La agencia de calificación Standard and Poor’s (S&P) ha decidido este viernes rebajar la nota del Banco Popular, con lo que lo hunde aún más en el “bono basura”, al situarla en B desde B+.

La decisión tiene lugar después de que la entidad anunciara el pasado lunes 3 de abril que tendrá que hacer nuevas provisiones en sus cuentas de 2017 tras detectar algunas anomalías en sus resultados del año anterior. Estos ajustes totalizan un importe bruto estimado de 549 millones de euros, pero los analistas de S&P sugieren que “este anuncio crea incertidumbre sobre la posibilidad de cargas adicionales futuras, debido a que ciertos ajustes son una estimación inicial basada en la información actualmente disponible”.

La agencia resalta que “además de su débil posición de capital, creemos que la capacidad de Banco Popular para generar capital orgánico es limitada, al igual que su flexibilidad financiera”, por esa razón, “creemos que podría ser necesario capital adicional para que Banco Popular refuerce sus provisiones de cobertura de activos problemáticos”. Esta situación, añaden, se agravará a medida que las nuevas exigencias de capital de la regulación de Basilea se vayan haciendo efectivas.

En este escenario, S&P advierte de que existe una creciente probabilidad de que los instrumentos híbridos incurran en pérdidas. La agencia ha rebajado la nota de la deuda subordinada de Popular a CCC- y la de las participaciones preferentes a CCC. Estas notas implican que S&P considera estos instrumentos “actualmente en riesgo de no pago y dependientes de condiciones comerciales, financieras y económicas para que el deudor cumpla con su compromiso financiero sobre la obligación”.

Con todos estos elementos sobre la mesa, S&P ha decidido situar la perspectiva del banco en territorio negativo, lo que, explica, “refleja la posibilidad de que podamos rebajar nuestra calificación a largo plazo en Banco Popular en los próximos 12 meses si el equipo directivo no demuestra un progreso tangible en el giro de la institución”. La agencia espera que la dirección de Popular se marque como prioridad la elaboración de un nuevo plan financiero para abordar el problema de los activos problemáticos en su balance.

S&P se muestra igualmente preocupada por la imagen de la marca de Popular. “También podríamos reducir la calificación si la afluencia de noticias negativas erosiona la confianza de los clientes en el banco, dañando su valor de franquicia, estabilidad comercial o perfil de liquidez y financiamiento, que creemos más vulnerable a los cambios en la confianza de los inversores que la de sus pares”, apuntan.