Oportunidad perdida para la deuda española. El país tendrá que esperar para volver a lucir una A en su calificación soberana. S&P ha anunciado este viernes que mantiene la nota de solvencia de España en el actual nivel de BBB+. No obstante, la agencia mantien la perspectiva «positiva» de España, lo que refuerza las las opciones de una subida en el medio plazo.

Las razones esgrimidas por S&P para adoptar esta decisión se fundamentan en la amenaza secesionista del Gobierno catalán, que pretende celebrar este domingo un referéndum independentista. Según argumenta la agencia de calificación confía en que la economía española crecerá en torno al 3% este año y se mantendrá por encima de la media de la eurozona hasta 2020.

Sin embargo, los analistas de la firma advierten de que las tensiones entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña puede «empezar a pesar en la confianza empresarial e inversora y puede debilitar las perspectivas de crecimiento de España». La agencia se muestra confiada en que Cataluña se mantendrá como parte de España, pero creen que las tensiones persistirán,

Los analistas de S&P también alertan de que «la capacidad del gobierno en minoría para implementar políticas, incluyendo presupuesto y reformas estructurales están muy constreñidas por un parlamento fragmentado».

La agencia indica que podría elevar la nota que otorga a España si el fuerte comportamiento económico se mantuviera en los próximos trimestres o si «las tensiones entre el gobierno central y el gobierno regional de Cataluña disminuyen».

Respecto a la evolución económica, S&P espera que el consumo interno se mantenga como principal impulsor del crecimiento, mientras alerta de que la apreciación del euro o un incremento de los precios de la energía podría lastrar la marcha de las exportaciones.

La revisión del rating soberano español por parte de S&P era esperada con optimismo desde que el pasado marzo la agencia elevó la perspectiva de la deuda española a positiva. Entonces, la agencia ya advertía de que “las tensiones entre el gobierno central y la región de Cataluña también alimentan la actual incertidumbre política», aunque se mostraba confiada en que «a pesar de las tensas relaciones, sin embargo, anticipamos que Cataluña seguirá siendo parte de España”.

Esta visión ha sido la imperante entre las agencias de calificación en los últimos meses. Pero en las últimas semanas se han multiplicado las advertencias, aunque por lo general han ido referidas a las consecuencias que podría tener el intento de independencia unilateral sobre la nota de la deuda catalana.

Así, Fitch amenazaba el pasado 8 de septiembre con reducir aún más la nota de Cataluña, ya situada en niveles de bono basura. Para la mayoría de las agencias, una limitación del sustento financiero que aporta el Estado a Cataluña conllevaría nuevos recortes de la nota, que situarían la calificación de la región a niveles como el de Bangladesh, Bosnia o Vietnam.