La desbandada de empresas que se ha registrado en Cataluña en las últimas semanas puede ser tan sólo el inicio de dificultades económicas notables para la región. Así lo advierte la agencia de calificación S&P, que en un informe emitido este jueves señala que la región que preside Carles Puigdemont podría entrar en recesión si las tensiones entre la Generalitat y el Gobierno central se prolongan en el tiempo.

“El riesgo de crédito más destacado que vemos en este contexto es que las tensiones entre Cataluña y el gobierno central, si se mantienen descontroladas, podrían conducir a una caída sostenida en la confianza de las empresas y los consumidores y la posible alteración de la actividad empresarial”, señala Elena Iparraguirre, analista de S&P Global Ratings.

La agencia observa que si Cataluña confirma que ha declarado la independencia, esto podría conducir a la suspensión de la autonomía a través de la aplicación del artículo 155 y, probablemente, poco después, a la convocatoria de elecciones que pueden resultar fuertemente reñidas.

Un escenario de tensión como este podría golpear al conjunto de la economía española, pero sería especialmente duro en Cataluña, “donde el riesgo de las mayores incertidumbres regulatorias y jurídicas ha conducido a un cierto número de instituciones financieras y empresas a cambiar sus domicilios desde Cataluña a o otros lugares de España”, observa Iparraguirre.

Ante esta situación, la agencia de calificación defiende que “bajo un escenario político y económico tan adverso, Cataluña sufriría casi con toda seguridad el mayor impacto, posiblemente llevando a una fuerte desaceleración e incluso a una recesión”.

La agencia ve riesgos financieros para Cataluña, que podrían derivar en retrasos en los pagos a funcionarios

Los riesgos de colapso de la economía catalana se agravarían en caso de que la región se viera sometida a dificultades financieras. “Esto podría suceder, por ejemplo, si las tensiones entre los dos gobiernos ponen en entredicho la refinanciación plena y oportuna de los instrumentos de deuda a corto plazo de Cataluña o socavan la eficacia del apoyo financiero del gobierno central a Cataluña”, indica el informe.

Además, sin el respaldo financiero del Estado, Cataluña podría verse obligada a afrontar atrasos en los pagos a sus proveedores y tal vez incluso con sus propios funcionarios, poniendo en peligro ciertos servicios públicos. “Tal desarrollo podría fácilmente acelerar la recesión económica e inflamar aún más los enfrentamientos políticos”, sugiere la agencia.

Esta situación justifica la reciente decisión de S&P de situar la calificación de la deuda catalana en perspectiva negativa, lo que implica un elevado riesgo de rebaja en los próximos meses. En cambio, la agencia mantiene una perspectiva positiva sobre la nota de España.

“La reciente escalada de tensiones entre el gobierno central español y la comunidad autónoma de Cataluña es improbable que conduzca, por sí sola, a rebajas de calificación”, observa S&P, que sigue mostrándose confiada en que la ruptura de Cataluña con España no llegará a producirse.