La Comisión Europea confirma los recientes temores del Gobierno: la ratio de deuda pública sobre el PIB de España no descenderá en el medio plazo como se recoge en el Plan Presupuestario para este año remitido a Bruselas en diciembre –del 99,4% al 95,4% hasta 2019–. Por el contrario, repuntará hasta casi el 108% en un horizonte de una década por una combinación de menor crecimiento económico, altos déficit primarios (descontado el pago de intereses por el ‘stock’ de deuda) y por el incremento de los tipos de interés, que elevarán la rentabilidad de las nuevas emisiones.

Pese a que las previsiones oficiales no se han modificado y que, una vez se confirme el dato del PIB al cierre de 2016, lo más probable es que la deuda pública sobre el PIB se haya reducido respecto a 2015 hasta el 98,9%, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha introducido en sus últimas intervenciones públicas un mensaje de alerta ante la posibilidad de que el repunte de los tipos de interés ponga en apuros a España y frustre sus esfuerzos por reducir este desesquilibrio. También ha admitido que el déficit se podría haber desviado alguna décima en 2016, por encima del 4,6% del PIB comprometido con Bruselas.

Y así puede ser. La comunicación de la Comisión Europea sobre el semestre europeo correspondiente a España establece un escenario central (calculado sin medidas fiscales adicionales), en el que se avisa al Gobierno de un “riesgo para la sostenibilidad fiscal alto” en el medio plazo. Tanto que la Comisión Europea prevé un repunte de la deuda pública desde alrededor del 100% del PIB hasta el 108% en 2027.

“La deuda del sector público no se está reduciendo”, recalca el documento. Y es así, porque, pese a que es de esperar una reducción de la ratio sobre el PIB en 2016, los datos del Banco de España reflejan que en términos absolutos la deuda creció el pasado año en 32.438 millones de euros. Es el PIB, el denominador, el que está amortiguando esta reducción y creando la ilusión de que todo mejora.

La Comisión Europea asegura que “gracias a una relativamente benigna situación macrofinanciera, no hay riesgo inmediato de estrés fiscal”. Sin embargo, la situación no será mejor que la actual en la próxima década.

Las causas del repunte de la deuda pública

La  previsión del Gobierno es que la economía española entre en una fase de menor crecimiento durante los próximos años, en un entorno del 2,5%. La Comisión Europea coincide a grandes rasgos (espera que la economía crezca unas décimas menos, un 2,3% en 2017).

A esto se suma, como resalta la Comisión Europea, la persistencia de altos déficits primarios a lo largo del periodo de proyección que obligarían a una reducción de la deuda de casi cinco puntos del PIB –unos 50.000 millones de euros—a lo largo de los próximos cinco años para alcanzar una ratio de deuda del 60% del PIB que exige Bruselas.

Y en tercer lugar, la Comisión Europea estima un escenario de incremento de tipos de interés a largo plazo hasta el 3% en términos reales (diferencia entre los tipos nominales y la inflación).

Así, como ya anticipaba Guindos, la Comisión Europea concluye que “la gran carga de deuda hace a España vulnerable a los cambios en las condiciones financieras y a un incremento en los costes de financiación”.