Anoche el pánico se propagó por las redes sociales cuando, poco antes de las 23 de la noche española, los servidores de Whatsapp se caían y dejaban sin servicio a más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo.

El portal Downreport, donde los propios usuarios pueden registrar si tienen problemas para acceder a diferentes aplicaciones, ya mostraba que usuarios tanto de Estados Unidos como de Europa no podían enviar mensajes, si bien sí conectarse a la app, desde primera hora de la tarde.

De momento ni Whatsapp ni Facebook, que se hizo con el servicio de mensajería instantánea en 2014, han hecho ningún comentario, más allá de reconocer que estaban experimentando fallos y de «pedir disculpas por los problemas que están encontrando los usuarios al acceder» en sus dispositivos.

Poco más de dos horas después de las primeras caídas Whatsapp recuperó la normalidad, al menos en España. En cualquier caso, no es la primera vez en los últimos días que la compañía sufre un incidente similar. Ya son tres en apenas 10 días.

El pasado 25 de abril se produjo el primer problema, algo similar a lo ocurrido anoche, y los fallos se reprodujeron al día siguiente. Whatsapp tampoco ha dado explicaciones de lo que acaeció en esas fechas.

Whatsapp está preparando una serie de actualizaciones de su aplicación, por lo que los trabajos en las modificaciones del servicio podrían estar detrás de estos incidentes que está experimentando.

La más importante de todas ellas es una funcionalidad, muy esperada por todos los usuarios, que permitirá borrar mensajes en un plazo de cinco minutos después de ser enviados. Así, podremos eliminar algo inapropiado después de mandárselo a alguno de nuestros contactos.

Ataques en Google Docs

Anoche no fue un día tranquilo para los usuarios de internet. A la vez que Whatsapp estaba caído los usuarios de Google Docs en todo el mundo fueron víctimas de un ataque de pishing a gran escala.

Esta práctica consiste en el intento de pescar datos de los usuarios a través de un email en el que los agresores se hacen pasar por una compañía real, en este caso Google.

Mientras estaban usando la herramienta de la compañía estadounidense, los usuarios recibían una invitación a editar nuevos documentos a través de un email en el que, de hacer clic, se daba permiso a una tercera parte para acceder a todos los datos de nuestro correo electrónico.