La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles  Entre sus manifestaciones se incluyen también el hambre y la malnutrición, el acceso limitado a la educación o a otros servicios básicos, como la luz, el gas o el agua. Esta última vertiente es lo que se ha bautizado como pobreza energética.

La pobreza energética no descansa en verano. No poder mantener la calefacción en invierno implica no poder encender un ventilador en verano. Pobreza energética es soportar temperaturas demasiado elevadas en la vivienda en julio y agosto. Pobreza energética es también no poder acceder a una ducha. En resumen, pobreza energética es que un hogar esté en invierno por debajo de los 18 grados y en verano por encima de los 26.

En el mundo, según un informe de la ONU, 1.200 millones de personas (17% de la población) no tiene acceso a la electricidad y 2.700 millones (un 38% de la población) no tiene acceso a condiciones adecuadas de cocina.

Pobreza energética es soportar temperaturas demasiado elevadas en la vivienda en julio y agosto

Llevemos estos datos a un nivel más cercano. Según el III Estudio de pobreza energética de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), 5,1 millones de personas en España, el 11% de los hogares, son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Comparados con las cifras europeas, los datos españoles resultan ligeramente por encima de la media europea. Según datos de Eurostat, el porcentaje de europeos que no puede mantener en invierno una temperatura adecuada de confort en su hogar se ha reducido un 1,5% entre 2007 y 2015; y actualmente se sitúa en el 9,4%.

Para mitigar los efectos que la pobreza energética puede tener sobre los sectores más desfavorecidos de la sociedad, Gas Natural Fenosa ha puesto en marcha un paquete de medidas destinadas a mejorar la gestión de los clientes vulnerables así como ayudar a los servicios sociales y las entidades del Tercer Sector en su labor con las personas más vulnerables.

En el marco de este nuevo plan, la Fundación Gas Natural Fenosa ha incorporado una  nueva vía de actuación, cuyo objetivo es el acercamiento y la cooperación con las entidades del Tercer Sector. La organización colabora con diversas entidades españolas sin ánimo de lucro que trabajan día a día con esta problemática.

Voluntarios vulnerabilidad

El primer grupo de Voluntariado Energético de Gas Natural Fenosa.

Voluntariado energético

Entre todas las medidas de La Fundación Gas Natural Fenosa, destaca la puesta en marcha de un programa de voluntariado corporativo orientado al colectivo vulnerable. Se trata de un programa que se desarrolla en colaboración con diferentes entidades sociales y que incluye el asesoramiento por parte de empleados voluntarios de la compañía energética, que destinan parte de su tiempo a la atención de personas vulnerables en busca de la mejor solución para cada situación particular. “La idea de crear un voluntariado energético se enmarca en el nuevo Plan de Vulnerabilidad lanzado por Gas Natural Fenosa el pasado mes de enero. La compañía ya disponía de voluntariados en temas sociales y medioambientales pero con el voluntariado energético se ha abierto un nuevo ámbito de actuación”, explica Martí Solà, director general de la Fundación Gas Natural Fenosa.

Con el voluntariado energético se ha abierto un nuevo ámbito de actuación»

De momento el voluntariado energético ha empezado con un proyecto piloto en el que han participado 10 voluntarios. «Hemos obtenido un resultado muy satisfactorio y esto nos va a permitir extenderlo próximamente a todo el territorio nacional. El próximo paso es dar a conocer esta iniciativa entre los trabajadores de Gas Natural Fenosa”, desvela Solà.

Cualquier empleado de Gas Natural Fenosa puede ser voluntario. «Los voluntarios asisten previamente a la Escuela de Energía de la Fundación Gas Natural Fenosa, donde se les proporcionan conocimientos específicos de facturación, eficiencia energética o vulnerabilidad. Además, también tienen a su disposición un manual del voluntariado energético, con las principales preocupaciones, dudas y consultas de los clientes vulnerables y cómo pueden ayudar a resolverlas”, matiza.

“Cuando acudes a las entidades sociales y los trabajadores sociales te explican la situación económica de las familias, es ahí cuando te das cuenta de que realmente hay muchas personas que se encuentran en una situación precaria y de que realmente estás ayudándolas con tu colaboración, que todo tu trabajo sirve para algo”, confiesa Yolanda Ávila, miembro del primer grupo de voluntarios.

“Una cosa que te das cuenta de inmediato en las entidades es de las ganas de aprender de los trabajadores sociales y todos los que están en contacto de forma directa o indirecta con las familias. Quieren saber todo lo referente a las facturas, los tipos de tarifas, bono social… Es un ambiente muy motivador porque están aprendiendo ellos y estamos aprendiendo nosotros”.

La gente acude a estas entidades con facturas que no pueden pagar pero no saben qué hacer»

A veces, el trabajo de los voluntarios consiste en asesorar a los clientes. “Yo recuerdo el caso de un cliente con una deuda de gas, el cual solo quería información de cómo pagar dicha deuda, porque su situación laboral había cambiado y había encontrado trabajo. A veces nuestra ayuda es simplemente dar información: cómo liquidar una deuda adquirida en un momento determinado, cómo entender su factura, qué hacer para disminuir sus consumos, en definitiva, como ahorrar”.

Carmen Mateos explica cómo es el trabajo de los voluntarios energéticos. «Acuden a las entidades sociales y se reúnen con los trabajadores sociales para conocer de primera mano el caso de familias vulnerables; saber qué les preocupa en su factura. La gente acude a estas entidades con facturas que no pueden pagar pero no saben qué hacer. Nosotros nos llevamos las facturas y las tramitamos internamente con la Oficina de Atención a la Vulnerabilidad, un equipo de 60 personas que la compañía ha creado para atender y hacer seguimiento de los clientes vulnerables, y le devolvemos a las entidades las mejores soluciones para cada caso. Somos un enlace, por así decirlo, entre los clientes vulnerables de las entidades sociales y el personal de nuestra compañía que puede ayudarlos”, concluye.