Los esfuerzos de la banca española para soltar lastre inmobiliario, fortalecer su balance y ganar rentabilidad, pese al complejo entorno económico, no pasa por alto a las grandes instituciones que dominan el mercado. La agencia de calificación crediticia S&P señala en un informe que aunque el volumen de activos improductivos de los países periféricos sigue siendo elevado, la velocidad de reducción de los mismos difiere entre un país y otro. Y España se sitúa entre los alumnos aventajados.

Italia, Irlanda, España y Portugal concentraban alrededor de la mitad de los activos improductivos de Europa a finales de 2016. Los bancos irlandeses y españoles están reduciendo sus activos tóxicos a mayor velocidad que Italia y Portugal.

“Esperamos que los activos improductivos representen el 11% del total del crédito en Irlanda y España a finales de 2018. Sin embargo, en Italia la cifra se mantendrá por encima del 16% y, en Portugal, en un 21%”, augura la firma.

Los activos improductivos representarán el 11% del total del crédito en España a finales de 2018

S&P señala que los activos tóxicos de la banca española han caído un 30% desde el pico que alcanzaron en 2013, hasta representar en torno al 15% del crédito bruto total del sistema financiero a finales del año pasado.

Para la agencia de ráting, los bancos españoles e irlandeses han absorbido ya gran parte de los costes crediticios derivados del estallido de la burbuja inmobiliaria y la recesión económica consecuente. En este contexto, “esperamos que las pérdidas crediticias se limiten, de media, a 30 puntos básicos en Irlanda y que vuelvan al nivel normal en España, de alrededor de 56 puntos básicos, en los próximos dos años”.

En Italia, las entidades han realizado recientemente un esfuerzo en provisiones para alcanzar unas coberturas del 50% de los activos tóxicos que, según prevé S&P, llevarán a una reducción de las pérdidas crediticias de 80 puntos básicos en 2018, desde los 180 puntos que el sistema registraba a finales de 2016.

España e Irlanda ya han absorbido la mayor parte de las pérdidas crediticias por la crisis

En el caso de Portugal, las pérdidas crediticias fueron significativamente mayores al cierre del año pasado (270 puntos básicos de media) que en los ejercicios precedentes. La agencia espera que la mejora de la economía ayude a reducir esta cifra, pero, aun así, se mantendrá por encima de los niveles habituales del país de 120 puntos básicos en los próximos dos años.

Recuperación del ladrillo

El repunte de los precios del mercado inmobiliario ha ayudado a los bancos a reducir las pérdidas por crédito al aumentar el valor de los bienes que sirven con colateral en las operaciones. En España e Italia, los precios del ladrillo se desplomaron entre 2008 y 2011 más del 40% y 50%, respectivamente. Ahora, sin embargo, su recuperación ha comenzado antes que en Italia y Portugal -donde la caída fue menos pronunciada-, y a un ritmo más sostenible que en resto de países periféricos.

Los precios del mercado inmobiliario en España crecerán un 2,5% este año y otro 2% en 2018

S&P estima que los precios del mercado inmobiliario crecerán un 2,5% este año y otro 2% adicional en 2018, apoyados en “un sólido crecimiento económico y la recuperación del mercado laboral”.

La agencia subraya que la calidad de los activos y la rentabilidad de los mismos es clave para la confianza en los sistemas financieros. De cara a los próximos años, los retornos esperados para la banca española superarán a los del resto de países periféricos.

En 2017 y 2018, S&P espera que el ROAA (retorno sobre activos) de las entidades españolas se sitúe de media para el periodo en el 0,5%, frente al 0,4% de Irlanda y el 0,25% de Italia. Mientras, la banca lusa, con unos ratio ROAA muy débiles, no comenzará a registrar beneficios netos hasta 2018, según las estimaciones de los analistas.

La agencia de calificación reconoce algunas las bondades de los bancos malos constituidos en España e Irlanda para dar salida a los activos tóxicos de los bancos. En el caso de España, la Sareb recibió de la banca activos por 106.000 millones de euros (en torno a 50.000 millones de valor neto) con un descuento medio sobre el valor en libros del 52%.

Según la firma, los bancos malos sirvieron de catalizador para que la banca ajustase el valor de los colaterales y reconociese las pérdidas antes de vender sus carteras de créditos fallidos. En el año que se crearon estas instituciones, las coberturas de los activos tóxicos aumentaron del 36% al 58% en Irlanda y del 48% al 66% en España.

El retorno sobre activos de los bancos españoles alcanzará de media el 0,5% en dos años

Sin embargo, “los elevados volúmenes de carteras de activos improductivos siguen siendo una preocupación clave para el crédito, incluso para los sistemas bancarios de España e Irlanda”.

“La recuperación sostenida del mercado inmobiliario y la sólida recuperación económica apoyarían la reducción de activos de estos bancos malos. Ello podría también contribuir a la merma de estos activos en los balances de los bancos, pero también dependerá, en parte, de la habilidad de las entidades para encontrar soluciones sostenibles a la hora de reestructurar la deuda de sus clientes, particularmente los deudores de hipotecas”, explican los expertos de S&P.

Por otro lado, la firma da un toque de atención a los reguladores. “Creemos que si las autoridades hubiesen adoptado unas medidas más estrictas sobre los niveles de provisiones de los bancos, éstos hubiesen vendido sus créditos improductivos con mayor rapidez”.