A sus 75 años César Á. nunca imaginó que un préstamo de 15.000 euros concedido por el Banco Sabadell iba a arruinar su pequeña empresa y a terminar con su nombre incorporado a la lista de morosos con 70.000 euros de deuda. “Soy un caso de estafa de manual”, cuenta al otro lado del teléfono, desde Barcelona. En un préstamo hipotecario suscrito en 2013 para su empresa -una fórmula no muy común, pero posible- le incluyeron un swap y una cláusula suelo metida de tapadillo: dos productos tóxicos o abusivos que en el caso de César encerraban un interés disparatado del 5,5%. Si bajaba el Euríbor -el índice interbancario que marca los intereses de la hipoteca-, su entidad le cobraba un recargo desproporcionado.

El septuagenario contactó con la abogada Silvia Borrell, una letrada catalana que lleva litigando al menos 10 años contra los bancos por cláusulas suelo o preferentes. “Hay que batallar mucho con las entidades financieras. Especialmente cuando el propio Banco de España nos decía que las preferentes o este tipo de cláusulas son prácticas regulares”, deplora Borrell. Una batalla con un hito: la sentencia del 21 de diciembre del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que confirmó la nulidad de las cláusulas y obligó a devolver todo lo que las entidades habían quitado.

La impunidad va desde el director de la sucursal del barrio hasta el CEO de la entidad

Si las preferentes dejaron un reguero de dramas humanos para buena parte de los 700.000 afectados -suicidios, pérdida de miles de euros en ahorros de jubilados…-, las cláusulas suelo revelan una sensación de injusticia generalizada dentro de la estructura bancaria ante el deudor, sensación que iba desde el director de la sucursal del barrio hasta el consejero delegado de la entidad en las oficinas centrales.

Se incluyeron cláusulas en ocho millones de hipotecas y se sustrajo una cantidad media anual a esos clientes de entre 2.000 y 4.500 euros, calculan los bufetes de abogados y asociaciones de consumidores. El drama no son unos cuantos hogares arruinados, sino millones de familias españolas a las que se birlaron miles de euros por las marrullerías bancarias.

“También ha habido suicidios”, estalla Silvia Borrell. “Un joven de 32 años de Barcelona al que le metieron una doble ración de preferentes y cláusulas suelo. Yo le llevaba ambos casos y, antes de llegar a juicio, el banco se negó a devolverle los importes sustraídos, una barbaridad para lo que ganaba el chico”, evoca la letrada, del Bufete Borrell. Probablemente el joven -que permanece en el anonimato, al igual que la entidad bancaria- habría recuperado todo de haber un veredicto judicial, pero la depresión pudo con él y decidió dejar de vivir. “¿Qué fue lo que le mató, las preferentes, la cláusula suelo? ¿Cómo vamos a saberlo?”.

Sucursal del Sabadell, una de las entidades más golpeadas por cláusulas suelo.

Sucursal del Sabadell, una de las entidades más golpeadas por cláusulas suelo.

La gente no empezó a tomar conciencia del problema colectivo hasta 2009, cuando el Euríbor empezó a descender frente al máximo histórico del 5% un año antes. Primero cayó hasta el 2,62% y ahí bajó hasta el 0% paulatinamente, favorecido por la acción del BCE. Fueron millones los que descubrieron que el crédito para pagar la vivienda concedido durante la burbuja inmobiliaria escondía un abuso en toda regla. La impunidad con la que el banco colaba las cláusulas suelo de matute y luego se oponía a devolverlas duró aproximadamente un lustro. En ese tiempo anduvieron batallando Adicae, OCU, Facua… y nació el que hoy es el primer bufete especializado en el consumidor, Arriaga Asociados.

Su fundador, Jesús María Ruiz de Arriaga, recuerda que se dedica a la abogacía por casualidad, ya que terminó Derecho (su cuarta carrera) estudiando a distancia en 2009. “Me metí en esto arruinado, afectado por Martinsa-Fadesa. Opté por reclamar lo que me pertenecía no por la vía asociativa, que me parecía mucho más lenta, sino litigando. Esa fue la base de mi negocio y el tiempo me ha dado la razón. El primer año facturamos un millón. En 2016, 39 millones”, evoca Ruiz de Arriaga, al que le gusta hablar de David y Goliat.

