Parecían que no arrancaban y llegaron a levantar críticas incluso entre los más fieles a la marca. Los Apple Watch, denostados habitualmente, son considerados un producto de segunda dentro de la familia de la manzana pero ya amenazan incluso al flamante iPad en cuanto a capacidad para producir ingresos para las profundas arcas de Cupertino.

En el último trimestre del año 2016, que corresponde al primero del ejercicio fiscal 2017, Apple vendió seis millones de su smartwatch y consiguió un dominio total del mercado gracias a una cuota del 80%. Ocho de cada 10 relojes inteligentes vendidos en el mundo eran un Apple Watch durante ese periodo.

Así lo demuestra un informe elaborado por Canalys, una firma de estudios de mercado con sede en Singapur. Sólo en esos tres meses, el Apple Watch generó un volumen de 2.600 millones de dólares, 2.440 millones de euros, y aumentó sus cifras de ventas un 12% en términos interanuales.

Jason Low, analista de Canalys, atribuye este repunte en el consumo a “la mejora de hardware y software” de la segunda generación del dispositivo, que se presentó el pasado 7 de septiembre. Low también señala a la “mejora en el precio” y al cambio de foco, dejando un poco de lado las funcionalidades relacionadas con el deporte.

De esta manera, Apple vendió en todo el año 2016 hasta 11,9 millones de Apple Watch, alcanzando una cuota de mercado del 49%. El siguiente competidor dentro del sector es Fitbit, enfocado totalmente en los wearable deportivos, que tuvo un 17% y Samsung, que apenas alcanzó un 15%. El resto de marcas de la industria se combinan para completar el 19% restante.

De momento Apple todavía no facilita datos concretos del smartwatch. En sus informes trimestrales incluye sus ventas en el apartado otros, reservando el detalle más concreto para los iPhone, los iPad y los Mac.

Más protagonismo

Dentro de ese cajón de sastre de otros productos se encuentran los propios relojes, los otrora populares iPod, la división de auriculares Beats y los accesorios con licencia. Toda esta división alcanzó un nivel de ventas de 4.024 millones de dólares, más de 3.700 millones de euros, prácticamente doblando los resultados del trimestre anterior. De ese total, un 64% de los ingresos son responsabilidad directa del Apple Watch.

Ese porcentaje corresponde a los casi 2.500 millones de euros que generaron las ventas del reloj con la manzanita tras apenas dos generaciones de desarrollo. Por comparar, el iPad aportó a las cuentas de la compañía 5.533 millones de dólares, casi 5.200 millones de euros, en los tres primeros meses del ejercicio fiscal 2017.

Es cierto que las cifras aún están lejos, pero también hay que tener en cuenta que el Apple Watch es un recién llegado mientras que el iPad lleva más de seis años en el mercado y ha pasado por varias evoluciones y mejoras.

Actualmente la tableta de Apple más económica es el iPad Mini 2 que, en su versión menos potente, vale 289 euros. En el siguiente escalón está la cuarta generación del iPad Mini que, con 128GB de capacidad, cuesta 539 euros. El iPad Air con esa misma capacidad sale por 539 euros, mientras que la versión Pro de 12,8 pulgadas cuesta 899 euros. El Apple Watch más barato se puede conseguir por apenas 339 euros.

Por compararlo, quizás sería más justo acudir al número de unidades vendidas. En este campo las cifras andan en una proporción bastante similar, ya que en el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2017 Apple vendió seis millones de relojes y 13,08 millones de tabletas en todo el mundo.

En cualquier caso, el Apple Watch está demostrando ser un nuevo éxito que está dejando sin demasiados argumentos a los críticos y a los escépticos. Es cierto que los wearable aún no han alcanzado la popularidad que prometían, pero no se puede negar que Apple ha vuelto a conseguir crear un producto que domina con puño de hierro su sector.