Un buen acuerdo. Los analistas dan un aplauso casi unánime a la operación mediante la cual Santander se ha hecho con el negocio de Popular.

La adquisición, que convierte a la entidad presidida por Ana Botín en líder del mercado español, tiene el potencial de generar notables rendimientos para el grupo según la visión de distintas casas de análisis. Y los inversores parecen haber comprado esta visión.

Es cierto que el miércoles, tras conocerse la noticia, las acciones de Santander cerraron en negativo. Pero el recorte, inferior al 1%, no dejaba al sabor de boca en las oficinas del banco. Al fin y al cabo, el banco acababa de anunciar su intención de ejecutar una ampliación de capital por valor de 7.000 millones de euros, para absorber Banco Popular. Y la última vez que Santander anunció una medida similar -en enero de 2015, cuando puso en marcha una ampliación por valor de 7.500 millones-, el desplome fue mayúsculo: se dejó más de un 14% de su valor.

Aunque firmas como Bankinter y Orey Financial pronosticaron que la ampliación podría ejecutarse con un descuento de en torno al 5% -lo que suponía un precio de 5,51 euros-, las caídas del miércoles no se aproximaron en ningún momento a estos niveles.

Y ya este jueves los números rojos dieron paso a rotundas subidas: Santander se ponía al frente de las alzas del Ibex, con ganancias superiores al 4%, hasta situarse al filo de los 6 euros por acción, una cota que no alcanza desde hace más de tres semanas.

Esta acogida por parte de los inversores ha estado, sin duda, condicionada por la favorable lectura que han hecho las principales firmas de análisis del acuerdo. “La operación tiene sentido estratégico y financiero para Santander”, explican desde Bankinter, donde resaltan que el grupo presidido por Ana Botín alcanza un volumen de activos en España superior a los 465.000 millones, lo que le convierte en líder destacado, e incrementa su base de clientes en un 35%. Su cuota de mercado en negocios clave como crédito o Pymes se eleva a alrededor del 20 y el 25%, respectivamente.

Los expertos creen que Santander maneja unas estimaciones conservadoras en la integración

Para los expertos, la ampliación de capital que ejecutará Santander, que representa apenas un 8,3% de su capitalización de mercado, es bastante manejable y le permitirá elevar la cobertura de los activos inmobiliarios hasta el 69%, muy por encima de la media del sector, lo que debería facilitar una rápida venta los mismos.

La operación, asimismo debería ser positiva para el beneficio de Santander a partir de 2019. Esto se lograría, según las estimaciones de Santander, alcanzando unas sinergias de costes de 500 millones de euros hasta 2020, una cifra coincidente con el 33% de la base de costes de Popular, tal y como recalcan los analistas de Jefferies.

En este sentido, desde Fidentiis Gestión, consideran que las previsiones de Santander son bastante conservadoras, ya que “no ha contado con ningún tipo de sinergias de ingresos ni con el posible efecto positivo de una subida de tipos de interés en Europa”.

Nuria García, analista de Ahorro Corporación, resalta el sentido geográfico de la unión entre ambas entidades, “ya que consigue mejorar la cuota de Santander en regiones de elevado PIB donde había quedado relegada, elevándose a posiciones de dominio (en Galicia es donde más solapamientos de red existirían, donde al unirse con Popular alcanzarían una cuota similar a Abanca)”.

La operación no está exenta de riesgos. Para los analistas de Norbolsa, la operación “conlleva importantes riesgos de ejecución. Por un lado, Santander volverá a elevar su exposición inmobiliaria (hasta 23.000 millones de euros netos en activos dañados frente a 12.300 millones de euros en Santander), tras años de reducción de la misma, admitiendo, además, la peor calidad de los mismos. También existe el riesgo derivado de posibles litigios sobre Popular por parte de sus accionistas, en donde no existe visibilidad”.

Del mismo modo, en Fidentiis observan que la absorción de los activos problemáticos de Popular podría acarrear sorpresas negativas para Santander, “en tanto concluye la revisión completa de Popular. Después de todo, en el acuerdo, Santander ha tenido acceso a un conjunto limitado de datos”.

En cualquier caso, en Alantra se muestran convencidos de que Santander “ha creado suficientes colchones para hacer frente a los riesgos, mientras que la recuperación en el ciclo macroeconómico e inmobiliario también ayudará”.

En Bankinter y Alantra estiman que el retorno de la inversión podría superar el 15%

Una de las tareas a las que debe hacer frente la entidad presidida por Ana Botín es la cancelación de los acuerdos de colaboración que Popular mantenía con distintas firmas en diversas áreas de negocio. Para los analistas de Alantra, el hecho de que la adquisición se haya producido tras la resolución de Popular por parte de los reguladores, “significa que no hay necesidad de pagar por los costes de ruptura y los antiguos socios pierden la exclusividad”.

Así, la firma de análisis sostiene que Santander puede reducir el capital invertido en la operación mediante la venta de activos no estratégicos con los que podría obtener más de 1.000 millones de euros, como Totalbank, la filial estadounidense de Popular, o su negocio de tarjetas WiZink.

En cualquier caso, a Santander podría interesarle mantener algunos de estos negocios. “Pensamos que el negocio de tarjetas de Popular en España y Portugal (WiZink) complementa la división de Santader Consumer Finance”, apuntan en Bankinter.

Con todo esto sobre la mesa, los analistas son muy optimistas sobre los rendimientos que puede obtener Santander de la absorción de Popular. Aunque Botín ha estimado entre un 13 y un 14% la rentabilidad sobre el capital invertido que podría obtenerse durante los próximos tres años, para los analistas de Bankinter esta cifra podría elevarse por encima del 15% y según Alantra podría rebasar incluso el 20%.