La Oficina Nacional de la Investigación del Fraude (ONIF)  ha acusado al ex videpresidente del Gobierno y ex presidente de Cajamadrid-Bankia, Rodrigo Rato, de haber burlado al fisco alrededor de 6,9 millones de euros que debían de haber tributado, dentro de un total de 14 millones de rentas no declaradas. Para ello, Rato construyó supuestamente un complejo entramado empresarial con el que incluso cobró rentas de manera oculta procedentes de Caixabank, Santander y Telefónica.

Estas supuestas actuaciones se describen con detalle en el informe de más de 600 páginas remitido por la ONIF al Juzgado número 31 de Madrid al que ha tenido acceso El Independiente.

Entre otras posibles prácticas ilícitas, se describe cómo Rato percibía de estas empresas dos tipos de retribuciones, una como persona física, en calidad de consejero o consultor, que tributa de forma correcta a través del IRPF, y otra encubierta y no declarada a través de sociedades pantalla.

Los servicios sobrevalorados a Caixabank

El primer caso que se describe en el informe es el de Caixabank. Esta entidad transfirió rentas a Rato entre los años 2008 y 2009 por importe de 500.000 euros al año en calidad de consejero. Su tributación fue legal antes de que dejara de percibir estas cantidades en 2010, posiblemente por su condición de presidente de Cajamadrid-Bankia, según precisa la ONIF.

Posteriormente, en los años 2012, 2014 y 2015, la entidad Cor Comunicación S.L. –fundada por Rato junto a sus dos hermanos a los meses de llegar a la vicepresidencia del Gobierno– presta servicios de publicidad a Caixabank, por importe de 150.000 euros, 180.000 euros y 210.000 euros, respectivamente. Entretanto, Rato es contratado en febrero de 2014 por Servihabitat Servicios Inmobiliarios S.L. en 2014, que ya en ese momento pertenecía casi al 50% a Caixabank y al fondo de inversión estadounidense TPG.

Pues bien, el informe advierte que estos pagos correspondientes a 2014 y 2015 son “manifiestamente superiores al valor de mercado”, y “encubren una retribución de Rato, camuflada a través de unos servicios de publicidad que han sido claramente sobrevalorados” en 131.054 euros (2014) y 161.054 euros (2015) . Estas cantidades aún no han tributado por el IRPF.

Los pagos del Banco Santander

Rodrigo Rato también trabajó como asesor del Banco Santander entre los años 2008 y 2010, ambos inclusive, con unos honorarios de 157.687, 199.371 y 42.941 euros que tributaron de acuerdo con la Ley. Nuevamente, esta actividad se interrumpió en 2010. Y, como en el caso anterior, COR Comunicación facturó entre 2004 y 2014 de forma estable unos 108.000 euros anuales al Santander.

Una vez fuera de Bankia en 2013, Rato vuelve a ser contratado como miembro del consejo asesor para Europa y Latinoamérica del Banco Santander, con una contrapartida de 75.000, 150.000 y 75.000 euros entre 2013 y 2015. El acusado tributó esas cantidades en su IRPF como actividades económicas.

Sin embargo, a diferencia de lo registrado en 2008, la facturación de COR Comunicación se vio alterada en esta segunda etapa al firma un nuevo contrato con el Banco Santander en el que, además de continuar con el contrato antiguo, se añadían nuevos productos y servicios por importe de 177.000, 132.00 y 132.000 euros en esos años. El problema es que, según el informe, COR Comunicación no tenía estructura suficiente para asumir tanta carga de trabajo sin subcontratar, cosa que aparentemente no hizo.

Esto, a juicio de la ONIF, evidencia  que se este segundo contrato supone “nuevos servicios inexistentes” y un “negocio simulado, para ocultar el verdadero negocio, que no es otro que la participación de Rato en el Consejo Asesor del Banco Santander”.

Telefónica, a través de Kradonara 2011 S.L.

Finalmente, tras la dimisión de Rato al frente de Bankia, en mayo de 2012, fue nombrado miembro de los Consejos Asesores de Europa y Latinoamérica de Telefónica S.A. Nuevamente, se registra una retribución como persona física legalmente declarada y una segunda a través de una empresa, en este caso Kradonara 2011 S.L.

Fruto de un contrato de “colaboración de servicios profesionales”, Rato supuestamente volvió a “velar u ocultar” parte de sus rendimientos como asesor o consultor de Telefónica para evitar tributar por ello en el IRPF.

“No se ha advertido motivo económico alguno (salvo el defraudatorio, de impago de impuestos) por el que sea Kradonara 2011 S.L. la que firme el contrato con Telefónica S.A.”, añade el informe. Con motivo de estas actividades, la incrementaron los rendimientos por actividades económicas consignadas por Rato en sus declaraciones de 2013 a 2015 en 300.000, 300.000 y 130.000 euros, respectivamente.