El traslado de sedes de grandes empresas desde Cataluña a otras comunidades autónomas obedece a cuestiones económicas, pero hay otra desbandada que se está gestando en el seno de las instituciones que tiene un carácter personal. El presidente de los Inspectores de Hacienda, José Luis Groba, ha relatado en una entrevista a El Independiente las presiones a las que se están viendo sometidos los efectivos de la Agencia Tributaria en Cataluña.

Groba asegura que aquellos que se muestran a favor de la unidad de España están siendo reprochados e insultados, lo que está provocando que muchos estén pensando en abandonar la comunidad autónoma. “Quieren salir en desbandada. No aguantan más la presión”, explica.

La situación se venía gestando hace meses, pero la espoleta que ha elevado la presión ha sido la celebración del referéndum del pasado 1-O, en el que tuvieron lugar las cargas policiales y de la Guardia Civil.

Según Groba, desde entonces se han redoblado las presiones. “Me llegan testimonios como el de una compañera que tiene ocho apellidos catalanes y a la que le han llamado fascista”. “Estas personas, hasta ahora no se querían ir”, añade.

Cataluña no se sostiene sin los 4.000 efectivos de la AEAT

Para Groba, estas presiones son una gran piedra sobre el tejado de la propia Generalitat, puesto que una Cataluña independiente solo podría manejarse en términos tributarios contando con los 4.000 efectivos de la Agencia Tributaria que actualmente operan en la comunidad autónoma.

Sin ellos, Cataluña solo dispondría de unos 800 efectivos, que son los que actualmente se encargan de gestionar tributos cedidos, como el impuesto de Sucesiones y Donaciones o el de Patrimonio.

Al mismo tiempo, achaca a la amplia presencia de la AEAT en la comunidad autónoma las presiones que están sufriendo sus trabajadores. “Es una de las instancias estatales con más presencia en Cataluña; hay localidades en las que la presencia estatal se limita al edificio de la Agencia Tributaria», que es la que además maneja los ingresos públicos. Y eso, en lugares donde cunde el convencimiento de que España roba a Cataluña, convierte a la Agencia Tributaria en el blanco de los reproches, apostilla.

¿Puertas abiertas al fraude?

Preguntado sobre si una Cataluña independiente, sin el amplio control tributario actual, podría ser un territorio refugio para el fraude, Groba cree que “en un primer momento sí”, pero solo para particulares, trabajadores por cuenta propia o pymes.

Las grandes empresas lo que quieren es seguridad jurídica, quieren poder planificar su actividad”, concluye.