Estrenar poca ropa era tradicionalmente el sino de los hermanos pequeños. Heredarla de los hermanos, primos y demás familia cercana era la forma de ahorrar en este gasto familiar. “Si es que se la dejan nueva”, defendían las madres. Y era verdad. En el mundo 2.0, el fenómeno ha vuelto con fuerza, sólo que esos hermanos, primos y demás ya no son familia, sino hijos de internautas geolocalizados en cinco o 10 kilómetros a la redonda.

Intercambiar y vender ropa y, en general, artículos para niños y bebés por Internet está de moda. Aunque la venta online está presente desde los inicios de la web -segundamano.es nació en 1997- no ha sido hasta hace pocos años cuando ha despegado el negocio. En Vibbo, el número de usuarios que venden artículos de niños y bebés se ha triplicado desde 2013 y en Wallapop, el número de estos productos creció un 20% el último año.

“Cada día se suben a Wallapop 20.000 productos de la categoría de niños y bebés”, afirma Jessica Amador, responsable de relaciones públicas de la firma. Esto son 6,3 millones de productos el pasado año. En Vibbo, casi el 10% de los artículos que se subieron a la plataforma en 2016 eran de puericultura y, actualmente, el que busque puede encontrar 217.000 productos en esta categoría, cuenta Beatriz Toribio, directora de Estudios de Vibbo.

El potencial de la puericultura es tan grande que en los últimos años han proliferado las empresas dedicadas exclusivamente a esta área. Empezando por Percentil, una de las pioneras que tomó como ejemplo a la estadounidense Thred Up, y siguiendo por BabyEco, Pequefy, Creciclando, Grownies o Wallyboo, ésta última online desde diciembre de 2016. Sin contar los numerosos grupos de Facebook, algunos con más de 20.000 miembros.

Wallyboo es uno de los ejemplos de la oportunidad que muchos emprendedores están viendo en el sector. Elisa Chamorro y Merche Solé, dos madres y trabajadoras por cuenta ajena, decidieron dejarlo todo para lanzar su negocio. Wallyboo, además de facilitar la compraventa, también promueve el alquiler de artículos, pensando sobre todo en los viajes. “Estaba pensando en hacer las maletas para viajar a Tenerife con mis hijos, de tres meses y tres años, y pensé: ¡Qué locura!, y se me ocurrió la idea”, recuerda Chamorro. Diez meses después nació Wallyboo.

¿Qué se compra? En general, casi todo. Tanto en Wallyboo como en Wallapop, entre los más vendidos están siempre los carritos de bebés. También en el caso de Vibbo las sillitas están entre los productos con más éxito de su plataforma, aunque lo que más se compra (uno de cada cuatro productos) son juguetes.

La diferencia entre comprar un producto nuevo y otro de segunda mano es de casi un tercio. Así se ve comparando los precios medios de los artículos en Vibbo con los nuevos a través del comparador de precios Idealo.

Según los datos del comparador de precios Idealo, los bebés suelen venir con más facturas que panes debajo del brazo y el primer año de vida de nuestro hijo puede llegar a costar más de 2.000€, eso sólo en los productos más básicos. Teniendo en cuenta que la diferencia que vemos es de casi dos tercios menos, comprar de segunda mano reduciría ese coste a algo menos de 700€.

¿Es, entonces, una cuestión económica? ¿Ha propiciado la crisis el aumento de la segunda mano en todo lo relacionado con los bebés? Es posible, aunque desde luego no es la única razón por la que cada vez más padres (son sobre todo padres y, más concretamente madres, asegura Toribio), compran y venden online cosas para sus hijos. “El factor económico siempre ha estado ahí, pero ahora el consumo responsable y la tecnología están impulsando este fenómeno”, dice Toribio.

Albert Cañigueral, fundador de consumocolaborativo.com, también confirma que lo social y lo medioambiental se han unido como ventajas al precio para que cada vez más gente se haya apuntado a la moda de “segunda mano”. De hecho, relata Toribio, a veces la segunda mano va más allá y es la forma de encontrar algo que está agotado: “Ha ocurrido por ejemplo en Navidad, con los típicos productos que se agotan enseguida y que sí era posible encontrar en Vibbo”.

Sobre el futuro, quienes están en el negocio coinciden en el enorme potencial que hay en este sector. “España siempre hay ido a rebufo de Europa, la segunda mano tenía una connotación negativa pero ahora esto ha cambiado, sobre todo por los millennials, y el potencial de desarrollo es enorme”, dice Toribio. “La gente ha descubierto el potencial de conectarse a escala masiva para participar en plataformas de intercambio. El genio salió de la botella y no volverá a entrar”, sentencia Cañigueral.