La situación de parálisis política y falta de un gobierno estable durante 2016 tuvo un efecto negativo sobre el 55% de las empresas españolas. Sin embargo, ahora que la legislatura ha echado a andar, un 60% prevé invertir más y un 46% asegura que aumentará sus plantillas durante este año.

Así se desprende del informe Perspectivas España 2017, elaborado por KPMG en colaboración con CEOE a partir de una encuesta a casi 3.000 empresarios y directivos durante los meses de noviembre y diciembre.

El trabajo precisa que un 80% de los efectos negativos descritos como resultado de un año de Gobierno en funciones tiene que ver con la incertidumbre, un 54% del parón en las inversiones y el 39% con la afectación de la imagen de España en el exterior. Pues bien, todo eso ha cambiado.

Un tercio de los 2.906 empresarios y directivos encuestados cree que la situación económica actual es buena, aunque un 60% no pasa de calificarla de regular. Ahora bien, un 92% de las sociedades encuestadas espera que la economía mejore en un horizonte de un año. Son estos porcentajes opuestos a los que se registraban en 2012.

Un 42% prevé invertir en la formación de sus plantillas

De esta nueva visión se desprende la intención alrededor de la mitad de las empresas de aumentar sus inversiones y al mismo tiempo las plantillas. Sobre el destino de este rebrote de la actividad, el estudio observa una importante dispersión por la realidad de cada sector y de cada comunidad autónoma. Sin embargo, un 59% de las empresas prevé cargar las tintas en las nuevas herramientas tecnológicas y un 42% en la formación de sus empleados.

Por sectores, los más optimistas son el turismo –el 83% cree que la situación actual es buena o muy buena–, la automoción (76%) y los seguros (65%). Contrastan con el pesimismo de los medios de comunicación, las infraestructuras y la banca, que en un 50%, 48% y 40% de los casos, respectivamente, creen que el contexto económico es malo o muy malo.

La inestabilidad sigue siendo una amenaza

Por otro lado, a pesar de la mejora del clima empresarial, la incertidumbre política y el debilitamiento de la economía aparecen mencionadas como las dos principales amenazas para la economía, mientras que, en lo que afecta directamente a las empresas, las sombras tienen que ver con la tradicional queja empresarial sobre la carga regulatoria o la debilidad de la demanda.

Además, las empresas son conscientes de que afrontan un escenario en el que deberán redefinir sus estrategias. La transformación digital, el mayor poder de elección de los consumidores y el nuevo entorno regulatorio plantean a su vez nuevos retos para las empresas.

En este contexto, el 55% de los empresarios y directivos creen que la prioridad será la mejora de los procesos, por delante del desarrollo de nuevos productos y servicios (46%) y de la transformación digital (43%).

Piden al Gobierno que baje cotizaciones

En el capítulo de peticiones al Gobierno, las empresas españolas se alinean con gran parte de la ciudadanía. En su opinión, la principal prioridad es la reforma de las pensiones, ante el probable deterioro de las capacidad de compra de los jubilados durante las próximas décadas.