El presidente del Gobierno ganó 81.744 euros en 2016, casi 3.000 euros más de los que figuran en la Ley de Presupuestos de ese año (78.966 euros) y un 2,5% más de la cantidad que consta para 2017 (79.756 euros).  Según los datos del Portal de Transparencia, la remuneración de Mariano Rajoy ocupó el puesto 322 en el ránking de los 463 sueldos publicados de los altos cargos de los ministerios. Sólo ganaron menos los 13 restantes miembros del Ejecutivo, 122 embajadores y media docena de directores generales. El salario oficial de Rajoy sigue siendo uno de los más bajos que perciben los dignatarios occidentales aunque España sea la cuarta economía europea.

En términos de PIB per cápita (23.970 euros), que permite valorar el nivel de desarrollo económico de cada país, el salario del primer ministro español superó en 3,4 veces esa riqueza media. Por su parte, el sueldo de  Ángela Merkel, presidenta de la primera economía europea (3,1 billones de euros de PIB, casi el triple que el español), alcanzó los 215.904 euros. Equivale a 5,3 veces el PIB per cápita de este país (37.900 euros).

Sólo ganaron menos los 13 restantes miembros del Ejecutivo, 122 embajadores y media docena de directores generales

Mientras, la remuneración del presidente de Francia, la segunda economía de la UE, alcanzó los 179.00 euros, 5,2 veces el PIB por habitante (33.400 euros)  Y, la del primer ministro de Italia, la tercera economía, se situó en 98.961 euros, que equivale a 5,2 veces su PIB individual. Su comparación con el primer dignatario estadounidense, con un PIB casi 17 veces superior al español, no es posible ya que Donald Trump se ha fijado un sueldo testimonial de un euro. Su antecesor, Barack Obama, tenía asignado 367.000 euros, 7,1 veces el PIB per cápita (52.183 euros).

Se trata de una de las asignaturas pendientes de España. Ningún Gobierno ha querido acometer la necesaria revisión del salario de los responsables políticos del país, quizá reduciendo el innumerable cúmulo de altos cargos y de asesores, dotándole de plena transparencia y de realismo. Por ello, es frecuente el uso de algunos artilugios y de una cierta opacidad para incrementar las cifras oficiales.

Por ejemplo, en Estados Unidos, hasta la llegada de Trump, el presidente era el empleado público mejor pagado. Sin embargo, el sueldo oficial de Rajoy publicado, y de la mayoría de los altos cargos con una remuneración variable de distintos complementos que se fijan al albur de criterios políticos, está rodeado de ciertas nebulosas.

Así, en este sueldo del presidente español no aparece, por ejemplo, la indemnización por razón de servicio que tiene como diputado por Madrid y que fue creada para satisfacer los gastos de alojamiento de los políticos electos en 14 pagas. Se trata de 877 euros al mes (12.278 euros anuales). Y no tributan a Hacienda, porque así lo decidieron los propios parlamentarios. Esta cifra no figura, y lo mismo sucede en la los datos de los ministros, en la declaración de bienes y rentas que ha presentado en el Congreso ya que no los políticos no están obligado a consignar las percepciones que genéricamente figuran en la página web de la Cámara.

En EEUU, hasta la llegada de Trump, el presidente era el empleado público mejor pagado

La presidencia del Gobierno tiene además un amplio abanico de prestaciones sociales y en especie. Por ejemplo, no tiene que asumir gastos que cubre el Estado en luz, agua, teléfono, internet, desplazamientos, manutención, vestuario, gasolina, vacaciones o gastos sanitarios y otros beneficios sociales.

Por si fuera poco, existe un capítulo de gastos de representación y protocolo, sin que se sepa cuál es su destino y función real, dotado con más de 300.000 euros. Por tanto, existe una cierta opacidad sobre estos posibles ingresos en especie. También dispone Rajoy de residencia pública (La Moncloa) y la Ley del IRPF determina que debe imputarse como ingreso inmobiliario tributable (renta en especie) el 5% del valor catastral con un límite del 10% de los ingresos por rentas de trabajo.

Se trata por tanto de al menos unos 8.000 euros más anuales de rendimientos en especie. Esto quiere decir que el  uso del palacio presidencial le sale por menos 700 euros al mes. Y no es posible saber si incluye este ingreso para su tributación ya que no se publican oficialmente las declaraciones de los altos cargos en su formato oficial. En este sentido, Merkel ha renunciado a residir en una vivienda pública.

