Los equipos están que trinan con la Indy 500, pero todos quieren verla y estar allí». Con estas palabras despachó Fernando Alonso la noticia de lo que llevamos de temporada de Fórmula 1. El asturiano, doble campeón del mundo hace ya más de una década, no correrá el Gran Premio de Mónaco para hacer su debut en el mítico circuito estadounidense.

La decisión de McLaren dejó al paddock del Gran Circo de la velocidad en shock y no se habla de otra cosa, pese a que el Campeonato del Mundo ha seguido se curso. Es un buen tanto que se apunta la escudería inglesa, que está como loca por meter la cabeza en el ingente mercado norteamericano.

El Indianapolis Motor Speedway se vestirá de gala este domingo para ser, un año más, la sede del mayor evento deportivo del año en Estados Unidos. Ya lo ha dicho Alonso: «Los sponsors quieren ir a la carrera de Indy, las teles quieren ir a la carrera de Indy». El piloto hace referencia al poder económico que despliega la carrera anualmente. Las cifras dejan pequeñas las del GP del Principado, que pasa por ser el más mediático del año.

El músculo financiero de la carrera de Indianapolis viene, principalmente, de la masiva afluencia de público. Es el evento deportivo con más asistencia en vivo de todo Estados Unidos. El año pasado se vendieron todas las entradas y se rozaron los 400.000 espectadores. Eso es, más o menos, cuatro veces las butacas del Camp Nou en el que juega el Barcelona de fútbol.

El impacto económico en la ciudad, por tanto, es tremendo. El año pasado se ocuparon 33.000 habitaciones de hotel y muchos espectadores tuvieron que hacer noche a casi 200 kilómetros de la ciudad, en la localidad de Notre Dame, por la afluencia.

En total, el Indy 500 dejó en la ciudad 336 millones de dólares, más de 315 millones de euros, según los estudios del profesor Mark Rosentraub, que desarrolla su actividad en la Universidad de Michigan, en el este de Estados Unidos.

Rosentraub, que pasa por ser uno de los mayores estudiosos en cuanto al impacto económico de los eventos deportivos, asegura que el circuito generó para la ciudad 727 millones de dólares, casi 680 millones de euros, en todo el año 2016, de los que la mitad corresponden a la carrera que va a disputar Fernando Alonso.

La cantidad no se puede comparar con la de la celebración del Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1, que se celebró también en el circuito de Indianapolis. Dicha carrera generó 170,8 millones de dólares, más de 160 millones de euros, por lo que su potencia a nivel económico es bastante inferior.

Indianapolis, la ciudad más importante del estado de Indiana, acogió en el año 2010 la Final Four del baloncesto universitario y en el año 2012 la todopoderosa SuperBowl. En aquella edición de la final del football estadounidense, que los Giants de Nueva York le ganaron a los Patriots de New England, se generaron 178 millones de dólares, más de 165 millones de euros, para la ciudad.

El lujo de Mónaco

Por mucho que la cita estadounidense sea importante, no deja de sorprender que McLaren deje que su piloto estrella, uno de los más mediáticos de la parrilla, se pierda el Gran Premio que más focos atrae de todo el mundial.

El de Mónaco es un fin de semana especial para la Fórmula 1. Es el único de todo el calendario que no tiene que pagar por ser sede de una carrera, ya que la organización del Gran Circo quiere estar en el Principado sí o sí. El resto de circuitos abonan entre 28 y 31 millones de dólares, entre 26 y 29 millones de euros, para que los pilotos viajen hasta sus dominios a correr.

En la costera localidad viven poco más de 32.000 personas, pero la carrera atrae a más de 100.000 espectadores sólo el domingo y hasta 200.000 a lo largo del fin de semana. El número de butacas, aún así, es el más bajo del mundial, pero no hacen falta asientos cuando se tienen yates, balcones y azoteas en las que ver la carrera en bañador.

El impacto económico en la capital monegasca se puede medir a través de los ingresos de uno de sus activos más famosos: el casino. La Monte-Carlo Societe des Bains de Mer, la empresa que explota la sala de juego, ha afirmado que el 5% de sus ingresos anuales son procedentes de ese fin de semana. Eso, traducido a números, roza los 33 millones de euros, según Forbes.

Aunque sea sólo por un fin de semana, Fernando Alonso y McLaren cambian el lujo y el glamour de las calles de Mónaco por cuatro curvas en el mayor evento del mundo del motor. 400.000 espectadores, 350 millones de euros y 500 vueltas en el circuito con más leyenda. ¿Quién podría decir que no?