Ángel Ron, presidente de Popular hasta el 20 de febrero, ha comparecido por última vez, en el marco de la presentación de las cuentas de 2016, las peores de la historia de la entidad, con unas pérdidas cercanas a los 3.500 millones de euros.

El primer espada de la entidad desde 2004 ha cerrado esta etapa poniendo en valor la independencia de Popular, defendiendo las medidas tomadas, cargando contra el exceso de regulación y subrayando los esfuerzos acometidos al tener que competir en desigualdad de condiciones con el resto de entidades, que recibieron ayudas públicas.

Podemos estar orgullosos de haber preservado la independencia del banco en la crisis

“Podemos estar orgullosos de haber preservado la independencia de banco durante la crisis. Es el legado que me dejó Luis Valls. Valía y vale la pena hacerlo, para potenciar una forma diferente de hacer banca, ateniendo a pequeñas y medianas empresas y familias, y forjando relaciones que ofrecen valor a la sociedad y al banco. Hemos financiado la economía real en los peores momentos, cuando los colegas no lo hacían, aun con la legislación en contra”, ha señalado el directivo.

Ron, que se marcha con «la tranquilidad del deber cumplido», ha recordado que la franquicia de banca de empresas está a la cabeza y en los últimos dos años han doblado su presencia en este negocio. “Las hemos acompañado cuando nadie lo hacía. Nuestra política de apoyo a pymes ha sido una constante. Ahora otras entidades se están sumando, pero tenemos una posición de liderazgo con una cuota de más del 17%”.

No hemos recibido ayudas públicas y hemos ayudado a financiar la reestructuración de las cajas

El directivo ha recalcado la ausencia de ayudas públicas y ha hecho alusión en varias ocasiones a la presión regulatoria. “No hemos recibido ayudas públicas ni directas e indirectas. Y, lejos de costar dinero a la sociedad, hemos contribuido al recate del sector español. Competimos en inferioridad de condiciones con entidades que sí han recibido ayudas”, ha manifestado.

Ha subrayado que han sido “contribuyentes netos -con más de 2.000 millones- a la reestructuración del sistema financiero, un eufemismo, ya que se rescató a las cajas de ahorro”.

La entidad ha contribuido a los fondos de garantía y resolución con más de 1.700 millones de euros y su participación en Sareb le ha costado otros 262 millones.

Ahora es fácil ver los efectos de la exposición inmobiliaria, pero entonces el crecimiento se basaba en este sector

El directivo ha recordado que de los 12 años que ha estado en la presidencia, 10 han sido de crisis. Y ha defendido la gestión y las medidas tomadas. “Ahora es relativamente fácil ver los efectos de la exposición [inmobiliaria]. Entonces, el crecimiento de España se basaba en el sector inmobiliario y nadie se quería quedar al margen”, ha señalado. En alusión a la compra de Pastor, en su opinión, “era la decisión correcta en aquel momento”. Y ha añadido: “No me arrepiento de no haber pedido ayudas públicas porque ha ayudado a preservar la independencia”.

En su opinión, en el último año se han tomado medidas que hacen que Popular no necesite hacer una nueva ampliación de capital, aunque incide en que corresponderá al nuevo presidente, Emilio Saracho, tomar ese tipo de decisiones.

En cualquier caso, pone en relieve la capacidad del banco para generar capital de forma orgánica e inorgánica, con la venta de activos no estratégicos, sobre todo en el extranjero, con los que el banco puede mejorar su capital y lograr plusvalías.

Al respecto del proyecto Sunrise, que será clave para el futuro de la entidad, apunta que “el banco está trabajando en una solución privada que permita segregar activos no productivos”. Añade que “es una estructura novedosa por eso el proceso de autorizaciones es más lento”.