Muchos bancos siguen sin devolver lo sustraído y sin retirar las cláusulas suelo

El Tribunal Supremo fue el primero en tomar cartas en el asunto: en su sentencia de mayo de 2013 decreta que las cláusulas suelo introducidas en las hipotecas por BBVA, Cajasur, Caja de Ahorros de Galicia, Vigo, Orense y Pontevedra (hoy NCB) eran ilegales y abusivas. Pero limita la obligación de los bancos de devolver el dinero al momento del dictamen, mayo de 2013, “fumándose los cinco años anteriores”, en palabras de un juez de lo Mercantil: antes de esa fecha las entidades quedaban exoneradas, a pesar de llevar cobrando el recargo desde comienzos de 2009. El límite se justificó para evitar “el colapso del sistema financiero”. Los afectados esperaron tres años y siete meses para recuperar todo, hasta la decisión del TJUE con sede en Luxemburgo.

Después cayeron uno por uno todos los bancos excepto Santander y Bankinter, a los que no se conocen casos sangrantes con cláusulas suelo. José Baltasar Plaza es socio director de la segunda firma de abogados por número de clientes, Bufete Rosales, sito en Madrid. Plaza revela que los bancos siguen haciendo caso omiso a las peticiones de devolución de dinero y, peor todavía, a retirar las cláusulas de los contratos hipotecarios. En 2017.

Protesta por la cláusulas suelo. EFE

“Es increíble. Tenemos un cliente que contrajo un préstamo a 15 años de 125.000 euros en 2010 con Mare Nostrum. Hace siete años, atención. Se trata de una persona normal, con Bachillerato y sin profundos conocimientos financieros”, detalla. “El primer año se le fijó un tipo del 3,25%; al siguiente el diferencial que nos daba era de 1,35% pero se le aplicó un interés del 2,75%. Y así hasta hoy, porque el juicio no se ha producido. Cuando les exigimos que retiren a mi cliente la cláusula, Mare Nostrum nos sigue respondiendo que es lícita”.

Muchas entidades ya han dicho que no piensan devolver lo sustraído motu proprio hasta que el Supremo no reinterprete la sentencia del TJUE, una decisión que los letrados califican de “enésima estratagema de la banca”. Una persona del sector bancario relacionada con el BBVA explica desde el anonimato que las órdenes internas pasan por defender la vigencia de las cláusulas suelo, a pesar de que el 99% de los casos que llegan a juicio terminan con victoria de los clientes.

“Estamos desbordados. Hay colas frente a nuestra sede”, dicen en Facua

Las cláusulas suelo también jugaron su papel en los desahucios: además de complicar a las familias el pago de la deuda con el banco, hubo abogados que alegaron que las ejecuciones hipotecarias debían paralizarse al existir cláusulas abusivas en el préstamo. “Llevé un procedimiento de este tipo hace poco”, cuenta una letrada del despacho murciano Serrano Alcázar. “El banco me reconoció que la cláusula era abusiva y la retiró. Recalculamos la hipoteca, todo parecía ir bien. Y ¿qué sucedió? Que los desahuciaron igualmente. Y además trataron de imputarlos de un delito de usurpación de vivienda, que no prosperó”. La entidad era, de nuevo, Mare Nostrum.

El nuevo decreto ley pactado por PP y PSOE para facilitar una vía extrajudicial que evite colapsar los juzgados y agilice las devoluciones es un incógnita. De momento, lo que ha provocado es un número récord de visitas a los bufetes, justo lo contrario de lo que pretendía la medida. “Estamos desbordados. Hay colas delante de nuestra sede y todos nuestros teléfonos suenan sin parar”, indica Rubén Sánchez, de Facua. “Si se va a explorar la vía extrajudicial, no está de más acudir de la mano de un abogado para evitar sorpresas desagradables”, aconseja la abogada Silvia Borrell.