Durante los primeros compases de mayo, seis compañías del Ibex han pagado dividendo. Cotizadas como Inditex, Santander, Aena, Repsol, Mediaset y Cellnex han retribuido a sus accionistas con unos pagos que totalizan cerca de 2.500 millones de euros.

Estas gratificaciones representan, para muchos accionistas, uno de los momentos más esperados. Los dividendos han actuado a lo largo de los tiempos como uno de los más efectivos reclamos de las cotizadas, que los utilizan como fórmula para atraer y fidelizar a sus accionistas.

La importancia de estos pagos ha sido especialmente relevante en los últimos años. En un escenario en el que las rentas de productos como los depósitos o la renta fija se han hundido en cotas históricamente bajas, los inversores han buscado en las remuneraciones de las empresas de bolsa un sustituto de esas rentas periódicas. Y esta situación está lejos de cambiar.

«En un entorno de tipos tan bajos, el inversor más que nunca busca alternativas para obtener una rentabilidad interesante o una renta periódica. Muchas veces, cuando el inversor piensa en recibir un ingreso periódico, lo primero que se le viene a la mente es un título de renta fija y no siempre consideramos la alternativa de la renta variable o de los fondos de inversión», explica Victoria Torre, responsable de desarrollo de contenidos, productos y servicios de Self Bank.

En un mercado donde los dividendos han tenido tradicionalmente un peso muy relevante, como el español, los inversores han tendido a dar mucha importancia a estos pagos, en ocasiones, incluso, casi más que a la evolución de las mismas acciones. ¿Pero tiene esto sentido?

Las bondades de los dividendos han sido durante mucho tiempo objeto de debate. Algunos expertos se muestran críticos con aquellas empresas que se marcan como prioridad el pago de una remuneración a sus accionistas en lugar de aprovechar el dinero en caja para hacer inversiones que potencien su crecimiento.

Esta es la visión que defiende Daniel Pingarrón, estratega de IG. «Yo soy de la opinión de que el dividendo en absoluto debe ser un factor de decisión importante para decantarse por una compañía frente a otra. Al final, el dividendo es hacerse trampas al solitario: lo que te pagan de dividendo sale del precio de la acción y el título cae en proporción», indica, antes de añadir que «una empresa realmente buena reinvierte sus dividendos en crecimiento orgánico, y no lo regala al accionista».

Pero también son muchos los defensores de los beneficios de estos pagos que, explican, permiten a los accionistas monetizar sus inversiones sin, ello, deshacer posiciones. Además, defienden, salvo excepciones, el abono de dividendos suele ser señal de buena salud.

Señal de calidad

«Los dividendos son una señal de la calidad de la empresa. Para que se puedan repartir beneficios, lo primero de todo es que la empresa tiene que tenerlos, en la mayoría de los casos. Asimismo, son una muestra del compromiso con el inversor y ponen de relieve la confianza del equipo directivo sobre el futuro de la empresa», apunta Victoria Torre.

Ignacio Cantos, director de Inversiones de atl Capital, explica, por su parte, que las compañías que suelen aparecer en las primeras posiciones en las tablas de remuneración al accionista, con pagos sólidos y crecientes son, en la mayoría de los casos, empresas con un buen comportamiento bursátil.

Asimismo, según el equipo de análisis de Banco Sabadell, los dividendos «no sólo son relevantes por la entrada de efectivo que supone para el accionista, sino porque un perfil de dividendos altos también implica valoraciones más altas». Es decir, que a igualdad de cifras de negocio, una empresa más generosa en la retribución al accionista tenderá a cotizar más alto.

A iguales cifras de negocio, una empresa más generosa en dividendos tiende a cotizar más alto

Teniendo en cuenta estos argumentos, la búsqueda de empresas con dividendos atractivos puede ser una opción interesante para los inversores. En esta tarea, lógicamente, las tablas de las compañías con mayor rentabilidad por dividendo son un instrumento esencial para localizar oportunidades interesantes. Pero, ni mucho menos, la única.

«Una rentabilidad por dividendo elevada es un punto muy importante. Pero más importante que el número grueso es que esa rentabilidad sea sostenible. Muchas veces es preferible una tasa de rentabilidad más reducida, pero que sea creciente», observa Ignacio Cantos.

En esta misma línea, Victoria Torre explica que «antes de mirar sin más el dividendo más alto, es preferible saber que ese dividendo tiene visibilidad, que la empresa ha repartido históricamente y que la estabilidad de su negocio hace predecir que seguirá haciéndolo».

Por eso, parámetros como la evolución de los beneficios o de los flujos de caja son factores a tener en cuenta a la hora de seleccionar las inversiones más interesantes por dividendo.

Con todos estos criterios sobre la mesa, los expertos hacen sus propias quinielas sobre las compañías más interesantes por dividendo en el momento actual. Rodrigo García, analista de XTB, prioriza cotizadas que por las particularidades de su negocio no cuenten con grandes oportunidades de inversión para crecer, por lo que la opción de entregar su dinero en caja a sus accionistas sea la más conveniente.

Con estos parámetros, el analista de XTB selecciona a Enagás y Red Eléctrica, dos compañías en negocios regulados, que ya cuentan con la red necesaria para el desarrollo de su negocio y apenas tienen opciones de inversión para mejorar su rentabilidad.

Para Ignacio Cantos, estas empresas también formarían parte del universo de compañías a destacar por la solidez de su dividendo. El experto de atl Capital también pone en valor la remuneración de compañías como Mediaset o Atresmedia. «Son grupos con baja deuda, que tienen sus gastos muy controlados, por lo que cualquier mejora del resultado -y en el entorno actual, es previsible que mejore-, seguramente se acabará traduciendo en una mejora de la remuneración al accionista».

Los analistas de Banco Sabadell señalan otros nombres como los de Lar España, Endesa, Abertis, Repsol, Iberdrola o Merlin, mientras que Cantos añade al grupo a Mapfre.

La opción de los fondos

En cualquier caso, como destaca Victoria Torre, el inversor que quiera componer una cartera de empresas interesantes por su dividendo tendrá que limitarse a una selección de entre 3 y 5 compañías, salvo que cuente con unas sumas importantes para invertir.

Por eso, la responsable de Self Bank llama la atención sobre la oportunidad de canalizar esta inversión a través de fondos «que tengan como filosofía  invertir en compañías con un dividendo atractivo. Uno de ellos es el M&G Global Dividend Fund, un fondo de renta variable global cuyo gestor se centra en la búsqueda de compañías globales que a lo largo de su historia han venido pagando un dividendo consistente año tras año».

Otra opción menos convencional serían los llamados fondos de reparto. En este campo, habría que distinguir entre los llamados fondos de distribución, que distribuyen beneficios una vez al año, y los fondos de reparto de rentas. «En este caso, podemos encontrarnos repartos mensuales o trimestrales (Fidelity y JPM tienen fondos de estas características). Estos últimos son idóneos para aquellos que buscan un flujo de rentas constante; aunque los cupones no están garantizados, lo cierto es que estos fondos gozan de una gran regularidad», observa Victoria Torre.