En el foco de los inversores, las elecciones francesas ocupan desde hace semanas un lugar central. Los temores a que Marine Le Pen, la candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional, alcance la presidencia del país ha provocado en las últimas jornadas notables sacudidas, especialmente palpables en el mercado de deuda, donde la prima de riesgo francesa ha escalado a niveles de 2012.

«Una presidencia de Le Pen sacudiría a Europa en su núcleo, por lo que es el mayor riesgo en el calendario político europeo», apuntan en AB Global, la división de análisis de AllianceBernstein.

Este jueves, sin embargo, la sensación entre los inversores era de alivio. El interés de los bonos franceses a 10 años restaba siete puntos básicos y se situaba claramente por debajo de la barrera del 1%, tocando sus niveles más bajos en un mes.

El interés del bono francés a 10 años se sitúa claramente por debajo del 1%, en mínimos de un mes

Este buen tono se extendía al conjunto de la deuda periférica europea, incluida la española, donde la rentabilidad del bono a 10 años se reducía en cinco puntos básicos, hasta el 1,67%.

Este renovado optimismo sucede a la noticia de que el centrista François Bayrou ha renunciado a la posibilidad de presentarse a la carrera electoral, brindando su apoyo a Emmanuel Macron. Bayrou considera que Francia vive «una situación de riesgo inmenso» por la pujanza del Frente Nacional y dispersar votos constituye un peligro.

La carrera hacia el Elíseo

La decisión de Bayrou ha sido vista como un refuerzo a las opciones de Macron de salir vencedor en la carrera por alcanzar el Elíseo. Según las últimas encuestas, Bayrou podría alcanzar un apoyo electoral del 5%, mientras que Macron alcanzaría cerca del 20%. La suma de ambos les situaría en una posición privilegiada para pasar a la segunda vuelta de las elecciones, en la que, seguramente -JPMorgan cifra las opciones en un 90%-, tendría que enfrentarse a Le Pen.

«Estos acontecimientos parecen reforzar nuestra visión de que Macron tiene más posibilidades de ganar las elecciones presidenciales. Marine Le Pen es muy probable que alcance la segunda ronda de las elección presidencial, pero las encuestas sugieren que ella sólo obtendría alrededor del 40% de los votos contra Macron», indican los analistas de JPMorgan en un informe.

Macron, que ocupó el Ministerio de Economía, ha sido visto como la gran opción para frenar el ascenso de Le Pen desde que las acusaciones de corrupción dañaron seriamente la imagen del candidato conservador François Fillon, hasta entonces favorito en la carrera para acceder al Palacio del Elíseo.  Sin embargo, Macron había perdido apoyos en las últimas semanas, golpeado entre otras cuestiones por las críticas que generó su mensaje de que la colonización de Argelia había supuesto un crimen contra la humanidad.

Así, en las últimas encuestas Fillon figuraba ligeramente por encima de Macron en intención de voto en la primera ronda electoral. Como observan en AB Global, «para los mercados financieros probablemente no hay mucha diferencia entre una victoria de Macron o de Fillon: ambos tienen agendas reformistas y una victoria de cualquiera de ellos probablemente conduciría a un modesto repunte de alivio».

Los inversores consideran que Macron tiene más opciones que Fillon de aglutinar el voto anti Le Pen

Sin embargo, los inversores temen que si fuera Fillon el que se enfrentara a Le Pen en la segunda ronda, tendría más difícil aglutinar el voto del resto de candidatos. De hecho, en las últimas encuestas la diferencia en intención de voto entre Fillon y Le Pen era mucho más estrecha que en el caso de Macron.

Por eso, el renovado optimismo en torno a Macron ha sido tan bien recibido por el mercado. El candidato centrista se ha mostrado favorable a las exigencias de Bayrou de poner coto a los conflictos de intereses en la esfera política e impulsar una mayor proporcionalidad en el parlamento.

En este sentido, desde JPMorgan indican que «incluso si Macron gana las elecciones presidenciales, sería difícil para él obtener una mayoría en las elecciones parlamentarias bajo el marco actual. Esto significa que sus poderes como presidente podrían ser limitados». Por esta razón «la introducción de más representatividad en el parlamento podría ser una manera de proceder interesante. Esto, sin embargo, requeriría un referéndum, que no es fácil de poner en marcha, y también podría beneficiar a los partidos no convencionales».