El PSOE se ha plantado y ha avanzado que no se sumará a un acuerdo de pensiones si no se vuelven a vincular al IPC. Esto desliza la posibilidad de un bloqueo en la Comisión del Pacto de Toledo, que ya va con retraso para poder tener listas unas recomendaciones para una nueva reforma el próximo mes de junio.

Los socialistas ya presentaron el pasado 9 de febrero una proposición no de Ley para derogar el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización de las pensiones, incluidos en la última reforma de 2013 en sustitución de la indexación de las pensiones a la inflación. La reforma pretendía de esta forma evitar una consolidación del gasto en pensiones al compás del IPC (sometido a subidas estacionales) y acomodarlo a la marcha de la economía y de la evolución demográfica para aportar sostenibilidad al sistema.

El PSOE quiere dar marcha atrás puesto que, a tenor de gran número de estudios, la necesidad de corregir el déficit de la Seguridad Social hace previsible que en los próximos años no se suban las pensiones más allá de un 0,25% al año y que, en el largo plazo, los nuevos pensionistas acumulen una importante pérdida de poder adquisitivo.

No obstante, lo que hasta ahora era un posicionamiento de los socialistas, este miércoles ha pasado a ser una ‘línea roja’. El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, ha asegurado durante la sesión de control al Gobierno en la cámara baja que su grupo no llegará a ningún acuerdo sobre pensiones si no se vuelven a indexar al IPC.

«Si quiere entenderse con los socialistas en materia de pensiones, los precios tienen que volver a ser la medida esencial para la revalorización de las pensiones», ha espetado Hernando al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. De lo contrario, ha dicho, la apuesta sería por una «una sociedad en la que la economía puede ir bien, pero a los pensionistas les va a ir mal».

Al paso de los sindicatos

La postura del PSOE va pareja a la de los sindicatos, que han asegurado que llevarán a las calles sus protestas si no se revierten las últimas dos reformas de pensiones.

Así, la portavoz socialista en el Pacto de Toledo, Mercé Perea, indicó a El Independiente que la formación es partidaria de que el Gobierno se siente a negociar de forma prioritaria con los sindicatos y con la patronal, que pase por el diálogo social, antes abordar un acuerdo en la Comisión permanente del Congreso. «Queremos que se sienten a hablar; si no se van a sentir presionados», ha dicho, porque, a su juicio, «no se aguanta» un crecimiento previsto del 2,5% en 2017, un IPC al alza y una revalorización de las pensiones del 0,25%.

Habría que subir un 75% el IRPF

La posibilidad de volver a vincular las pensiones con el IPC plantea cuanto menos dudas entre los expertos. Esta misma semana, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) publica un informe en el que se apostaba por hacerlo, como excepción, en el caso de las pensiones mínimas, para que los pensionistas que menos cobran no vieran reducido su poder adquisitivo en hasta un 30%, como podría pasar con la mayoría de los nuevos beneficiarios en las próximas décadas en ausencia de medidas.

Lo que niega de plano la organización, integrada en su patronato por las principales empresas del país y el Banco de España, es la posibilidad de volver a la vinculación total de la revalorización de las pensiones con la inflación. Es una cuestión matemática: si indexar las pensiones mínimas exigiría un esfuerzo equivalente a una subida de seis puntos en el IRPF, derogar por completo las últimas reformas exigiría hasta 75 puntos porcentuales del impuesto.