Las dudas vuelven a golpear a Amadeus este lunes. Las acciones de la compañía sufren este lunes un nuevo recorte, superior al 2,2%, que le sitúa en las últimas plazas del Ibex.

Este castigo se suma al que ya sufrió el pasado viernes, cuando firmó un retroceso superior al 4%, tras conocerse la decisión de IAG de cobrar un sobreprecio de 9,5 euros a los billetes que se compren fuera de sus canales directos de distribución a partir del próximo uno de noviembre.

La medida supone un golpe para la principal área de negocio de Amadeus, que ha sido recibida con nerviosismo por los inversores. En sólo dos días, la compañía ha perdido más de un 6% de su valor, lo que se traduce en una pérdida de capitalización en el entorno de los 1.400 millones de euros.

Para los expertos, la medida de IAG, que sigue a la adoptada en la misma línea por Lufthansa en 2015, abre una notable fuente de incertidumbre sobre el negocio a largo plazo de la empresa dirigida por Luis Maroto, ante el riesgo de que otras aerolíneas tomen decisiones similares.

Los expertos temen que otras aerolíneas como Air France sigan el ejemplo de IAG

En un momento en que los expertos ya venían avisando de las exigentes valoraciones de la compañía -sus acciones se movían en niveles récord tras escalar más de un 30% en seis meses-, esta situación ha abierto el paso para una corrección que podría extenderse en el corto plazo. «Esperamos que las acciones se vean afectadas por la noticia, dada la reciente fortaleza del precio de las acciones, su exigente valoración y la incertidumbre generada por IAG en un contexto en el que Air France-KLM podría ser el próximo», advierten en Alantra.

En la misma línea, los analistas de Santander han reducido su recomendación sobre el valor a infraponderar, al considerar que el paso dado por IAG podría representar la apertura de una caja de Pandora de resultados muy negativos para Amadeus. «Creemos que otras grandes aerolíneas (como Air France-KLM, American, United) podrían estar cerca de imponer recargos o no renovar acuerdos de contenido completo con los sistemas de distribución global (GDS). Si esto se propaga podría acelerar la desintermediación (es decir, llevarse las reservas de los GDS como el de Amadeus) a medio plazo y atraer infinidad de proveedores de tecnología a un negocio dominado hasta ahora por GDS», comentan.

Por esta razón, señalan que «es difícil valorar cómo se verá el negocio de distribución dentro de 5-10 años». Para los analistas del banco, el principal riesgo al que se enfrenta Amadeus es la posibilidad de que los grandes operadores aéreos combinen esfuerzos tecnológicos para el desarrollo de nuevos sistemas de distribución tecnológica a través de NDC (New Distribution Capability).

Impacto reducido a corto plazo

Con todo, la situación actual tampoco es vista como dramática para Amadeus. De hecho, firmas como Fidentiis observan que el impacto a corto plazo de la decisión de IAG podría ser positivo, ya que «al cobrar una tarifa adicional a través del canal GDS, esperamos que Amadeus pierda volúmenes de bajo margen (principalmente vuelos domésticos)», mientras que se beneficiaría sustancialmente de mayores tarifas en los vuelos restantes, que -al carecer de acuerdo con IAG- se aplicarían al 100% de las reservas en estas compañías.

La posibilidad de que Amadeus provea también a estas compañías la tecnología NDC y el menor peso que IAG y el mercado británico tienen sobre el negocio de Amadeus (en relación, por ejemplo, al de Lufthansa y el mercado alemán), son otras de las razones que deberían atenuar el golpe y que llevan a Fidentiis a aconsejar comprar acciones si se extienden la pérdidas.

A esto cabe añadir los esfuerzos que está haciendo la empresa que dirige Maroto para diversificar sus ingresos, en áreas como el de tecnología para negocios hoteleros. «Amadeus tiene múltiples armas para mitigar esta situación», confirman en Santander, «incluyendo nuevas unidades de negocio como tecnologías en hoteles, y un sólido balance que proporciona flexibilidad y opciones de fusiones y adquisiciones».