El desafío soberanista catalán pone en entredicho su ya deteriorada solvencia. S&P ha publicado este miércoles un informe advirtiendo de que pone bajo vigilancia la calificación crediticia de Cataluña para una posible rebaja.

«Podríamos reducir nuestras calificaciones de Cataluña en uno o más escalones si consideramos que las tensiones políticas entre el gobierno de Cataluña y el gobierno central de España podrían poner en duda la refinanciación plena y puntual de los instrumentos de deuda a corto plazo de Cataluña o socavar la eficacia del apoyo financiero del gobierno central a Cataluña», apunta el comunicado emitido por la agencia.

S&P, que concede actualmente un rating B+ (una nota varios escalones por debajo del considerado grado de inversión), podría sumergir aún más en niveles de bono basura este indicador del riesgo de la deuda catalana. «Cataluña sigue dependiendo de los fondos del gobierno central para atender su deuda a largo plazo y financiar sus déficits», señala la agencia.

Según explica en su informe, los 1.970 millones de euros que se espera que se destinen a Cataluña del último desembolso del fondo de liquidez para la financiación de las regiones serían suficientes para sufragar las necesidades de refinanciación del gobierno catalán de aquí a finales de año, que la agencia cifra en unos 1.400 millones de euros más intereses. De esta cantidad, unos 365 millones corresponderían a vencimientos de instrumentos de deuda de Cataluña en los mercados y a la deuda con los bancos comerciales, mientras que el resto correspondería a préstamos del propio gobierno central en años anteriores.

Asimismo, «Cataluña tiene una deuda a corto plazo que necesita refinanciar por sí sola», señala la agencia, que estima que cerca de 290 millones de euros de deuda a corto plazo vencen en noviembre y otros 540 millones en enero de 2018. En este sentido, S&P recalca que «la solvencia de Cataluña se ha debilitado en los últimos años como consecuencia del aumento de la deuda y de la gestión financiera, incluyendo notablemente su enfoque de refinanciación de préstamos a corto plazo».

Así, S&P, aunque sigue manejando como escenario base que Cataluña se mantenga dentro de España y que, por ende, el Estado mantenga abiertas las vías de financiación a la región, advierte de que «no podemos descartar que la eficacia de la cooperación financiera entre los gobiernos regionales y centrales pueda debilitarse en los próximos
meses».

Esta es la primera reacción de una agencia al incremento de la tensión entre España y Cataluña desde la celebración de referéndum independentista el pasado domingo y que, como comenta S&P, ha aumentado «la agitación social y política» en la región. Con todo, se espera que el resto de agencias puedan adoptar medidas similares en las próximas semanas, ya que todas ellas habían advertido de uno u otro modo de que un deterioro de la relación financiera entre España y Cataluña conllevaría una rebaja del rating catalán, que podría situarse al nivel del de países como Bangladesh, Vietnam, Bosnia o República Dominicana.

S&P también decidió posponer el pasado viernes el esperado aumento del rating español, citando como causa principal la tensión entre el Estado y Cataluña, que podría debilitar el crecimiento económico.