La compra de Popular por parte de Santander ya ha tenido sus primeras consecuencias sobre el parqué. Los títulos del banco que preside Ana Botín han abierto la jornada del miércoles con recortes que se sitúan en el entorno del 2,5%.

De este modo, la cotización de Santander se reduce al entorno de los 5,67 euros, lo que sitúa el valor bursátil del banco alrededor de los 82.500 millones de euros. En el año, las acciones del grupo financiero suman alrededor de un 15%.

Esta reacción negativa se produce después de que Santander comunicara que tiene previsto ampliar capital por valor de 7.000 millones de euros -representativos de hasta un 8% de la capitalización del grupo- para cubrir las provisiones necesarias y reforzar el capital de Banco Popular. Los accionistas de la entidad tendrán derecho de suscripción preferente y el banco asegura tener ya compromisos suficientes para cubrir la totalidad de la ampliación.

Con todo, el descenso de la acción es mucho más modesto de lo ocurrido ante ampliaciones similares en el pasado. Sin ir más lejos, los títulos de Santander se depreciaron un 14% en enero de 2015, cuando anunció una ampliación de capital por valor de 7.500 millones de euros.

La reacción mucho más tibia de los inversores responde a que la absorción de Popular a un precio de un euro es vista como positiva por buena parte del mercado, a pesar de los sacrificios iniciales que conlleva -en forma de ampliación de capital y provisiones. Además, la compra a través de la resolución del banco podría cubrir buena parte de los riesgos que conlleva la compra de Popular.

En cualquier caso, «con las perspectivas de una gran emisión de acciones y un acuerdo de compra de alto riesgo, esperamos que las acciones de Santander permanezcan débiles a corto plazo hasta que tengamos más visibilidad sobre el acuerdo y creemos que cualquier debilidad potencial podría crear una oportunidad de compra», sostienen en Alantra.

Con la operación, Santander se sitúa como claro líder del sector en España, con una cuota de mercado en créditos próxima al 20% y del 25% en el segmento de pymes, considerado uno de los de mayor potencial. El grupo estima que la absorción de Santander puede crear un retorno sobre la inversión de hasta el 14% hacia 2020.

«La lógica estratégica de la operación, que le permitirá recuperar el liderazgo en banca comercial en España, especialmente en Pymes, las elevadas sinergias previstas y la eliminación de incertidumbre sobre el nivel de cobertura sobre los activos improductivos nos hacen ver que se trata una buena operación en el medio plazo», sostienen por su parte los analistas de Renta 4.