El alcalde de Valencia, Joan Ribó, es partidario de reducir el uso del vehículo motorizado: el de Compromís lo ha demostrado tejiendo una red de carriles bici en lo que va de su mandato que han restado espacio al coche, y también con sus declaraciones. La última, la que lanzó ayer durante la discusión en el ayuntamiento para crear nuevos jardines y parques: «No existe legislación que garantice el derecho a aparcar en la calle. Lo primero, además, es que la gente tenga espacio», ha soltado el regidor.

Ribó, que es ciclista habitual, defendía el nuevo parque, que prevé eliminar plazas de aparcamiento. Aunque el alcalde dijo que tratarán de buscar soluciones, fue más allá en su crítica al estacionamiento de coches. El PP no recogió el guante, sino que se limitó a criticar que los jardines llegaban tarde y que no eran producto del tan cacareado proceso participativo que el equipo de Gobierno dice promover.

Ribó es un crítico de la política pro-motor y en ocasiones ha promovido debates con sus críticas. Por ejemplo, prohibió radicalmente aparcar en el carril bus de noche, una práctica habitual en Valencia. Lo justificó diciendo que con decisiones de este tipo, Valencia viaja «en el camino de la inmensa mayoría de la población en España y en el resto de Europa».

El proyecto más conocido en Valencia es el anillo ciclista, a cargo de su concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi. De el anillo Ribó dijo que «no es solo un anillo ciclista, bidireccional, segregado e interconectado», sino «la puerta de acceso a la ciudad».