La agencia S&P ha dado un nuevo voto de confianza a la economía española. La firma de calificación crediticia ha abierto la puerta a una próxima subida del rating de España a niveles de A -el grupo de notas más elevado- por primera vez en cinco años.

La agencia confirmó este viernes la nota de BBB+ que otorga a la deuda española desde octubre de 2015, pero revisó al alza la perspectiva de esta calificación desde estable a positiva, lo que abre la puerta a una revisión al alza en el medio plazo.

S&P tiene previsto volver a actualizar la calificación crediticia de la deuda soberana de España el próximo 29 de septiembre al cierre de los mercados europeos.

La decisión de S&P corrobora la progresiva mejora de la visión que mantienen las agencias de crédito sobre la economía española, ante la mejora de los fundamentales económicos, la solidez del crecimiento y la reducción del déficit público.

S&P podría devolver la nota de España a los niveles ‘A’, que perdió en 2012

Todo esto se ha traducido en los últimos años en una sucesión de mejoras de la nota crediticia de España, que le han permitido recuperar buena parte de la consideración perdida durante los peores años de la crisis de la deuda, cuando la calificación de la deuda española llegó a rozar los niveles de bono basura.

Sin embargo, España no recibe ninguna mejora de rating desde otoño de 2015. Precisamente, entonces, fue también S&P la que elevó la nota de la deuda del país hasta los niveles actuales. En los últimos trimestres, sin embargo, las agencias han mantenido una postura de cautela hacia España, motivada en gran medida por las incertidumbres políticas que han golpeado al país.

En los últimos meses, no obstante, algunas de las principales preocupaciones de las agencias, como el movimiento soberanista catalán, parecen haber perdido algo de fuerza a ojos de sus analistas, lo que fue resaltado esta misma semana por el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Ahora S&P se plantea la posibilidad de elevar el rating de España durante los próximos 24 meses siempre que el desempeño de la economía y el proceso de consolidación fiscal avancen en línea con las previsiones de la agencia o el mecanismo de transmisión de la política monetaria continúe mejorando.

La agencia prevé que la economía española crecerá este año al 2,5%, en línea con las previsiones del gobierno, y un 2,1% en 2018. Asimismo estima que el déficit se estrechará hasta el 3,3% durante 2017 y que la deuda pública se estabilizará por debajo del 90% del PIB a finales de 2020.

«Preveemos que la demanda doméstica (la cual constituye la mayor parte del PIB) se mantendrá como el principal motor del crecimiento económico. El consumo de los hogares debería seguir beneficiándose de una sólida creación de empleo y de tasas de interés aún bajas», explica la agencia en un informe en el que explica su decisión.

A pesar de esta favorable visión, la agencia no ignora algunos de los desafíos que enfrenta la economía española, entre los que resulta significativa la situación política. «A nuestro juicio, la capacidad del Gobierno para aplicar reformas presupuestarias y estructurales (por ejemplo, el despliegue de posibles medidas adicionales necesarias para cumplir su objetivo de déficit) seguirá siendo puesta a prueba», indican.

Asimismo, mencionan que «las tensiones entre el gobierno central y la región de Cataluña también alimentan la actual incertidumbre política. A pesar de las tensas relaciones, sin embargo, anticipamos que Cataluña seguirá siendo parte de España».

Malta, Letonia o Lituania tienen un rating un escalón por encima del de España

Sería, de este modo, la primera gran agencia de calificación en devolver a España al grado de calificación A, niveles que se pueden considerar de notable, dado que tanto Moody’s como Fitch le otorgan una nota equivalente a la que actualmente le concede S&P, pero con una perspectiva estable.

Actualmente, entre los países que reciben por parte de S&P una nota crediticia un escalón por encima de la española se encuentran Malta, Letonia y Lituania, que cuentan con una nota de A-, mientras que Eslovenia cuenta con una nota dos escalones por encima (A).

España llegó a disfrutar por parte las tres principales agencias de calificación de calificación de la nota más alta, la Triple A, una distinción que hoy en día sólo disfrutan en Europa Alemania, Holanda y Luxemburgo. S&P retiró la máxima calificación a la deuda española en 2009.