Más inversiones mobiliarias

Lo que es evidente es que su capacidad de ahorro es importante ya que en la última declaración de bienes al Congreso señaló un aumento neto de sus inversiones mobiliarias respecto a 2011, año en que llegó a La Moncloa. Según esta declaración, en 2016 tenía 343.093 euros invertidos en Fondos de Inversión  y 190.222 en acciones en Bolsa. El valor total era de 533.305 euros  frente a los 456.961 declarados por estos dos conceptos en 2011. También dispone de 151.779 euros en seguros de ahorro y 21.204 en depósitos. El caso es que todos los presidentes del Gobierno han cambiado su antigua residencia por una nueva cuando han abandonado La Moncloa.

Rajoy es el miembro del Gobierno que más cobra oficialmente. Le sigue el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con 80.612 euros, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, con 79.734. Esta diferencia se debe a que el titular del fisco acumula más de 40 años en la Administración y por ello percibe más de 7.000 euros anuales por antigüedad. En estas cifras tampoco aparecen los 12.188 euros que ingresa la vicepresidenta y otros 25.534 el ministro, exentos de impuestos, como indemnización para gastos de alojamiento por su condición de diputados por Madrid y Sevilla. Sin embargo, ambos tienen casa propia en la capital del Estado.

¿Qué ministerios ahorraron en altos cargos?

En las remuneraciones de los ministros de Fomento, Industria y Sanidad se ha producido un fenómeno que hasta ahora no se había registrado. Así, como consecuencia de la prolongación de la legislatura y del largo periodo del Gobierno en funciones, los titulares de estos departamentos dejaron sus carteras antes de noviembre (fecha del nombramiento del nuevo Ejecutivo tras las segundas elecciones generales) por diversos motivos ocasionando un ahorro en el coste de los altos cargos.

El caso más llamativo es de José Manuel Soria, que, salpicado por el escándalo de sus inversiones en paraísos fiscales, tuvo que dejar el ministerio de Industria en abril. De esta manera, el coste para el erario público de esta remuneración fue de 35.958 euros frente a los 76.320 del año anterior. Se debió a que el ministro de Economía, Luis de Guindos, tuvo que asumir dicha cartera hasta el nuevo nombramiento en noviembre, sin recibir ingreso alguno, ya que un Gobierno en funciones no puede proceder a su sustitución.

Algo similar, por ejemplo, sucedió en Sanidad. El ministro Alfonso Alonso dejó el cargo en agosto para liderar la candidatura del PP a las elecciones del País Vasco y lo ocupó la ministra de Empleo, Fátima Báñez. El ahorro ha sido de unos 15.000 euros. Y a más de 20.000 euros ascendió el menor gasto en Fomento ya que la ministra, Ana Pastor, dejó su cartera en julio para presidir el Congreso. El puesto lo asumió el titular de Justicia, Rafael Catalá.

La dimisión de Soria ahorro costes en Industria: de los 76.320 de salario en 2015 a los 35.958 del año pasado

Este fenómeno se ha producido también en el resto de altos cargos, incluso se ha reducido levemente su número porque algunos no fueron sustituidos en ese ejercicio. A ello ha contribuido la salida de algunos secretarios de Estado, subsecretarios y de directores generales al sector privado para aprovechar las ofertas que tenían mientras el Gobierno seguía en funciones. Este efecto contrarrestó el aumento generalizado de los sueldos, con el incremento de las remuneraciones por trienios de los casi 390 funcionarios que tienen la condición de alto cargo y del 1% de revalorización aprobada para toda la función pública.

Aunque hay algún baile en los datos publicados entre 2015 y 2016, el ahorro para el erario público ha sido de un 5%, más de dos millones de euros. Es decir, en 2015 este gasto fue de 38,7 millones y en 2016 se situó en 36,8 millones en 2016.

La novedad es que por primera vez en 2016 se han publicado los  datos de las remuneraciones de algunos organismos públicos, como la CNMV y la CNMC, con un coste de 2,1 millones. Incluyendo esta cifra, el coste total fue de casi 40 millones.

