El Gobierno ha decidido el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña, según ha anunciado hoy el ministro de Industria, Álvaro Nadal. “Ante la falta de un debate sosegado, el Gobierno tiene que tomar una decisión. Y con un contexto político de clara oposición a la reapertura, este Gobierno firmará una orden ministerial que denegará la autorización de explotación”, ha dicho Nadal.

Culmina así la existencia de una central nuclear, la primera en España abierta en 1970, “que ha sobrepasado de largo los 40 años de vida útil, a pesar de que este tiempo es más bien un concepto mediático”, ha agregado el ministro. Garoña lleva cinco años sin funcionar, al anunciar en 2012 las principales empresas que la operan (Endesa e Iberdrola) un cese de actividad que perdura. “Espero que no haya más Garoñas”, ha reconocido Álvaro Nadal, para el que la principal razón del cierre definitivo es política y no técnica.

Nadal, minutos antes de empezar la rueda de prensa en la que anunció el cierre definitivo de Garoña.

Nadal, minutos antes de empezar la rueda de prensa en la que anunció el cierre definitivo de Garoña. P. G.

En febrero todos los partidos en el Congreso de los Diputados excepto los 126 diputados del PP. Nadal ha enumerado varias razones. “Primero, no hay garantías de que Garoña pueda funcionar con normalidad; segundo, por el litigio continuo entre las empresas; tercero, porque el impacto de esta decisión es nulo para el sistema energético; cuarto, porque si hubiésemos dicho que sí a la reapertura (las empresas pedían una moratoria de 17 años, hasta 2031), ésta se habría producido al cabo de dos años…”.

Mantenimiento del empleo

El ministro ha asegurado que habrá un Plan Social “que será acordado con los trabajadores” y que incluirá el mantenimiento del empleo, prejubilaciones y recolocaciones. Igualmente, los municipios de la comarca seguirán cobrando las asignaciones de Enresa (dos millones y medio de euros) mientras dure el mantenimiento. “Y vamos a trabajar con la Junta de Castilla y León para impulsar la viabilidad económica de la comarca. Y pedimos, sí, pedimos, la implicación de las empresas”, ha rogado Nadal.

“Para el Gobierno, lo más importante es el bolsillo de los consumidores y también cumplir con el objetivo de emisiones y de renovables. Y finalmente, tratar de que no aumente el recibo de la luz”. El ministro ha acusado también a las empresas de utilizar Garoña “como elemento de presión”. “Aparte de las propias inversiones necesarias para la reapertura”, ha agregado, “se añaden otras muy cuantiosas relacionadas con Fukushima, como el nuevo sistema de tratamiento de gases y la separación de los trenes eléctricos de la central”.