La llegada del iPhone X, la última creación de Apple, no ha dejado satisfecho a todo el mundo. El terminal ha sido un éxito de crítica tanto por parte del público como de los principales analistas especializados, algo que, sin embargo, no ha encontrado una acogida similar por parte de los inversores.

Y no sólo por las acciones de Apple en Wall Street, que también. Ya en el periodo de negociación previo al inicio de la sesión aparecieron los rojos, que se prolongaron según fue avanzando la jornada bursátil. A mediodía en Nueva York esos retrocesos ya rondaban el 1,7%, el mayor descenso desde julio pese al bajo volumen negociado.

En cualquier caso, la compañía responsable de la creación del iPhone X no ha sido la más perjudicada en bolsa. Los principales proveedores asiáticos del gigante de Cupertino han sufrido un duro castigo en los parqués, sobre todo por el retraso de la fecha de llegada al mercado del revolucionario smartphone, que entre sus novedades incluye la carga inalámbrica, una pantalla OLED que ocupa todo el frontal y un potente sistema de reconocimiento facial en 3D gracias a las cámaras frontales.

Todas estas innovaciones han provocado ese retraso. Tendremos que esperar hasta el día 27 de octubre para hacer la reserva del terminal, y hasta el 3 de noviembre para empezar a recibirlo. Habitualmente Apple pone a la venta sus nuevos teléfonos sólo unos días después de presentarlos en el evento de septiembre, como va a hacer con el iPhone 8, por lo que a los inversores no les ha gustado ese retraso.

Samsung no ha podido cumplir con las demandas de pantallas OLED de Apple para el iPhone

Que Apple posponga el lanzamiento no es del todo grave para sus intereses, pero no dice nada bueno de sus proveedores. Tim Cook y sus muchachos lo han tenido más difícil que nunca para poder conseguir los elementos necesarios para fabricar el iPhone, empezando por las pantallas. El habitual proveedor de las pantallas LCD, que hasta ahora vestían los teléfonos, es Samsung, a quien también recurrió Apple para las OLED que lleva el iPhone X.

Sin embargo el gigante de Seúl no ha podido cumplir con el volumen que solicitaban desde California, aunque queda por saber si ha sido por incapacidad para producirlo o por estrategia empresarial. Samsung ha puesto en el mercado sus Galaxy S8 y S8+ y su Note 8 recientemente, ya que todos ellos han llegado hace menos de seis meses. No les viene mal del todo mantener el dispositivo del año fuera de la competición durante dos meses más.

El resto de fabricantes, lejos de la talla que tiene Samsung, no han podido cumplir con lo que se les pedía desde el cuartel general de Cupertino. Así, la mayoría de los proveedores de Apple en China han cerrado la sesión bursátil asiática con descensos.

El que más ha sufrido ha sido Tianma Microelectronics, un fabricante de pantallas y componentes de LCD que se ha dejado un 5,4%. También han sido destacados los retrocesos de Shenzhen Desay Battery, que ha perdido un 4,43% o de GoerTek, encargada de fabricar componentes de audio, que reflejaba unos números rojos de 3,63%. Misma suerte han corrido Shenzhen o-film Tech, que fabrica paneles táctiles y ha perdido un 3,35%, o Zhejiang Tony Electronic, una firma especialista en conductores eléctricos que puede estar contenta tras perder apenas un 1,15%.

Ni siquiera Foxconn, el principal proveedor del iPhone, se ha librado de las caídas

Tampoco ha conseguido escapar de esta tendencia el gran proveedor de Apple en el continente, Foxconn, que se dejaba un punto a cierre de sesión. El gigante electrónico es el principal fabricante de componentes para el smartphone y tiene su sede, conocida como Foxconn City, en Taiwan.

Su compatriota Largan Precision, que vende lentes para cámaras, también ha perdido un 3%, mientras que la firma con bandera de Hong Kong, Cowell E. Holdings, que trabaja en el mismo sector, perdía un 3,3%.

Los analistas, en cualquier caso, consideran que este problema va a acabar corrigiéndose y convirtiéndose en ganancias en el largo plazo. Tal y como recoge South China Morning Post, Wex Wu, analista de Jefferis, ceonsidera que estos proveedores “sólo pueden beneficiarse de los nuevos productos de Apple en el largo plazo”.