La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantiene su camino. El banco central estadounidense ha anunciado tras su reunión de este miércoles un nuevo incremento de los tipos de interés, que se sitúan en el rango entre el 1 y el 1,25%. Se trata del tercer aumento del precio del dinero en los últimos siete meses.

La institución que preside Janet Yellen ha mantenido, asimismo, su previsión de que los tipos de interés se incrementarán una vez más a lo largo de 2017 y que a cierre del próximo ejercicio superarán el 2%.

De este modo, la Fed esquiva por el momento las preocupaciones por los últimos datos de precios, que muestran una inesperada debilidad. El banco central ha reconocido que «la inflación ha disminuido recientemente y, al igual que la medida excluyendo alimentos y energía, se está moviendo algo por debajo del 2%» y adelanta que «se prevé que la inflación se mantenga algo por debajo del 2% a corto plazo». Por todo ello, advierte en el comunicado publicado tras la reunión, «el Comité está siguiendo de cerca la evolución de la inflación».

Aunque la tasa de inflación prevista para este año se reduce hasta el 1,6%, frente al 1,9% anterior, la Fed mantiene su expectativa de que en los dos próximos ejercicios se ajustará a su objetivo del 2%.

En cualquier caso, Yellen y sus compañeros se muestran confiados en la solidez de la economía, hasta el punto de que han mejorado sus previsiones de crecimiento de la economía estadounidense este año hasta el 2,2%, frente al 2,1% previsto inicialmente. También mejoran las previsiones de desempleo, que se reducen al 4,3% al cierre del presente ejercicio, dos décimas menos que lo proyectado en marzo.

La institución mejora sus previsiones de crecimiento y paro en Estados Unidos en 2017

«El Comité sigue esperando que, con ajustes graduales en la orientación de la política monetaria, la actividad económica se amplíe a un ritmo moderado y las condiciones del mercado de trabajo se fortalezcan un poco más», observan.

Tras endurecer de nuevo las condiciones monetarias, la institución se ha mostrado convencida de que la evolución económica permitirá un ajuste gradual de los tipos de interés durante los próximos meses. Para Yellen, la política de la Fed sigue siendo favorable al crecimiento y sólo se están reduciendo ligeramente los estímulos, lo que no tiene por qué suponer un freno para la economía.

Esta confianza en la economía se mantiene incluso pese a las crecientes dudas sobre las políticas de estímulo fiscal del gobierno presidido por Donald Trump. En opinión de Yellen, si estas políticas no llegaran a plasmarse no tiene por qué afectar al crecimiento del país, ya que las empresas no han adoptado aún cambios significativos en sus políticas a pesar de las expectativas generadas por Trump.

Reducción del balance

Bajo este marco de condiciones, la Fed ha plasmado en su comunicado su intención de comenzar antes del final de 2017 la reducción de su balance, que cuenta con activos por valor de 4,4 billones de dólares. «El Comité actualmente espera comenzar a implementar un programa de normalización del balance este año, siempre y cuando la economía evolucione ampliamente como se anticipó», indica la institución.

Según los analistas de Goldman Sachs, esta medida podría ponerse en marcha a partir del próximo septiembre, mientras que la próxima subida de tipos no tendría lugar hasta diciembre.

Para acometer la delicada tarea de reducir su balance, la Fed plantea una reducción de bonos del Tesoro de 6.000 millones de dólares al mes, según vayan llegando a su vencimiento. Ese monto se iría incrementando en 6.000 millones cada tres meses hasta alcanzar la cantidad de 30.000 millones dólares.

El tamaño del balance de la Fed se mantendrá en niveles superiores a los previos a la crisis

En paralelo, los activos respaldados por hipotecas verían una reducción de 4.000 millones al mes, incrementados en otros 4.000 millones cada tres meses, hasta alcanzar al cabo de un año un ritmo de reducción de 20.000 millones.

Esta política se mantendría en vigor hasta que la Fed mantenga «no más valores de los necesarios para implementar la política monetaria», señalaba el comunicado, en el que no se especifica el tamaño final del balance. No obstante, se apunta que será «sensiblemente inferior al observado en los últimos años, pero mayor que antes de la crisis financiera».

En los minutos posteriores al comunicado el mercado apenas mostraba reacción ante una decisión que estaba ampliamente descontada. El euro se mantenía en el entorno de los 1,12 dólares, mientras la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años subía dos puntos básicos, hasta el 2,13%, en zona de mínimos anuales.

Para James Athey, gestor de inversiones de Aberdeen AM, la decisión de elevar los tipos ha sido acertada, ya que la debilidad de la inflación ha sido muy puntual como para suponer aún una preocupación. «La Fed tiene mucho temor de que la subida de tipos pueda alterar el crecimiento. Pero no se ha producido ningún cambio sustancial en una economía que ha estado creciendo de forma constante y que lleva absorbiendo subidas de tipos durante algunos años. Todo lo que conseguirán si se detienen ahora es avivar burbujas y temores para el futuro», apunta.