enfocarse a un nicho concreto, adaptarse a los nuevos canales y clientes y con precios moderadamente asequibles», concluye Mir.

Estos son algunos de los escaparates más emblemáticos que han echado la persiana desde que comenzó la crisis.

Tienda Hakei en Madrid | Hakei

HAKEI
A 1946 se remontan los orígenes de esta empresa familiar vasca, responsable también de las famosas katiuskas (que no vienen de Rusia, sino de Bilbao, y se pusieron de moda durante las riadas de la ciudad en 1983). La familia Bilbao, que también creó Fosco y trajo Merkal a España, lanzó Hakei al mercado en 2003.

Esta enseña se caracterizó por producir ropa y complementos de calidad para un público medio alto y con fabricación europea. Su crecimiento se desarrolló tanto a través de tiendas propias como de corners en El Corte Inglés y ha llegado a tener más de 140 empleados y una facturación de 14 millones de euros. Pero las deudas derivadas de su plan de expansión obligaron a la empresa a someterse a un concurso voluntario de acreedores en 2012. Aunque consiguió superarlo un año más tarde, las deudas continuaron y la compañía terminó en liquidación el pasado 26 de diciembre. El pasado jueves su web dejaba de estar disponible “temporalmente” para la compra online mientras la compañía gestiona su liquidación.

Tienda Blanco en un centro comercial

BLANCO
Tres años antes de que Amancio Ortega pusiera un pie en el mundo de la moda, el cántabro Bernardo Blanco abría su primera tienda en Bilbao. Diez años después inauguraba en Madrid y para la década de los noventa, Blanco era una de las imprescindibles de la moda joven española.

La cadena, que a inicios de los 2000 se codeaba con Zara y Mango, llegó a tener más de 3.000 empleados y 200 tiendas en 12 países. Pero apretó la crisis y con ella las deudas, que en 2013 obligaron a la empresa a encarar su primer concurso de acreedores. Se intentó la recuperación, un grupo emiratí compró la marca pero no consiguió remontarla y en diciembre de 2016 llegó el ERE de extinción, por el cual se declaraba el cierre de las 102 tiendas y el despido de la plantilla, que para ese mes era de algo menos de 800 empleados.

Prácticamente in extremis ha aparecido un posible salvador para Blanco. Según informa EFE, la empresa catalana Hipaldisa ha ofrecido a los dueños de Blanco mantener el empleo y las tiendas de la cadena que permanecen abiertas. Eso supondría mantener el negocio con la marca Blanco el primer año y después cambiar el nombre. Mientras tanto, los trabajadores de la compañía se han querellado con la compañía por insolvencia punible y ejecución frustrada del ERE de extinción.

Interior tienda Caramelo

CARAMELO
José Antonio Caramelo, que había aprendido en el negocio textil junto a un joven Amancio Ortega, creó su empresa en 1969 para vender prendas impermeables. Poco a poco amplió la colección y, con este nombre, Caramelo nació en 1984. Para 2003 la compañía se había expandido internacionalmente y poco más tarde lo hizo también dentro de nuestras fronteras.

En 2007 la compañía apostó más fuerte por los mercados exteriores pero la crisis empezó a hacer mella y ni siquiera el apoyo de la Xunta de Galicia pudo finalmente salvarla del desastre cuando en 2013 solicitó su primer concurso de acreedores. Las caídas continuaron y en octubre de 2016 la empresa pasaba a liquidación.

Tienda Musgo

MUSGO
Esta firma de complementos nació en la cabeza de Rosa Riu, que en 1971 abrió su primera tienda en la calle Hermosilla de Madrid. Quería vender regalos originales que adquiría en sus viajes a ferias por Europa. Durante tres décadas se consolidaron con 10 tiendas en Madrid y fue a partir del año 2000, cuando su hijo entró en la compañía, que arrancó su plan de expansión internacional.

La compañía llegó a tener 400 empleados pero en 2007, con el inicio de la crisis, comenzaron también sus pérdidas, que se acrecentaron en 2009. La compañía entró en concurso de acreedores y se cerró definitivamente en 2012.

Zintia calzados

ZINTIA CALZADOS
Muy corta fue la vida de esta hermana pequeña de Marypaz, la cadena de calzado que quiso ampliar mercado a través de una franquicia low cost en 2011. Solo 2 años después y tras haber abierto medio centenar de tiendas (fundamentalmente en Andalucía), la compañía echaba el cierre.

Marypaz, que inició su andadura en la industria del calzado en 1972 de la mano de Ángel Aguaded, ha ido expandiéndose a lo largo de los años hasta alcanzar 370 tiendas a nivel nacional e internacional. 2016 también fue un año complicado para la compañía, que solicitó en septiembre el concurso voluntario de acreedores, consiguió salir a final de año tras alcanzar un acuerdo con el fondo Black Toro Capital de 30 millones de euros.

Interior tienda Coronel Tapiocca

CORONEL TAPIOCCA
El empresario catalán Ricardo Beleta, viajero aficionado, ideó el concepto al que bautizaría como Coronel Tapiocca (por el personaje de Tintín) para poder concentrar en una sola tienda todo lo necesario para preparar un viaje. Así nacía la marca en 1989 con la apertura de una tienda en Barcelona.

Tras esa primera abrió en Madrid y comenzó la expansión, primero por España y luego internacional, que arrancó en Lisboa y Roma. En los noventa y 2000 la empresa vivió sus mejores momentos, pero en 2009 su facturación caía un 50% respecto a la década anterior y la empresa se vio abocada a un concurso de acreedores en 2011.

Al contrario que en otros casos, para Coronel Tapiocca ha habido un final feliz. En 2014, cuando estaba en fase de liquidación, la empresa Kangaroos (que se dedica a comprar empresas en dificultades) se hizo con el 100% y 6 años después, hace tan solo unos meses, relanzaba la colección.

Tienda Fun&Basics

FUN&BASICS
Javier Goyeneche fundó Fun&Basics con 24 años. Una empresa de bolsos que diversificó en complementos y le valió el premio al empresario del año 2007 de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid. Solo unos meses después y con un ambicioso plan de expansión entre manos, los bancos cortaron el grifo de la financiación y la empresa se acogió al concurso de acreedores.

Aunque salió del concurso en 2010 tras adelgazar su estructura, Goyeneche echó el cierre de las tiendas en 2012 y vendió la marca a otra compañía, que actualmente se encuentra preparando su relanzamiento (en su web, un mensaje indica “Volvemos pronto”).

Interior tienda Jota+Ge

JOTA+GE
Las diseñadoras Juana Ruiz y Garbiñe Urdampilleta unieron su experiencia profesional en 1985 tras haber trabajado durante años para otras marcas. Los diseños de la marca adquirieron relevancia y durante los años siguientes recorrieron pasarelas por todo el mundo. La expansión de la marca alcanzó 14 mercados y más de 600 puntos de venta.

Las dificultades llegaron, como en otras de las compañías de las que hablamos hoy, cuando su plan de expansión chocó con la crisis y la falta de crédito. En 2013 la empresa cerró el año en negativo. En 2016 la empresa presentó concurso de acreedores con un pasivo de dos millones de euros, que la abocaron a la liquidación el pasado mes de noviembre.