Contra la incertidumbre, oro. Los inversores internacionales están recurriendo en estos primeros compases de 2017 a la que ha sido durante los últimos años una de sus fórmulas predilectas para protegerse de los riesgos que acechan al mercado.

El metal áureo ha superado este viernes el nivel de los 1.250 dólares, tras remontar más de un 11% en los últimos dos meses. Alcanza de este modo sus niveles más elevados desde el pasado 10 de noviembre, en los días inmediatamente posteriores a la victoria electoral de Donald Trump.

Precisamente, la llegada de Trump a la Casa Blanca desplegó sobre el tablero de los mercados financieros una serie de piezas, a priori, poco propicias para el oro. Las crecientes expectativas de subidas de tipos y el refuerzo del dólar suponían dos factores muy dañinas para las perspectivas de los precios del metal.

Sin embargo, el contexto global de incertidumbres políticas ha provisto al oro de argumentos para recuperarse del revés sufrido tras las elecciones estadounidenses. «Las compras de oro como protección pueden ser fuertes durante periodos de agitación geopolítica e incertidumbre política, como se observó durante las vísperas y el eventual voto a favor del Brexit en el referéndum de permanencia en la Unión Europea», confirman los analistas de Citi.

Como muestra, la demanda de activos respaldados por oro físico se ha multiplicado en las últimas semanas. Según explican en UniCredit, la demanda de fondos cotizados (ETF) referenciados al oro se ha incrementado en 60 toneladas en los primeros compases de 2017.

La incógnita de Trump

El ambiente que reina actualmente a ambos lados del Atlántico está caracterizado, precisamente, por una enorme cantidad de incertidumbre. «Observamos una inusual incertidumbre en torno a nuestros pronósticos globales debido a la amplia gama de resultados que podrían derivarse de cambios significativos en la política estadounidense en una serie de asuntos nacionales e internacionales, incluyendo el comercio y la inmigración», señalaba en un reciente informe Madhavi Bokil, analista de Moody’s.

Lo cierto es que la buena acogida que ha brindado la bolsa a Trump parece mostrar una visión favorable del mercado hacia sus propósitos de gobierno. Pero como concluye una reciente encuesta de Oxford Economics, las preocupaciones respecto a la política futura del presidente estadounidense se han elevado en los últimos meses: un 45% de los encuestados señalan el riesgo de una guerra comercial desatada por las medidas de Trump como el mayor riesgo a corto plazo para la economía global.

Pero no sólo es Estados Unidos la fuente de las inquietudes inversoras. Como observa la propia agencia Moody’s, los riesgos de desaceleración de China y de fragmentación política en la eurozona figuran entre las principales amenazas para la economía mundial.

La tensión por el impacto de las políticas de Trump o la posible victoria de Le Pen impulsan al oro

Respecto al último punto, los mercados se han mostrado especialmente sensibles a todo lo concerniente a las elecciones que celebrará Francia entre abril y mayo. La posibilidad de una victoria de Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, un partido de corte populista y antieuropeo, ha exacerbado los temores a una ruptura del espacio monetario común.

Una victoria de Le Pen, «podría conducir a la desintegración de la zona euro, Europa y el fin de la moneda europea, con consecuencias extraordinariamente adversas en todo el mundo», explica Marisa Cabrita, analista de Orey Financial.

En este escenario, los expertos vuelven a señalar al oro como una opción a considerar para dotar de protección a las carteras de inversión. «Los inversores han empezado a expresar un sentimiento aún más positivo hacia el oro. Las razones pueden encontrarse en la capacidad del oro para actuar como cobertura de los eventos de riesgo que existen actualmente», confirma Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank.

Perspectivas poco favorables

Las razones que convierten al oro en una inversión aconsejable como refugio están relacionadas, principalmente en su condición de activo físico, que le dota del papel de reserva de valor. El metal precioso protege contra posibles devaluaciones de las divisas internacionales (suele estar muy ligado al dólar, moneda en la cual se suele negociar) y también contra la inflación, que resta valor al dinero.

Pero el oro no es el único activo refugio que está sacando rédito del escenario actual. La plata, por ejemplo, acumula un avance superior al 15% en los últimos dos meses, mientras que el bono alemán a dos años ha rebajado su rentabilidad -que evoluciona de forma inversa al precio- a mínimos históricos, en el 0,94%, mientras los inversores dan las espalda a otros activos de renta fija más expuestos a los riesgos, como la deuda de Francia e Italia.

Con todo, el futuro para los activos refugio podría no ser del todo brillante. Si se cumplen los escenarios previstos por la mayor parte de los expertos -una presidencia poco estridente de Trump y una derrota electoral de Le Pen-, los inversores podrían dar progresivamente la espalda a estos productos.

La plata también se ha beneficiado de este escenario y gana más del 15% en 2017

«Mientras los tipos de interés reales de Estados Unidos aumenten y no haya grandes temores inflacionistas, los precios del oro irán hacia abajo y no repuntarán», indican en ABN Amro, donde auguran caídas para el oro que podrían llegar a superar el 16% y conducirle a los niveles mínimos que registró en 2015, por debajo de los 1.050 dólares.

Sin embargo, no son pocos los analistas que creen que compensa asumir ese riesgo por añadir algo de seguridad a las carteras en un escenario tan incierto como el actual. Al fin y al cabo, «si Trump se convirtiera en el temido misil sin dirección, que todavía creemos improbable, la demanda de refugio aumentaría aún más. Los signos de estanflación en los Estados Unidos crearían un ambiente muy positivo para el oro, lo que resultaría en una caída del dólar y en un fuerte aumento de los precios», apunta Carsten Menke, analista de materias primas de Julius Baer.