El sector de las telecomunicaciones se enfrentó hace unos años a una brutal guerra de precios. Todos querían conseguir más clientes y robárselos a los rivales tirando sus tarifas. El sector ha perdido en apenas cinco años, a golpe de recorte de tarifas, cerca de una cuarta parte de su facturación global, pasando de 32.000 millones de euros a apenas 24.000 millones al año.

Pero ese tiempo en que todos tiraban las tarifas ha pasado. Y ahora la apuesta compartida por las compañías es la de dar más calidad en los servicios, tener la mejor oferta integral (móvil, internet, TV…), ofertar más datos, más velocidad… pero todo a cambio de tarifas crecientes. A cambio de poder volver a subir precios después de rebajarlos tanto.

Dar más por un poco más. Es el mantra que se repite en los despachos de las grandes telecos desde hace meses. La pasada semana, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, abanderaba la estrategia. “Mejoramos la oferta con más prestaciones por un poco más de dinero. Y la vamos a seguir mejorando”.

Y cuando la prensa le preguntó si se comprometía a no subir los precios otra vez, la respuesta fue elusiva pero clara: “Nos comprometemos a seguir mejorando la oferta”. Y es que el mantra sonó en varias ocasiones en aquella rueda de prensa: “Dar más por un poco más. Dar más servicios por un poco más de dinero”.

La operadora ha aplicado en Fusión, el producto estrella de su estrategia comercial en España, cuatro subidas de precio en dos años. El último incremento de la tarifa convergente (que aúna telefonía fija, móvil, fibra y TV de pago, en diferentes fórmulas de paquetización) se empezó a aplicar hace apenas unas semanas, con una subida de entre dos y cinco euros en varios de los tipos de tarifa.

Más precio a cambio de más datos móviles, es la estrategia de Movistar. Y antes fueron subidas de precio a cambio de más canales de televisión incluidos, o con una capacidad de fibra simétrica (con la misma capacidad de subir datos como de bajarlos)…

Los rivales siguen a Movistar

La última subida de Telefónica ha sido secundada por Orange. La filial del operador francés, que estrenó su oferta convergente con las tarifas Love el pasado noviembre, también ha aplicado incrementos de entre dos y cinco euros este mes, a cambio de elevar en todas ellas de entre 500 megas y 6 gigas la capacidad de consumo de datos móviles a alta velocidad. Orange también incrementó sus tarifas el año pasado.

“Vamos a seguir ofreciendo más volumen de datos a los clientes, y esto tiene un precio”, dijo el consejero delegado de Orange España, Laurent Paillassot, en un encuentro con periodistas. “No podemos darlo gratis. Los datos tienen un precio”.

Vodafone también pretende sumarse a la tendencia, aunque sus plazos son diferentes. La filial española del grupo británico ha anunciado un par de subidas de precios en apenas año y medio, pero ahora lo que ha hecho -sin alharacas- ha sido subir la capacidad de datos utilizables con sus clientes en sus tarifas móviles, lo que se da por hecho que es el primer paso para una inminente revisión al alza de sus precios. Inminente, pero sin fecha.

“La única opción de las compañías es aumentar valor para que los clientes estén dispuestos a pagar más por mayor calidad de servicio”, sostiene Antonio Coimbra, consejero delegado de Vodafone España. “Las subidas de precios se anuncian sólo cuando se aplican. Es verdad que hemos aplicado mayor volumen de consumo de datos de internet a nuestras tarifas, y trabajamos para ajustar el precio, manteniendo la competitividad de nuestra oferta”, ha apuntado el ejecutivo en un encuentro con la prensa en el marco del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona. “Se lo comunicaremos muy en breve a nuestros cientes», agregó.

Cada giga vale menos

Desde el sector de las telecomunicaciones, el argumentario compartido entre los rivales para justificar la subidas de precio es que las compañías están realizando inversiones milmillonarias para continuar con la expansión de las redes de fibra (España cuenta con una red más extensa que Alemania, Francia, Reino Unido e Italia juntos) y para contar con una oferta de contenidos cada vez mejor… Y eso hay que pagarlo.

Al tiempo, se subraya que el precio medio por megabyte de datos móviles no deja de caer. La capacidad de conexión crecería a un ritmo mucho mayor que el de las tarifas. “En sentido estricto no hay subida de precios, porque se paga sólo un poco más por mucho más. Los precios por mega en realidad no han dejado de bajar en los últimos años”, explica un ejecutivo del sector.

Sin embargo, firmas de consultoría del sector subrayan que el coste marginal que soportan las empresas por elevar la capacidad de consumo de datos es ridículo, y que, por tanto, la rentabilidad neta que supone elevar los datos es muy elevada.

En cualquier caso, desde las compañías se esgrime que los clientes que cuentan con los paquetes de servicios más completos siguen reclamando más calidad, y el aumento de esa calidad va a acompañado de un incremento del precio. Y el parapeto de las empresas ante las quejas de los que se conformarían con los servicios que ya reciben para evitar pagar más precio es que existen multitud de tarifas a disposición del cliente que prefiere pagar menos.

Desde la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) se ha advertido en varias ocasiones de que se vigilan las estrategias comerciales del sector de las telecomunicaciones por si pudieran considerarse abusivas. Por un lado, por el incremento de las tarifas a cambio de más servicios no reclamados por el propio cliente y, por otro, por la proliferación de las ofertas convergentes, que reducirían la capacidad del usuario (sobre todo, en el caso de los canales de TV) de elegir con precisión qué quiere y qué no. Pero, de momento, se trata sólo de una advertencia.