En apenas 12 meses Madrid se ha convertido en una de las ciudades más importantes de Europa para Uber. Sólo un año después de su llegada a las calles de la capital con su servicio UberX, los madrileños han hecho un 17% más de viajes que los habitantes de París y un 160% más de trayectos que los lisboetas durante el primer año de actividad de la compañía en dichas ciudades.

Según los datos que ha facilitado la firma californiana, el crecimiento mensual de los trayectos en Madrid ronda el 20%, lo que convierte a la ciudad en una de las plazas fuertes dentro del continente, pese a las protestas que han protagonizado los taxistas en las últimas semanas.

El pasado 16 de marzo tuvo lugar una manifestación que acabó en el ayuntamiento de la capital, en la que los taxistas criticaron las actuales políticas del gobierno municipal respecto a los VTC, algo que afecta de manera directa a Uber y Cabify. “Cuando se hagan con el mercado impondrán sus tarifas, que ahora están reguladas por el consistorio y por la Comunidad de Madrid”, advertía la Asociación Gremial del Taxi en un comunicado.

En cualquier caso, los responsables de Uber en España están más que satisfechos con la acogida que le han dado los habitantes de la ciudad al transporte colaborativo. “Estamos muy satisfechos con UberX. Es sólo el principio, ya que vamos a seguir trabajando para contribuir a un nuevo modelo de movilidad”, ha explicado el director de Uber para el sur de Europa, Carles Lloret.

Sólo en un año, la aplicación dirigida por el controvertido Travis Kalanick ha lanzado dos nuevos servicios en Madrid. En diciembre de 2016 llegó a la capital UberONE, que colocó en las calles una flota de Tesla Model S, un coche eléctrico de alta gama. Apenas un mes más tarde debutaba UberEATS, que reparte a domicilio comida de más de 200 establecimientos con un coste de apenas 2,5 euros en concepto de gastos de envío.

Problemas en EEUU

Además de los servicios habituales de la aplicación, Uber sigue dedicando muchos recursos a desarrollar los coches autónomos. Tras hacerse con Otto, una start up especializada en software para estos vehículos, la compañía había puesto hasta una docena de estos coches en Pittsburgh y otros tantos en Tempe, una ciudad del estado de Arizona.

Según explicó el fundador de Otto, Anthony Levandowski, durante el pasado Mobile World Congress de Barcelona, de momento no habían tenido ningún accidente de importancia, aunque sí reconoció que otros vehículos habían chocado contra ellos.

Sin embargo, el pasado viernes un Volvo XC90 de Uber volcó y se quedó tirado en medio de la calzada. El accidente no fue culpa del Volvo, sino de otro conductor que no cedió el paso a un peatón al realizar un giro. No obstante, la compañía ha cancelado temporalmente el programa hasta que sus analistas no puedan determinar exactamente qué ocurrió.