En todo caso, el Portal de la Transparencia sólo facilita los datos salariales de 463 altos cargos de los 653 que existen realmente en toda la Administración Central. Faltan, por ejemplo, las remuneraciones de los presidentes, directivos y consejeros de la mayor parte de las empresas públicas o de los responsables de instituciones del Estado. En algunos casos, figuran en sus páginas webs y suelen ser más elevados.

El caso más llamativo en el ahorro de costes es el del presidente de la Sepi

El caso más llamativo de este ahorro es el del presidente de la Sepi. En 2015 lideró el ránking de los mejor pagados con 217.540 euros. Sin embargo, el sueldo en 2016 se situó en 144.552. Esta diferencia de unos más de 77.000 euros se debe a que hubo dos cargos en el ejercicio. Ramón Aguirre, salió en julio para ocupar su escaño en el Congreso y no fue sustituido hasta octubre por la entonces subsecretaria del ministerio de Hacienda, Pilar Platero. Esta situación se ha producido en muchos otros puestos, que  no fueron nombrados hasta noviembre con la llegada del nuevo Ejecutivo.

En sentido contrario, llama la atención algunos incrementos respecto al año anterior. Por ejemplo, el salario de director del Museo del Prado fue de 139.156 euros frente a los 133.097 del año anterior, un 4,6% más. Y algo similar sucedió con el responsable del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Creció un 4,1%. Pasó de 118.483 en 2015 a 123.303 euros en 2016.

Los altos cargos que más ganan

Más de un centenar, 121 en concreto (26%), de los 463 sueldos publicados en el Portal (incluyendo CNMV y CNMC) superaron los 100.000 euros anuales. De ellos, 29 correspondieron a Hacienda; 28 a Economía y 12 a Presidencia. En el otro extremo, Justicia y Sanidad sólo registraron tres altos cargos cienmileuristas.

El presidente de la entidad pública empresarial Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) fue quien más ingresos obtuvo en 2016 (165.473 euros) seguido por el responsable de la también entidad pública Enaire (160.000) y del Delegado Especial del Estado en el Consorcio de la Zona franca de Barcelona. Los embajadores en Indonesia (48.332 euros)  y de Trinidad Tobago (50.938 euros) fueron los que menos ganaron.

De los datos se desprende que fue el ministerio de Economía, con 106.275 euros de media por cargo, quien mejor pago en 2016. Le siguió Fomento (105.545 euros), y también Hacienda (101.374 euros). Se debe a que en las nóminas de estos departamentos figuraron algunas empresas públicas, organismos e instituciones. Por su parte, los ministerios que menos gasto soportaron en alta dirección fueron Asuntos Exteriores (63.582 euros de media) y Sanidad (82.536 euros).

El presidente de Adif fue quien más ingresos obtuvo en 2016, con 165.473 euros

Los bajos sueldos de Exteriores se debieron a que en el caso de los diplomáticos no se incluye los complementos finales en destino ya que el ministerio realiza una serie de ajustes al alza en función del coste de la vida y las condiciones del país dónde se ejerce el cargo. Es este ministerio, por el volumen de altos cargos (154), el que más presupuesto destina a este pago, 6,5 millones. Le siguió Hacienda (6,5 millones) y Economía (4,6 millones). Justicia (1,1 millones); Sanidad (1,5 millones) y Empleo (1,5 millones) fueron los que menos gastaron. Por número de efectivos, detrás de Exterior figuró Hacienda, con 64 altos cargos en nómina. Mientras, Economía tuvo 44 y 28 Presidencia del Gobierno. En Justicia. Sólo aparecen 11, y 14 en Interior.

Curiosamente, entre los datos del Ministerio de Empleo se encuentran los correspondientes a los directivos de las mutuas de accidentes de trabajo. Aunque se les limitó el sueldo a 105.000 euros en 2013, con el juego de complementos superaron los 165.000 euros de media. Por ejemplo, el salario del director gerente de Mutualia llegó a 246.000 euros y a 232.184 el de Asepeyo. El coste total de las entidades colaboradoras de la Seguridad Social, que se encargan del seguimiento de las bajas médicas, fue de otros 3,3 millones. Estas cifras no se contemplan en el cómputo de gastos totales de los altos cargos porque se abonan con los ingresos procedentes de las cotizaciones de los trabajadores y no de los ingresos estatales.